
Zárate está amenazada por el agua, y también por los evacuados
En los barrios bajos la situación es crítica; llegan del Litoral buscando trabajo
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ZARATE.- Mientras en los barrios bajos de esta ciudad se agudiza el ingenio para frenar el agua, cada vez llegan más familias del Litoral con expectativas de encontrar trabajo y un lugar seco donde vivir.
La franja ribereña de esta ciudad es la más castigada por el desborde del Paraná de las Palmas, que el jueves último llegó a cuarenta centímetros por debajo de su récord histórico en este puerto (3,32 metros, registrado en 1993).
En el barrio La Carbonilla, uno de los más bajos de Zárate, quedan menos de 200 habitantes, de los 570 que solía tener.
Los pobladores llevan cuatro meses haciéndole frente al agua: improvisaron barricadas de tierra y puentes de madera para acceder a sus casas.
Desde la semana última, muchos damnificados construyen refugios de madera y chapa sobre el terraplén de un antiguo ferrocarril, frente al barrio. "Nos quedamos acá porque si nos vamos nos sacan todo", dicen, repitiendo una frase muy escuchada en distintas zonas castigadas por la inundación.
Otras familias, como la de Juana, optaron por armar sus casillas al costado de la ruta 12 para ofrecer carnadas, anzuelos y tortas fritas a los viajeros.
Julián tiene seis años. Corre amenazante con los brazos en alto y los ojos desorbitados para asustar a los demás chicos: "¡Soy el monstruo del bañado!", grita.
Los juegos infantiles transcurren en pajonales, bañados y construcciones abandonadas y vueltas a usar por necesidad: la Escuela Nº 5 del barrio 6 de Agosto dejó de serlo hace años; sin embargo, está llena de chicos. Allí se refugiaron mujeres y niños de la isla Talavera.
A pesar de las carencias que sufren también aquí las familias afectadas por la inundación, la ciudad se parece al paraíso para los que se alejan del Litoral escapando del agua.
Buscan trabajo
El subsecretario de Bienestar Social de la Municipalidad de Zárate, Enrique Medolla, opinó que "como el sector industrial está creciendo en la zona, vienen pensando que van a conseguir trabajo, pero se llevan una decepción".
A Zárate llega gente de Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y Chaco atraída por las casi 3000 plazas de trabajo que poseen las fábricas de esta ciudad. Pero los puestos vacantes son muy escasos.
"Todos necesitan asistencia -aseguró Medolla-. Nosotros teníamos dudas sobre cómo manejar nuestra ayuda con tanta migración de otras provincias, pero mientras tanto los estamos asistiendo con recursos propios y de la provincia." La directora de Acción Social de Zárate, Fabiana Carboni, señaló que la inundación podría haber sido mucho peor, "pero por suerte muchos barrios bajos de la ciudad se defendieron con terraplenes y bombas para expulsar el agua".
Del aluvión de damnificados que llegan del Norte, algunos se instalan en casas de familiares; otros se precipitan sobre viviendas abandonadas.
El barrio ferroviario, por ejemplo, un complejo habitacional obrero en desuso, está ocupado ilegalmente por familias sin hogar que viven abarrotadas.
Misioneras afectadas
La casa de las Misioneras de la Caridad, fundada por la madre Teresa de Calcuta en 1978, tampoco se salvó del agua.
Ayer, unos 30 abuelos con problemas motores que viven en el hogar de las hermanas habían sido trasladados a una parroquia de otro sector de la ciudad por razones de seguridad.
La construcción donde habitan las misioneras también fue evacuada por causa del agua. Las religiosas se instalaron en uno de los pabellones para ancianos. Unas 20 hermanas indias, que usan sari blanco con gruesas rayas azules, trabajan en la casa y los hogares donde albergan a un centenar de personas ancianas y niños carecientes.
Ayer, en el hogar, permanecían 12 ancianos y 15 niñas, mientras que otro número igual de chicas habían sido trasladadas a casas de familia.
Las Misioneras no recibieron a La Nación porque, según explicó uno de los voluntarios, prefieren trabajar en silencio.





