
Volver a vivir, pero sin adicciones
Tras 15 años de labor, una ONG inauguró un hogar de jóvenes para ayudarlos en su reinserción social
1 minuto de lectura'
"El significado de Aylén en mi vida es tan especial que es muy difícil explicarlo en palabras. Pero voy a empezar por los sentimientos, lo más importante que Aylén hizo descubrir en mí y que me cambió la vida. Hoy siento, escucho, analizo, transito, disfruto, me dejo guiar y lo más importante, me hago cargo de mis decisiones, buenas o malas." El testimonio de Santiago es el de alguien que volvió a la vida. El de quien confió y fue rescatado.
Santiago es uno de los jóvenes que logró salir de su adicción a las drogas en Aylén. La fundación festeja sus 15 años de trabajo y la inauguración de una casa de recuperación, a pocas cuadras de la sede central, en San Isidro. Pero, por sobre todo, festeja de casos como el de Santiago.
"Hay un aumento notorio y constante de la tolerancia social", dice el director y fundador de la entidad, Carlos Souza. En este nuevo escenario, la asistencia también cambió. "Los padres quedan paralizados. Antes las familias eran disfuncionales pero conservaban cierta autoridad, hoy llegan tardíamente y sin autoridad", explica.
Souza advierte que, en estos nuevos tiempos, recomendarles que esperen que los hijos "toquen fondo" sería temerario. "Hoy los chicos no tienen fondo. Tenemos programas para padres cuyos hijos no quieren tratarse y otros en donde pueden incoporar herramientas para que lleguen al tratamiento", dice el socioterapeuta y docente universitario.
Actualmente, hay unos 70 jóvenes de entre 18 y 27 años en Aylén, en los diferentes programas y etapas del tratamiento. El 30% son mujeres y bajó la edad de los que llegan.
El replanteo también ocurrió con el regreso a la vida cotidiana. Inauguraron hace dos meses una casa para generar espacios similares a un hogar para los jóvenes que están en plena etapa de reinserción. "Es una casa de medio camino... un espacio que amortigua y reduce el riesgo de una recaída", reconoce.
"En la casa de reinserción social aprendí a convivir día a día con mis dificultades y a escucharme más intensamente. Pero el mayor logro de esta casa fue lograr mi independencia", comenta Santiago.
"En la casa empecé a comprender que convivo con otras personas a las cuales debo respetar. También empecé a asumir responsabilidades, primero conmigo mismo y luego con la casa", agrega Alejandro, otro de los jóvenes de Aylén.
Como creen que la internación debe ser el último recurso, no el primero, apuestan a los programas ambulatorios que permiten a los jóvenes seguir con sus actividades. "La red familiar tiene que conservar ciertos niveles de autoridad y control", puntualiza Souza.
"Otro punto de replanteo es el tipo de terapia. Si bien apuntamos a un abordaje profesional y sistematizado, vimos que el tratamiento debía adaptarse a las personas y no al revés –comenta Souza–. Trabajamos sobre las causas que los llevaron a consumir pero no desde un abordaje centrado en la droga sino desde el desarrollo humano, desde la revinculación con la familia y la construcción de un nuevo proyecto de vida."
En esta búsqueda, comenzaron a incluir en la terapia actividades movilizadoras pero alejadas de la psicoterapia clásica, como campamentos, organizan los viernes culturales con actividades artísticas y el programa "La solidaridad cura" donde colaboran con otras organizaciones. Están sorprendidos por los resultados.
La clave de Aylén es que promueven en los jóvenes adictos habilidades sociales para resolver conflictos concretos. "Es complejo porque trabajamos en el afuera y en el adentro al mismo tiempo", asegura Souza.
En la fundación trabajan 20 profesionales. Con tanto cambio externo, tuvieron que hacer ajustes puertas adentro: "Vivimos en una capacitación constante", comenta el director. Su teléfono es 4791-4691 y página web es www.aylen.org.ar
En estos años la institución vivió cambios profundos, provocados por las transformaciones sociales. "La columna vertebral del proyecto es la flexibilidad y la adaptabilidad a los nuevos escenarios sociales –dice Souza–. Constantemente, en cuanto tenemos una respuesta aparece algo que nos rompe esa certeza."
Aunque cuentan con pacientes privados, muchos tratamientos se cubren a través de obras sociales y prepagas, además de un convenio que tienen con la Sedronar. "Nosotros no pedimos ropa ni calzado, nuestro sueño es poder comprar la casa donde funciona Aylén, que ahora alquilamos –confiesa Souza–. Tenemos un fuerte deseo de continuidad. Creemos que un proyecto así tiene que tener asegurada la transcendencia en el tiempo."
1
2La enigmática visita de “MBZ”: el exclusivo complejo a una hora de Bariloche donde se alojaría el emir de Abu Dhabi
3Ciudadanía italiana: Hito Mundial, el Estudio De.Martin & Asociados gana el primer juicio luego de la entrada en vigor de la Ley 74/2025 y rescata a millones de descendientes a nivel global
4Inicio de clases: el cambio clave en el rol de los docentes y por qué los enfrenta a un delicado desafío


