Veintidós bandoneones esperan dueño
La subasta, aún sin fecha prevista, podría frenarse con una declaración de la Legislatura porteña
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...no ves que vengo de un país/que está de olvido, siempre gris..., decía Edmundo Rivero, allá, por 1956, cuando entonaba, con aguda tristeza, La última curda . Un tango hermoso. Un tango duro. Tango que profetiza: La vida es una herida absurda . Y sigue, jugando con las lágrimas: Y es todo, todo tan fugaz...
Sí, Cátulo Castillo -autor de la letra, junto con Aníbal Troilo, que puso la música, notas que ahondan aún más la pena- tenía razón: la Argentina está de olvido porque muy pronto -la fecha se conocerá en las próximas semanas- el Banco Ciudad rematará 22 bandoneones, cinco de ellos "doble A". Fueron empeñados por viejos tangueros, viudas empobrecidas o parientes necesitados de un poco de dinero.
¿Es esta subasta posible? Leticia Maronese, secretaria general de la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico Cultural, dice que sí. "El Banco tiene la obligación de hacerlo y, aunque otras veces nosotros pudimos participar comprando alguno, los que parecían más importantes, en este momento no hay dinero. Lástima ¿no? -dice la funcionaria-, porque esos bandoneones no se fabrican desde la Segunda Guerra Mundial y si los compran los coleccionistas extranjeros, se los llevan del país y no los vemos más."
Esperando a la Ciudad
En rigor y aunque en el Banco Ciudad no lo dice oficialmente, la entidad está "esperando" que el Poder Ejecutivo local logre reunir el dinero para adquirir los bandoneones, especialmente los AA.
Carlos Cardozo, del Banco Ciudad, explicó a LA NACION que los 22 instrumentos fueron peritados, catalogados y agrupados en tres subasta diferentes, con fecha por determinarse.
"Nosotros tenemos confianza -dijo un alto funcionario del banco- en que la Ciudad va a poder hacer algo para que no se vendan, pero a la vez tenemos la obligación de venderlos." Y remató diciendo: "Cuando salga una ley de patrimonio, la Ciudad va a tener una preferencia en la compra, pero mientras tanto, se presenta como un particular más que hace su oferta".
Secretamente, tanto el gobierno porteño como el banco esperan que algún benefactor compre los bandoneones y luego los done a la Ciudad para engrosar el patrimonio tanguero. Pero también son conscientes de que se trata de reliquias y de que pocos se desharían de ese pequeño tesoro, no por costoso, sino por su valor sentimental.
Una fuente de Patrimonio Histórico confió a LA NACION lo que pocos saben: "No hay peor coleccionista que el tanguero y por eso jamás logramos hacer un museo del tango como la gente. Mire: hay partituras, instrumentos, hasta vestimenta, que sabemos que las tienen particulares que no donan nada, parece que se convirtieron en fetiches..."
Maronese dice algo peor: "A nosotros nos encantaría poder comprar alguno de esos bandoneones porque, con lo barato que está el peso, los coleccionistas internacionales vienen y se llevan todo. Mire: el mercado argentino de arte es uno de los más baratos y con más posibilidades en este momento".
Otra fuente, esta vez un coleccionista, coincidió con Maronese, pero agregó: "Con la desconfianza que hay en los bancos, lo más rentable es invertir en obras de arte".
Aunque, claro, no se estaba refiriendo a estos pobres veintidós bandoneones que esperan su suerte postrados en estantes de metal de un frío sótano porteño -como para agregarle algo de tristeza tanguera a esta nota-, sino a otras obras de arte cuyo valor excede la imaginación y los bolsillos devaluados.
Lo cierto es que, de no mediar cambios, los bandoneones serán vendidos al mejor postor.
La posible salvación
Quizá, y a raíz de un proyecto de declaración del diputado por Justicia Social, que pide que los bandoneones AA sean declarados de interés de la Ciudad, cinco de esos instrumentos se salven.
¿Por qué son tan importantes los AA? Porque tienen un sonido único, porque pertenecen a la marca alemana Alfred Arnold -de ahí lo de doble A-, considerada una de las mejores del mundo, y porque de esos fuelles salieron los tangos más bellos del Río de la Plata. Como éste:
Pero es el viejo amor/que tiembla, bandoneón,/y busca en un licor que aturda/la curda que al final/termine la función/corriéndole un telón al corazón... !
Los instrumentos de la discordia
Precios: de los 22 bandoneones que se rematarán, cinco son doble A. El precio base de los más importantes va desde los 500 pesos al más alto, 1500 pesos. Este ejemplar está en el último lote, es un bandoneón Chapita "A", sellado "AA", número interior 21014, negro, nacarado, con peines de zinc y punteras de metal. El informe dice que está algo deteriorado, especialmente el estuche original.
Detalles: el instrumento con la base más barata es un bandoneón chapita A, "peines de zinc, negro liso, punteras metal, usado, desgastes en estuche rígido". ¿El precio fijado como base? Sólo $ 300.
Fecha: el banco todavía no puso fecha para la subasta, porque espera que la Ciudad logre hacer una oferta.



