Vinculan las neurociencias con las políticas públicas

Se presentará hoy en la Bolsa de Comercio
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29 de mayo de 2018  

Para lograr las metas que se plantea una sociedad no basta con trazar buenas políticas públicas. Es necesario determinar cuál es la mejor manera de comunicarlas para que estas se cumplan y evaluar su eficacia. Y para esto es imprescindible entender cabalmente el comportamiento real de las personas a las que están dirigidas. Tal es el objetivo del nuevo Instituto de Neurociencias y Políticas Públicas (INPP) que esta mañana se lanza con un desayuno en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

"Las neurociencias y las ciencias del comportamiento pueden sustentar el diseño de políticas desde su concepción hasta su instrumentación", afirma el neurocientífico Agustín Ibáñez, investigador del Conicet y uno de los tres directores del nuevo centro. Los otros dos son Sergio Berensztein y Fernando Torrente.

Con sede en el nuevo edificio del Ineco, se dedicará justamente a eso: aportar conocimientos científicos sobre la conducta humana para diseñar mejores políticas públicas.

El equipo, que está trabajando en conjunto con el grupo de Florencia Boo, del BID, oficializará una serie de iniciativas que incluyen desde el desarrollo de tecnologías cognitivas para promover el compromiso, intervenciones para proteger a madres y bebés en situación de vulnerabilidad, y el diseño de herramientas diagnósticas y para cuidadores de personas con demencia. Esta última línea prevé una plataforma que permita hacer un registro nacional de la enfermedad.

"Este instituto será una interfaz entre la academia y los ministerios, que comprenderá de lo educativo a la posibilidad de ofrecer un juicio crítico sobre las posibilidades de aplicación de las neurociencias en distintas áreas", dice Ibáñez.

Según el científico, la evidencia muestra que estos conocimientos están contribuyendo a la reestructuración de las políticas públicas en una amplia gama de ámbitos, como la economía, el empleo, la protección del consumidor, la salud, los impuestos, el medio ambiente y el transporte, entre otras.

Es el camino que abrió el grupo Behavioural Insights, creado por el gobierno británico, emulado luego por países de la Unión Europea con equipos de expertos en ciencias del comportamiento para informar sus políticas públicas.

Tal como lo ensayaron 150 gobiernos y como lo promovió en septiembre de 2015 el entonces presidente Obama, que llamó a todas las agencias de los Estados Unidos a aplicar procedimientos de esta clase, el INPP se abocará a aplicar los conocimientos de las neurociencias y las ciencias del comportamiento a la vida real.

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