Volvió de una muerte súbita en el gimnasio y le mandó un emotivo mensaje al hombre que lo salvó

El momento en el que Eduardo se desvanece y los primeros minutos de atención

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José María Costa
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12 de marzo de 2019  • 18:20

"Vos no sabés lo que siente hablar con una persona que te salvó la vida", le dijo en un audio Eduardo Garberi, con la voz entrecortada y aún en la terapia intensiva, a Nicolás Monacci, uno de los profesores del gimnasio en Pilar donde estaba entrenando hace un mes cuando sufrió una muerte súbita.

El hombre de 68 años, que tenía el apto médico vigente, estaba junto a su mujer en la sede Pilar del Megatlón cuando se desplomó mientras elongaba luego de terminar su rutina. Automáticamente, Monacci, coordinador de servicios del lugar, junto a otra persona comenzaron las maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) y le colocaron el desfibrilador (DEA) que a los 6 segundos del "choque" permitió que el corazón de Eduardo empezara a latir nuevamente.

"Dos o tres minutos después de la descarga, Eduardo empezó a hablar y no nos despegamos de él. Y tal como dice nuestro protocolo, lo acompañamos hasta la clínica en la ambulancia", explicó Monacci a LA NACION. Era la segunda vez que ponía en práctica las capacitaciones y los simulacros que hacen periódicamente en la cadena de gimnasios.

Consultado por LA NACION, Fabián Salmo, jefe de ecocardio de la Fundación Favaloro, explicó: "Se define como muerte súbita a la pérdida del conocimiento y ausencia de actividad cardíaca que aparece en forma inesperada o dentro de la hora de iniciado los síntomos en alguien que, aparentemente, estaba sano previamente. Si es completamente resucitado, se recupera y se tiene que analizar su evolución. Una persona con muerte súbita sí se puede recuperar a través de RCP o DEA, por ejemplo".

Mensaje de agradecimiento

Durante los días que pasó internado, Eduardo pudo conocer en detalle lo que había pasado ese día en el gimnasio y pidió a sus familiares enviarle un mensaje a Nicolás para agradecerle el gesto.

"Hola Nicolás, soy Eduardo, yo soy la persona a la cual vos le salvaste la vida junto a una compañera. Quiero agradecerte y saber qué días estás vos para poder ir a agradecerles: necesito imperiosamente agradecerles a ambos personalmente.", arranca el audio de dos minutos y medio que Garberi le envió a Monacci.

Luego le detalló que se encontraba internado en terapia intensiva y que le habían hecho una infinidad de estudios. "Me encontraron unos coágulos, que pueden ser producto de la caída, pero están descartados como responsables de la muerte súbita. Todos los estudios están dentro de los valores normales que debería tener. Tampoco aparece, en los estudios, el infarto así que cada vez es más posible lo de la muerte súbita que no se sabe por qué sucede", detalló.

"Alguien que te salvó la vida"

El mensaje cierra con la voz entrecortada y un mensaje conmovedor: "Vos no sabés lo que se siente hablar con alguien que te salvó la vida. Muchas, muchas gracias".

"Ese mensaje que me envió a los tres días me partió el corazón. Recién ahí sentí alivio", le contó a este medio Monacci, quien recordó que había atravesado una situación similar en otra sede de la cadena de gimnasios, cuatro años antes, en el barrio porteño de Núñez.

Ante la consulta sobre lo sucedido, dijo: "Recuerdo todo de esa tarde. Fue un momento complicado, donde ante una situación adversa pudimos sacarlo adelante. Mi reacción cuando lo vi respirar y latir, en un principio fue alivio y, en ese momento, no era tanta felicidad porque era el que tenía que transmitir tranquilidad a todos. Mi alivio fue cuando me mandó un mensaje de audio a los tres días. Eso me partió el corazón. Estaba mentalizado que tenía mucho que mejorar en ese momento".

El profesor también recordó cómo fue el reecuentro con Garberi. "A las dos semanas y media, cuando salió del sanatorio, pasó a saludarnos a todos. Fue un momento hermoso e inolvidable. El abrazo y las lágrimas de Eduardo fueron increíbles, fue algo inolvidable y que me quedará grabado para toda la vida. Después le presenté a cada una de las personas que habían ayudado durante ese momento".

En diálogo con LA NACION, Eduardo contó que ayer recibió el alta médica al cumplirse un mes de la muerte súbita. "El médico me dijo que solo el cinco por ciento de los que pasan por esto viven. Un 16% queda con secuelas y el resto se muere. Yo me salvé porque en el gimnasio había profesionales entrenados para asistirme y había un desfibrilador".

"Hoy estoy muy sensible. Es muy difícil de explicar. Yo estuve muerto y hoy estoy vivo gracias a que fui a hacer gimnasia a un lugar donde había gente capacitada para cuidarme", dijo el hombre.

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