
Vive amenazado un policía que denunció a sus superiores
Se trata de Nahuel Suárez; la Justicia condenó a sus jefes
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LA PLATA.- La justicia federal de San Martín condenó anteayer a un comisario, a un oficial inspector y a un sargento ayudante, todos de la policía bonaerense, por dejar en libertad a dos traficantes de drogas a cambio de una coima, y por destruir los documentos que acreditaban las detenciones.
Detrás de esta historia hay otra: la del cabo primero Nahuel Suárez, de 29 años, casado y con dos hijos: una nena de cuatro y un varón de dos años.
Este suboficial asegura que vio cómo sus superiores dejaban en libertad a los dos delincuentes que él había detenido y cómo destruían las pruebas. Los denunció ante la Justicia. Desde entonces, el cabo primero teme por su vida y por la de sus familiares. Lo amenazaron cinco veces, por lo que también se abrieron causas penales.
"Yo creí que había hecho bien y todo el mundo me demuestra que me equivoqué. El oficial que me puso una escopeta en la cara y la cargó (según dijo, para amedrentarlo) está trabajando tranquilamente, y a mí me iniciaron un sumario por insultarlo", dijo Suárez a LA NACION.
Una alta fuente de la justicia federal de San Martín afirmó que el denunciante "es un policía joven, que no está contaminado. Es el testigo más importante del caso y ha demostrado un gran valor. Ya se iniciaron actuaciones por las amenazas y se informó a la oficina de protección de testigos y al ministro de Seguridad de la provincia, León Arslanian".
Suárez -aseguró a LA NACION- pidió una audiencia a Arslanian. El ministro, que llegó a la cartera para limpiar a la policía, aún no lo recibió. LA NACION se comunicó con el ministerio para averiguar si había policías sumariados, además del suboficial amenazado, y no se obtuvieron respuestas.
Hace cuatro años
Esta historia empezó el lunes 10 de enero de 2000, a las 23. Suárez trabajaba en la comisaría 10a. de Tres de Febrero, en Sáenz Peña. Esa noche estaba patrullando la zona con un compañero. Ambos uniformados advirtieron una maniobra sospechosa de dos sujetos que se movilizaban en un Volkswagen Senda bordó. Los agentes encontraron un paquete de medio kilo de marihuana y llevaron a los dos hombres a la seccional.
Allí estaban el comisario Eduardo Luenzo, titular de la seccional; el oficial inspector Daniel Insaurralde, jefe de calle de la comisaría, y el sargento ayudante Pedro Florentín, también del servicio externo.
Son los tres efectivos condenados por el tribunal federal oral N° 4 de San Martín -integrado por los jueces Augusto Diez Ojeda, Alejandro de Korvez y María Lucía Cassain- por dejar en libertad a los traficantes a cambio de dinero y por destruir documentación probatoria.
Al día siguiente de aquel hecho, Suárez hizo la denuncia ante el fiscal federal Jorge Sica, que ordenó un allanamiento. Secuestró la documentación que había sido destruida y otros elementos. La causa fue derivada al Juzgado Federal N° 1 de San Martín. La investigación avanzó y la vida de Suárez se complicó.
Cinco amenazas
Al poco tiempo, Suárez empezó a recibir amenazas. Fueron cinco. Se mudó cuatro veces, y siempre lo encontraron. Le dijeron que era "un traidor" y que lo iban a matar. También -relató- uno de los condenados, Florentín, se apostó frente a su casa para intimidarlo.
Pero el episodio que más le preocupó fue cuando dos sujetos se subieron al taxi de su padre, en Caseros. En ese momento, conducía un chofer. Los pasajeros le apuntaron y le pidieron el DNI. Le dijeron: "Esto recién empieza. Es por el vigilante hijo de p..."
Por las amenazas, la Justicia asignó a Suárez tres custodios de Prefectura y el policía consiguió un traslado a la Cámara Penal de San Martín. "Tengo miedo de ir a una comisaría. Donde vaya, me fabrican un enfrentamiento y me cortan (me matan)."
Un día antes de declarar en el juicio oral, el 22 de abril último, el cabo primero recibió lo que él interpretó como la última advertencia, que ahora es investigada por la justicia federal.
Eran las 16.30 y estaba con los custodios, en Caseros, cuando se le cruzaron dos patrulleros. Luego, llegaron ocho móviles más. Fue cuando un oficial le apuntó a la cabeza con una escopeta y la cargó.
"Un día después, tres oficiales recorrieron el lugar del procedimiento y les dijeron a los comerciantes que yo estaba metido con las drogas. Me abrieron un sumario y están buscando gente para que declare en mi contra. Me llamó el comisario Raúl Aguirre. Fui a la seccional, con los custodios. Me pidió que hablara bien de él. Después, me hicieron firmar unos papeles. Hubiera firmado cualquier cosa", dijo Suárez.





