
Una secuestrada se salvó gracias a su celular
Desde el baúl de un auto guió a los policías que la buscaban
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CORDOBA.- Desde el baúl de un auto y con su teléfono celular, una joven secuestrada 14 horas antes, en una estancia próxima a la ciudad de Córdoba, orientó a la policía para que la liberara de tan incómoda situación. La víctima fue rescatada sana y salva, ya que sus captores la dejaron abandonada tras desistir de sus pretensiones de cobrar un rescate de 100 mil pesos.
Este fue el segundo secuestro registrado este año en Córdoba. El 24 de marzo pasado fue llevado por delincuentes el productor rural de la localidad de Oncativo, Marcelo Dezotti, quien fue liberado días después por la policía en una casa del barrio San Vicente de la ciudad de Córdoba.
Para los investigadores el secuestro fue realizado por un grupo de delincuentes inexpertos que también fracasó en el asalto a la estancia donde se hallaba la joven.
El caso se inició alrededor de las 20 de anteayer cuando cuatro hombres bien vestidos irrumpieron armados en la estancia Fanloo, situada en la zona rural de Los Cedros, una pequeña localidad situada sobre la ruta 5, cerca de Alta Gracia y al sur de la capital.
Allí sorprendieron a Norma Díaz, a su hijo de 2 años y a su sobrina Jessica Guzmán, de 18, a quienes, bajo amenazas, les exigieron la entrega de dinero. Las víctimas respondieron que no poseían efectivo y, a cambio, ofrecieron alhajas.
Los maleantes insistieron en la exigencia de dinero y, como no lo consiguieron, intentaron llevarse a la criatura como rehén. Pero el presunto jefe del grupo cambió de idea y entonces obligó a la joven de 18 años a que los acompañara. Previamente, maniataron a la otra mujer y a su hijo, y los dejaron encerrados en un baño. Antes de partir hicieron saber que pedían 100 mil pesos de rescate por la secuestrada.
Al escapar se llevaron el celular de la tía de Jessica, a quien obligaron a llamar a otra tía (Mariela) a quien también le hicieron conocer la exigencia del rescate.
Alrededor de las 21.45, la policía fue alertada de lo acontecido y se inició un operativo de búsqueda.
Los delincuentes colocaron a Jessica en el baúl del automóvil (un Volkswagen Gacel azul) y partieron hacia Córdoba. Pero al sentir la presión policial optaron por abandonar el vehículo con la joven en el interior del baúl, en la calle Tapias al 3100 de barrio Jardín y desaparecieron.
Alrededor de las 4, con un celular que tenía entre sus ropas, la chica se comunicó con su novio. En voz baja, por temor a que los delincuentes la escucharan, le dijo que estaba bien, pero encerrada en un auto.
Cerca de las 9, por el mismo celular, la víctima llamó al 101 de la policía y aportó un dato fundamental: dijo que escuchaba el ruido del helicóptero policial que la buscaba. El rastreo de la llamada y la ubicación de la aeronave permitieron circunscribir el sector. Pero un dato erróneo desorientó a los investigadores, ya que por una hendija del baúl la joven creyó ver que estaba en un camino de tierra, cuando en realidad estaba en una calle asfaltada. Alrededor de las 10.30 los policías dieron con el auto en la calle Las Tapias. De inmediato liberaron a la joven, quien se hallaba en buen estado.
"Estoy bien. No tuve miedo", dijo en sus primeras declaraciones y aseguró que sus captores no la maltrataron. Sin dar mayores explicaciones, se reencontró con su padre y en un patrullero se alejó del lugar.
Los secuestradores permanecen prófugos, pero se lograron confeccionar los identikit ya que actuaron a cara descubierta.




