Una joven entrerriana también habría muerto por una inyección de hierro
Tenía 26 años y estaba embarazada cuando fue tratada con Yectafer; el primer caso mortal, en Río Negro
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PARANA.- Luciana Giménez de Ríos tenía 26 años, dos hijos y un embarazo de 23 semanas. Vivía en Diamante, 40 kilómetros al sur de esta capital. Una inyección de Yectafer adulterado le habría provocado un malestar generalizado, según sus allegados. Cuatro días después, la mujer falleció.
Los médicos que la atendieron en sus últimas horas no supieron explicar las razones del deceso temprano de esta joven ama de casa, producido por una hemorragia generalizada.
La difusión del caso mortal de Verónica Díaz, en Río Negro, como consecuencia de haberle sido suministrada una droga adulterada, ayudó a comprender la tragedia de Luciana Giménez. Ambas mujeres fueron sometidas a un tratamiento con hierro. Ambas fueron tratadas con Yectafer, la marca comercial de ese producto.
Giménez de Ríos lo había adquirido en una farmacia. Debía tratar un problema leve de salud (probablemente anemia; era una chica muy delgada). Tras la aplicación de una sola de las diez ampollas que adquirió, sufrió una descompensación general creciente, que le provocó la muerte.
"Ella se inyectó Yectafer en el hospital público de Diamante el 17 de noviembre y murió el 21 de noviembre. Las ampollas las compró en una farmacia privada, presumimos que en Diamante, pero no estamos seguros porque fue sola, eso se va a corroborar con el informe de la obra social", dijo a LA NACION el abogado de la familia Ríos Jiménez, Nelson Schlotahuer.
"Sospechábamos del medicamento porque era lo único anormal de sus últimos días. Pensábamos que era una sobredosis o que su organismo no estaba preparado para recibirlo; cuando nos enteramos de lo de Río Negro y corroboramos con su esposo los números de lote, nos encontramos con que era el 03100718 con vencimiento en octubre de 2006: el falsificado", relató.
"Ella venía realizando su control de embarazo; en una ecografía de esos días el bebe estaba excelente. Era una chica delgada a la que se le suministró esto por alguna razón. Nosotros hacemos esto como un alerta, imagínese que el viernes me comuniqué con farmacias de la provincia y nadie había recibido nada, no hay una circular que advierta sobre el riesgo en Entre Ríos; hasta ahora, no hemos recibido una llamada de ninguna autoridad de salud pública", se quejó el letrado.
El esposo de Luciana, un suboficial del Ejército Argentino que reside con su familia en Diamante, encargó la investigación sobre las causas de la muerte, frente a lo que consideró una ausencia de respuestas convincentes de parte de los profesionales que intervinieron en la atención de la joven. Los primeros indicios orientaban hacia un caso de mala praxis porque la paciente comenzó a sentir malestar desde la aplicación de Yectafer.
La directora del hospital 25 de Mayo de Diamante, María Inés Taleb (hermana del ex embajador argentino en cuba, Raúl Taleb), dijo ayer, ante la consulta de LA NACION, que de las dos partidas de Yectafer adquiridas en octubre y noviembre de este año por ese nosocomio a una droguería, una de ellas coincidiría con el lote falsificado y que faltan cinco ampollas. Ayer los profesionales del hospital trabajaban para hallar las recetas y verificar quiénes eran los pacientes a los que se medicó con Yectafer, de modo de prevenir otra eventual intoxicación.
Podría haber más víctimas
Taleb no descartó que pudiera haber más víctimas. "Como el pueblo es chico, hay versiones, pero no hemos podido constatar nada. El farmacéutico del hospital me informó que probablemente tengamos ampollas de esa partida falsificada. Me comuniqué hoy con la ministra de Salud, Graciela Degani, y le voy a mandar a primera hora las ampollas para que las estudien en un laboratorio de Santa Fe. Podrían ser del lote adulterado por la numeración", dijo Taleb.
Además, informó que el farmacéutico había salido del nosocomio con las recetas para rescatar en Diamante las ampollas de Yectafer que no fueron usadas. "Dimos un comunicado radial para que toda la gente se abstuviera de usar ese medicamento hasta determinar la partida falsificada", apuntó la directora del hospital.
Taleb admitió que desconocía el caso: "Me enteré por los medios, el abogado dice que la joven se atendió en el hospital y que no quedó muy conforme, y también que el medicamento no lo recibió en el hospital. Entonces, hay que buscar a quien lo fabrica. Es un horror".
Schlotahuer, por su parte, dijo que el propio director del laboratorio, José Blanc, le había confirmado el número de lote adulterado y explicado que el producto tenía tres veces más hierro que el original. "Las ampollas son del laboratorio Astra Zéneca, y el director de esa firma me dijo que distinguen la adulteración por el tipo de letra, la ubicación de la fecha de vencimiento y otras cosas", indicó el letrado.



