
Banda ancha inalámbrica, la Internet invisible
Reportaje a Patricio Seoane, gerente general de la empresa Internet Services y presidente de la Cámara Argentina de Bases de Datos, sobre la propagación de accesos Wi-Fi a la Red en el interior
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Cuando se habla de banda ancha, no todo es cablemódem y ADSL. En el mercado local ya existe oferta de banda ancha inalámbrica por medio de Wi-Fi (por Wireless Fidelity). El negocio generó un mercado pequeño, incipiente, que según las últimas estadísticas está en el orden de los 20 mil usuarios en todo el país, que pagan un promedio de 100 pesos por mes.
Pero el rubro tiene la mayor tasa de crecimiento del sector y comenzó hace sólo tres años. Para conocer en detalle los pormenores de este negocio, LA NACION conversó con Patricio Seoane, gerente general de la empresa Internet Services y presidente de Cabase (Cámara Argentina de Bases de Datos). Estos son algunos tramos de la entrevista.
-Dentro de los proveedores, ustedes eligieron crecer en el interior, ¿cómo funciona allí el negocio de la banda ancha inalámbrica?
-Hay dos formas de ingresar en el negocio. Están quienes venden banda ancha inalámbrica sobre frecuencias licenciadas, que son los que han comprado su licencia a la CNC (Comisión Nacional de Comunicaciones). Este es el caso de Ertach (para cuya compra Telmex presentó en agosto su carta de intención) o Velocom (Nextel presentó la carta de intención para su compra), ambas poseen frecuencia propia. Y están las empresas, como la nuestra, que no poseemos frecuencia, y ese segmento es el que más se ha desarrollado. Nos manejamos en bandas de 2,4 y 5,8 GHz.
-¿Cuáles son las ventajas y desventajas de no tener frecuencia propia?
-La ventaja es que los equipos se han estandarizado y han bajado de costo, lo que permite que no haya una barrera de entrada al negocio muy alta. La diferencia pasa por la interferencia. Nosotros estamos limitados con la frecuencia no licenciada al tener que ir a ciudades que no sean Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza, porque allí hay un alto nivel de interferencia. Las licenciadas pueden vender acceso inalámbrico en esas ciudades y no tienen problemas. Nosotros tampoco queremos ir a estos lugares porque sería competir con el cablemódem y el ADSL.
-¿Ustedes subarriendan la red de fibra óptica de los carriers para ofrecer su servicio?
-Somos prestadores de un carrier, como Telecom, que es el dueño de la fibra. Subarrendamos un tramo de fibra y la distribuimos después con nuestra antena entre cientos de usuarios, que ponen sus antenitas en el techo de las casas, se conectan y reciben servicio de Internet de banda ancha. También vendemos la solución a terceros.
-¿Y si las telefónicas, a las que les alquilan la fibra, deciden competir con ustedes?
-Nuestra meta es tener en 2010 una buena cantidad de clientes instalados, así cuando vengan las telefónicas o cualquier otra compañía de esa magnitud y digan quiero instalarme, podrán evaluar si les conviene invertir durante un año y medio construyendo su cartera de clientes o directamente comprarnos una red de 60 o 70 nodos en todo el país a un promedio de 300 o 400 clientes por nodo. Es lo que pasó con Ertach y Velocom.






