
Ya no es obligatorio exhibir obleas en los ascensores
Eran para certificar el estado, pero el sistema no funcionó
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Olvídese de los rótulos verdes, amarillos y rojos que tanto tardó en gestionar para el ascensor de su edificio, si es que alguna vez logró obtenerlos. El gobierno porteño acaba de derogar la norma que obligó a exhibir dichas etiquetas en la planta baja del inmueble precisamente por los problemas burocráticos que, durante los tres años que duró la exigencia, impidieron a la mayoría de los consorcios adoptar este sistema de "semáforo" para determinar el estado de los elevadores.
Ahora, según establece el decreto 879/06 publicado en el Boletín Oficial del 7 de este mes, la Dirección General de Fiscalización de Obras y Catastro (Dgfoc) cuenta con un plazo de 90 días para elaborar un proyecto de carácter técnico que instrumente un nuevo sistema de control de conservación de los 130.000 ascensores que funcionan en la ciudad.
Mientras tanto, los elevadores deberán seguir mostrando las llamadas tarjetas de seguridad en la sala de máquinas y el interior del habitáculo, en las que constan la identificación de la empresa que realiza el mantenimiento del aparato, su domicilio, los teléfonos y el número del permiso de conservador expedido por el gobierno porteño a su nombre.
Esas planillas también poseen espacio para que un profesional estampe su firma mes tras mes, como constancia de que el ascensor fue revisado y está en regla. Ambas fueron impuestas por el decreto 578/01, que el 879/06 ratifica en su totalidad.
Más inspectores
"De ninguna manera la derogación del sistema de semáforo implica un desmedro a la seguridad, porque la fiscalización continúa en las tarjetas. Simplemente, preferimos desagotar la Dirección de Obras y Catastro para poder derivar más personal a la calle para inspeccionar los ascensores", explicaron voceros del ministro de Gobierno, Diego Gorgal, que refrendó el decreto 879/06.
Según datos provistos por el ministro en noviembre último a la Comisión de Seguridad de la Legislatura, la Ciudad sólo tenía entonces dos inspectores para controlar los 130.000 elevadores existentes. Las fuentes aseguraron que el número ya fue incrementado "considerablemente", pero no precisaron la cantidad actual.
Entre los considerandos de la nueva norma, el gobierno porteño admite que:
- "El nuevo sistema de obleas y rótulos ha generado inconvenientes tanto a los administrados [los vecinos] como a la Administración [la Ciudad]".
- "La Dgfoc está en condiciones de entregar tan sólo 140 obleas diarias, sobre un volumen de 300 solicitudes recibidas por día, déficit que además se acrecienta significativamente con el paso del tiempo".
- "Se encuentra debilitada la capacidad de gestión eficiente y práctica de los trámites de conservación de ascensores y de la atención al ciudadano".
Por todo esto, según datos brindados por la Dgfoc en octubre último, sólo el 30% de los elevadores contaban con las etiquetas de colores.
"Los propietarios o los conservadores tenían que ir personalmente a solicitar los rótulos, luego a retirarlos y, en el medio, a reclamarlos si no los habían recibido. Como contraparte, la Dgfoc destinaba recursos humanos necesarios para otras cosas. Y, por todo esto, se perdió el objetivo perseguido: que, al exhibir las estampillas de colores, la gente supiera si subía a un ascensor en estado normal (verde), con deficiencias leves (amarillo) o que no debería estar en servicio (rojo)", agregaron los voceros de Gorgal.
Para revertir los inconvenientes suscitados, adelantaron, el proyecto que estudia la Dgfoc prevé -además de la eliminación del sistema de semáforo- que las tarjetas de seguridad puedan ser bajadas de Internet por el conservador.
"La gente no va a tener que movilizarse tanto y, si alguien rompe o roba la planilla que está adentro del habitáculo, también la podrán bajar por Internet para reponerla y se ahorrarán el trámite", sostuvieron las fuentes.


