
Una multitud visitó los barcos de la Flota de Mar
La exposición que se inició ayer atrajo a miles de turistas.
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MAR DEL PLATA.- Si les hubieran permitido llegar hasta lo más alto del mástil de la fragata Libertad, lo habrían hecho. Turistas y marplatenses coparon ayer el predio donde se instaló la Flota de Mar de la Armada Argentina y no dejaron sitio por visitar.
Nadie quiso perderse la oportunidad de recorrer cada una de las embarcaciones y sentirse por un momento al comando de una corbeta o controlar el radar de un destructor misilístico.
Por supuesto, no pudieron navegar demasiado lejos. Las naves están amarradas en la base naval local, donde se desarrolla la muestra denominada "Su Flota de Mar visita Mar del Plata".
Este intento de la Armada Argentina de acercar a sus buques y su gente a la comunidad tuvo un singular éxito desde ayer a la tarde, cuando quedó inaugurada la muestra.
Los más entusiasmados con la propuesta fueron los más chicos, plenos de emoción ante la posibilidad de acceder a destructores, submarinos, aviones y helicópteros que sólo habían podido ver en las películas o en sus versiones en miniatura y de colección.
Maravillado por la respuesta popular, el comandante de Operaciones Navales, contralmirante Diego Leivas, sintió que el objetivo previsto se estaba cumpliendo: "Queremos que sientan que estos medios del poder naval son del pueblo argentino, que vean qué y cómo lo hacemos y cuál es nuestro hábitat", explicó.
Niños al abordaje
La gente puede visitar los buques La Argentina, Sarandí y Heroína; cuatro corbetas, Espora, Spiro, Rosales y Parker, y, además, el destructor Hércules.
La muestra es gratuita y permanecerá abierta hasta el próximo 15 del actual, todos los días, desde las 18, y los días nublados a partir de las 10.
En las inmediaciones de la zona de amarre se montaron pabellones donde se expone armamento de combate, aviones y helicópteros de la fuerza.
Apenas culminado el acto de inauguración de la muestra, los chicos fueron los primeros en subir a las embarcaciones.
Santiago Lebenson, de Resistencia, Chaco, reconoció que para él era como un sueño: "No conocía ni siquiera el mar -dijo desde la inocencia de sus 12 años- y ahora estoy arriba de la fragata Libertad".
"De a uno, chicos, ¿la quieren hundir?", bromeó el anfitrión de una de las corbetas ante la invasión de niños que, como en las películas de piratas, intentaban abordar por proa y por popa.
El oficial no estaba muy desacertado en su apreciación, al menos si tenía en cuenta que a metros del lugar un niño de no más de 11 años apuntaba la mira de un obús hacia esa nave.
Pensando precisamente en los más pequeños, la Armada preparó un divertido circuito con obstáculos, similar a los que se emplean para el entrenamiento de los futuros oficiales.
"Esto tiene un poco de marketing -se sinceró Leivas-, porque queremos que entren a la fuerza y se entusiasmen con esta apasionante profesión."
Matías, un sanjuanino de 8 años, empezó a darle la razón al marino.
Luego de recorrer el sector donde se alinean los Súper Etendard que participaron en el conflicto de Malvinas, le preguntaron qué quiere ser cuando sea grande.
"¡Piloto de avión!", contestó sin dudar un segundo.


