
Bienvenido a la computación
No permita que el árbol le oculte el bosque. En el fondo, comprar una computadora es un asunto muy simple. Claves, trucos y pistas
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Cuando el abuelo compró la primera radio, la familia se reunió en torno del extraño aparato parlante y escuchó en silencio no tanto la transmisión misma, sino más bien las exaltadas palabras del entusiasmado pionero, que explicaba tecnicismos incomprensibles y, ciertamente, incontestables.
Con el televisor, papá repitió aquel rito con un aparato valvular en blanco y negro. Según dijo, era la última tecnología. ¡Y quién iba a ponerlo en duda!
Con el primer auto, el primer refrigerador, el horno microondas, el combinado y, más tarde, el transistorizado equipo de audio de alta fidelidad, la secuencia de acontecimientos fue siempre la misma: el jefe o la jefa del hogar llegaban un día cualquiera con una gran caja que contenía nueva tecnología. El arribo de ese aparato del que todo el mundo estaba hablando y que todo el mundo quería tener suele estar entre los recuerdos más vívidos de la infancia de los que hemos nacido en algún momento de la segunda mitad de este siglo. Vívido y, en general, entrañable. Así fue siempre, hasta que llegó la computadora.
Apenas unos bits de magia
Hay muchos motivos por los cuales las circunstancias cambiaron con la microelectrónica: el avance es cada vez más rápido, la comunicación del progreso técnico es global y casi instantánea y, además, nos hemos acostumbrado. El mundo es hoy al revés que en nuestra infancia, un lugar donde la tecnología está firmemente instalada.
Por eso, cuando papá o mamá llegan a casa con una gran caja que contiene ese equipo del que todo el mundo habla y que todo el mundo quiere tener, la escena familiar suele tener un nuevo guión.
Primero ya no hay sorpresa, y mucho menos para el benjamín de la familia, que sabe de marcas de computación más que un consultor del Silicon Valley. Cuando nos ve entrar reconoce inmediatamente el sello en las cajas y da la voz de alerta a toda la familia. El suspenso que hace años se producía en el momento de abrir los paquetes ya se ha ido.
Pero hay más. Es cierto que compramos una computadora con la misma intención que tenía el abuelo cuando compró la primera radio. Pero también es un hecho que compramos sin saber muy bien de qué nos estaban hablando. Quizá miramos demasiado el precio y el vendedor, con la mejor voluntad, fue tratando de configurar un equipo acorde con nuestra billetera. Pero no necesariamente acorde con la sabiduría digital de nuestro hijo de 11 años, que tan pronto sacamos el gabinete, el monitor y los manuales lanza su primera advertencia:
-Papi, ¿te vendieron un mother con bus de 66 megahertz para un Pentium II? Andá a cambiarla, que después no vas a poder cambiar el micro por uno más grande...
La magia, claramente, se ha roto. Y ni siquiera sabemos qué es lo que el jovencito nos está tratando de decir. ¿Un mother? ¿Bus de 66 megahertz?
-Bueno, el HD está OK -asegura el chiquilín, y respiramos más tranquilos, cualquier cosa que sea el HD-. Lástima el módem, papi. Es de 33,6 K (¿K?, se pregunta usted), ¿por qué no compraste uno de 56 que ya están bastante baratos?
Y más: cuando nos disponemos a armar la máquina, el chico dice simplemente "permitime" y, con la práctica de un ingeniero en sistemas, conecta los cables en dos minutos.
-Ah, Windows 95... -rezonga de nuevo, cuando el equipo muestra las primeras pantallas-. Papi, ¿no te dijeron que ya salió Windows 98?
Vine con mi hijo
Si usted es sabio y sabe adaptarse a los tiempos que corren (no corren, ¡vuelan!), guardará todo en la caja y llevará a su chico al comercio para mejorar la configuración de la máquina. Después de todo, parece que no hay nadie en varios kilómetros a la redonda que sepa mejor cómo invertir su dinero en tecnología de la información. (No, no hay.) Cuando su benjamín enfrente al vendedor, sentirá que su pecho se hincha de orgullo (¡ése es mi pollo!), a pesar de que no entenderá ni una palabra del increíblemente rápido intercambio verbal.
-Hola, queremos cambiar el mo-therboard por uno con bus de 100 MHz -dirá, sin mayor preámbulo y con la franqueza propia de su edad-. Además, la tarjeta de video. ¿Podremos poner una AGP con aceleración de video 3D compatible con DirectX, Glide y 3Dfx? Me dijeron que están baratas.
El vendedor anota y de ahora en más se dirigirá al nene como si fuera el portador de la tarjeta de crédito.
-Seguro que querés cambiar también el módem -deduce el hombre y su chico lo confirma:
-Sí, por uno de 56 K, pero que sea V.90 de fábrica.
-V.90, correcto -escribe el vendedor, sonriendo para sí: definitivamente, el chico está al día-. ¿Algo más?
-Sí. ¿Cuál es la diferencia por un monitor de 17 pulgadas?
¿Cómo sabe?
Es verdad, al final tuvo que pagar 350 dólares más por estos cambios, pero ahora tiene una computadora mucho mejor y, además, preparada para actualizarse con poco costo. En informática importa menos cuánto gasta que cómo lo gasta.
La pregunta es: ¿cómo puede un chico que todavía no terminó la escuela primaria manejar tanta información tan compleja?
La respuesta es simple: no es tanta información y, a la hora de comprar, no necesariamente es tan compleja. Lo que hace nuestro hijo es leer constantemente información autorizada en revistas y suplementos (como el que usted tiene en sus manos en este momento), charlar con sus amigos -que a su vez también consumen esta clase de información, algunos quizás en Internet- y mirar vidrieras con la misma perseverancia con que nosotros recorríamos las concesionarias de autos o motos cuando teníamos 18 años.
Pero, además, parece como si él hubiese sabido algo incluso antes de haber empezado a consumir información tecnológica.
Es cierto, y lo que ocurre es que es heredero de esa tradición que comenzó con el abuelo y su gigantesca radio y papá con el primer televisor a válvulas. Esta tradición fue preparando el campo para que su chico se criara rodeado de tecnología. El teléfono con botonera había desplazado al disco cuando él hizo sus primeras llamadas, y el televisor tiene ahora un control remoto con tantos comandos como la cabina de un Jumbo 747. El lavarropas y el microondas son programables. Se habituó a todo eso antes de aprender a leer y escribir.
Pero no sienta que debería nacer de nuevo para ponerse al día. En los siguientes párrafos le allanaremos el camino y podrá, si le dedica un poco de tiempo a la lectura de material informativo, llegar a su casa con una computadora que admire a los pequeños expertos.
No se puede romper
Lo primero que debe trabajar es el miedo. Si en algo los chicos nos superan respecto de las computadoras, es en que ellos no tienen temor de romper algo. Saben que una computadora no se puede romper por apretar un botón equivocado. Una PC no es un lavarropas que puede romperse si la carga demasiado, ni un microondas que no debe usarse sin colocar en él al menos un recipiente con agua. Una PC es una máquina que procesa información, y la información no tiene peso ni masa, ni emite radiofrecuencias, calor o rayos X. Si usted aprieta una tecla equivocada, lo único que puede perder es un poco de información (la carta que estaba escribiendo, por ejemplo), pero no dañar el equipo.
En segundo lugar debe aceptar que en informática todo es volátil y pasajero. La PC que compre hoy será obsoleta dentro de dos o tres años. Esta es la razón por la que hoy usted puede comprar un equipo tan potente por menos de 2000 dólares. Si la industria no mantuviese este nivel de progreso, esa máquina podría costar fácilmente medio millón de dólares.
Si usted está preparado para esta obsolescencia (en lugar de resistirla infructuosamente), descubrirá que todos los productos de informática cumplen con una curva característica: salen a la venta con precio alto y poca oferta. Luego se popularizan y el precio baja progresivamente. Permanecen un tiempo en una meseta de madurez durante la cual el precio es bueno y sus características resultan adecuadas para el estado del arte actual. Llega un punto en el que se empieza a rumorear que saldrá un producto más avanzado y el precio se desploma. Está muy barato, pero, ¡cuidado!, también le queda menos tiempo de vida antes de volverse del todo obsoleto. Finalmente, se anuncia la novedad y en breve el viejo producto se discontinua. Los precios se hacen polvo. La demanda desaparece poco a poco. Cuesta monedas, pero es pan para hoy y hambre para mañana.
Si comprende esta curva, se dará cuenta de que hay que comprar cuando el precio es bueno y todavía queda bastante tiempo antes de que el producto se vuelva obsoleto. Ni muy al principio de la evolución del producto ni muy al final.
Sí, muy bien -dirá usted-, pero cuando voy a mirar vidrieras no entiendo nada, esas siglas son un infierno. Es verdad, la informática es una jungla de siglas que, para peor, cambian cada seis meses. Armese de paciencia y trate de formarse el cuadro general.
Para eso, sólo tiene que entender qué hay dentro de una PC. En una computadora usted siempre encontrará los mismos cuatro componentes: un cerebro electrónico (microprocesador o micro, en la jerga, caso del Pentium o del Pentium II); una cierta cantidad de memoria que el microprocesador usa para sus tareas (la famosa RAM); un sistema de entrada y salida de datos para poder escribir usando el teclado y para que la información, una vez procesada, aparezca en pantalla o salga por la impresora; y un sistema de almacenamiento permanente de datos, los diskettes y los discos rígidos, también conocidos como HD, por hard disk.
¿Cómo funciona este mecanismo? El microprocesador recibe los datos que usted quiere procesar (por ejemplo, sumar dos números), los procesa usando la memoria RAM como cuaderno borrador, luego los envía al monitor y usted los lee. Los datos le fueron enviados por el teclado o tomados del disco o de un diskette. A veces, los datos procesados se envían a la impresora (ese informe que usted debe presentar mañana) o por el módem (que es otro dispositivo de entrada y salida de datos), si lo envía por e-mail.
Las dichosas siglas no hacen sino resumir las características de esas partes que acabamos de clasificar. En general, las PC se describen poniendo en primer lugar el tipo de microprocesador, luego la cantidad de memoria en megabytes (se abrevia MB y es una magnitud equivalente a metro o kilo, pero que mide cantidad de información digital) y finalmente el tamaño del disco rígido, también en megabytes o gigabytes (GB, miles de megabytes).
Los microprocesadores se llaman por su marca, modelo y una velocidad que se mide en megahertz (MHz) o millones de ciclos por segundo. Los más comunes son los Intel Pentium MMX e Intel Pentium II. Además están los AMD y Cyrix. Como Intel es el inventor del microprocesador y líder del mercado, sus modelos se usan normalmente como parámetro.
El Pentium, por ejemplo, ya no es la tecnología de punta, pero con el agregado de las extensiones multimedia (MMX, en la jerga) y velocidades que alcanzan los 300 MHz es todavía una buena opción para las tareas convencionales, incluyendo los juegos.
La memoria RAM es hoy muy barata. Consejo: compre toda la memoria que pueda de entrada: 64 MB es ideal. Los discos rígidos también están a buen precio y tampoco aquí hay que economizar. Un disco de 3 o 4 GB (gigabytes, o miles de megabytes) está muy bien y le costará unos 250 dólares. Recuerde la primera ley de la informática: los discos rígidos siempre terminan quedando chicos, no importa cuán grandes sean.
Hoy, una computadora debe ser siempre multimedia: no acepte -salvo en casos muy especiales- una máquina que no tenga una buena tarjeta de sonido de 16 bits, parlantes y lectora de CD-ROM (discos compactos para computadora) de cómo mínimo 8 X (ocho veces la velocidad de las primeras lectoras que aparecieron en el mercado). Nunca compre una computadora sin lectora de CD-ROM.
El módem es el componente más caliente de la PC en estos días, porque la Internet hace furor. Tampoco hay aquí mucha ciencia. Estos aparatos transmiten información digital usando las líneas analógicas del teléfono y la velocidad a la que realizan esta transmisión se mide en Kilobits por segundo (miles de bits por segundo; un bit es la unidad mínima de información digital y equivale a un uno o un cero).
Los nuevos módem funcionan a 56 Kbps (56.000 bits por segundo) y están en su mejor momento para comprarlos. Sólo debe tener un recaudo: compre un módem compatible de fábrica con la norma V.90.
Nuestro benjamín también dijo algo de la tarjeta aceleradora 3D compatible con 3Dfx y AGP. ¿O era Direct3D? No se preocupe. Nuestro chico quiere el hardware necesario para los juegos más nuevos del mercado, y hace bien. Las computadoras hogareñas se usan mucho para jugar, y posiblemente usted termine también por engancharse.
Si no la va a usar para juegos, puede comprar una buena tarjeta de video con 2 o 4 MB de memoria y asunto concluido. Si necesita hardware especial para entretenimiento y multimedia, diseño gráfico, reproducción de video o cosas por el estilo, puede consultar las publicaciones correspondientes. En la edición del 25 de mayo último del suplemento Informática apareció una completa referencia sobre las tarjetas aceleradoras 3D.
Y aquí termina la historia. La PC parece compleja, pero en realidad es un microprocesador con una cantidad de memoria, un disco rígido y vías de comunicación con el exterior (teclado, pantalla, módem, etcétera). Observe que no hay tantas opciones como parece, sobre todo en el mercado argentino, al que llega sólo una pequeña proporción de la oferta internacional. Un buen microprocesador, 64 MB de RAM, un disco de 2 a 4 gigabytes, un módem de 56 Kbps, multimedia y el último sistema operativo de Microsoft (Windows 98) configuran una PC intachable.
¿Y el bus de 100 MHz?
Es una sutileza y no tiene que quitarle el sueño. El microprocesador se comunica con la memoria RAM constantemente a través de una serie de conexiones, el bus, cuya velocidad se mide en megahertz.
En general, los microprocesadores actuales funcionan con buses de 66 MHz. Pero como ya hay chips que trabajan a 100 MHz y posiblemente mañana dominarán el mercado, no es mala idea comprar un motherboard capaz de funcionar a 66 y 100 MHz. En el futuro, podrá cambiar por un micro más rápido sin gastar en un motherboard nuevo.
Dónde comprar
Esta es una de las preguntas que más hacen nuestros lectores. La respuesta es simple: en un comercio responsable. Un local bien instalado y cómodo, con buena exhibición de productos y vendedores que saben de lo que hablan, documentación de compra en regla (factura, garantía), buena disposición para informar al cliente aunque éste no compre ese día, soporte técnico real y un buen espectro de marcas y modelos caracterizan a un comercio aconsejable. Si además el comercio lleva años en el mercado, súmele un punto más. Y si, aparte de todo esto, sus computadoras vienen con buen software preinstalado legal, con manuales, discos de instalación y licencia de uso, puede estar seguro de que respetan su inversión y, fundamentalmente, la ley.
Por último: recuerde que ninguno de nosotros es un experto en autos o televisores y, sin embargo, compramos estas máquinas con poca o ninguna ansiedad. La PC no es un asunto diferente.
¿Para qué sirve una computadora?
Clásicamente, las computadoras se dividen en tres grandes grupos, según los usos que se les dan:
-Trabajos de oficina: escribir, llevar libros de contabilidad y bases de datos.
-Diseño gráfico, tratamiento de imágenes, ilustración digital. Un mercado dominado tradicionalmente por las Macintosh de Apple.
-Diseño asistido por computadora (CAD) y animación. Requiere equipos en extremo poderosos, usualmente con hardware dedicado. Las PC más modernas pueden correr muchos de estos programas.
Como ve, la mayoría de los usuarios tiende a comprar una máquina en la que se puedan ejecutar aplicaciones de oficina. A éstas usted le debe sumar la capacidad multimedia (software educativo o de entretenimiento con texto, video y audio) y la posibilidad de conectarse a la Internet.
Una categoría aparte que, sin embargo, conviene tener en cuenta -aun cuando no suela ser el primer motivo de compra- son los juegos. La mayoría de los entretenimientos más populares requieren más capacidad de cálculo que las aplicaciones de oficina y, sobre todo, mucha mayor capacidad de video. Si le gustan los juegos o tiene chicos, apunte a la computadora con más memoria, más microprocesador y con aceleración de video 3D.
En total, cualquier PC básica puede usarse para escribir textos e imprimirlos con calidad de libro -si tiene una impresora láser-, llevar la contabilidad y realizar cálculos complejos, imprimiendo luego los resultados en forma de tabla o resumen. Usted puede tener en la máquina una agenda y los modernos procesadores de texto traen diccionario de sinónimos y corrección automática del tipeo.
Fuera de lo básico, lo más importante de una PC en la actualidad es la posibilidad de enviar y recibir correo electrónico y consultar páginas de Internet. Pero, además, podrá trazar su carta astrológica o el árbol genealógico, editar video, hacer tarjetas personales, crear presentaciones de negocios o componer y ejecutar música (con algunos periféricos especiales), controlar dispositivos domésticos de manerta remota, llevar una agenda, usar miles de fuentes tipográficas y jugar a lo que se le ocurra, desde complejos simuladores hasta el inefable Solitario. Todo en una sola caja.
Las usadas
Cuando el presupuesto aprieta, la economía de escala y el progreso constante están a su favor. Las computadoras se vuelven obsoletas tan rápido que una PC usada puede ser un equipo de excelentes características.
Los 486 con 8 MB de RAM parecen hoy fósiles, pero son perfectos para correr Windows 3.1, aplicaciones de oficina elementales y mensajería electrónica, más una agenda y un reproductor de discos compactos musicales. Quizás usted no necesita más y podrá conseguir una máquina así por unos cientos de dólares, monitor, teclado y mouse incluidos.
Claro que antes de comprar una máquina usada hay que tomar muchos recaudos, tantos (si no más) que con un auto ídem, a saber:
- Si no entiende nada de computadoras, lleve a alguien que sepa o compre su equipo usado en un negocio de confianza o a un amigo.
- Pida una garantía mínima. Si una PC funciona bien durante tres meses, seguramente va a seguir funcionando dentro de 3 años.
- Antes de realizar la operación, haga un chequeo completo del disco rígido. Si tiene muchos sectores fallados, no compre. Repita el chequeo durante las siguientes semanas regularmente. El disco es lo primero que falla en una computadora, por su nivel de stress mecánico. Si aparecen cada vez más sectores fallados, ese disco está a punto de fenecer.
- Pruebe también las disketteras y la lectora de CD-ROM, los otros dos componentes con parte móviles. Y no olvide verificar que el ventilador de la fuente de poder, en el respaldo del equipo, está girando. Alcanza con poner la mano y sentir si sopla aire. Ese ventilador refresca el interior del equipo y es indispensable para su buen funcionamiento.
- Mientras esté en garantía pruebe o haga probar el módem (si tiene) para constatar que funciona a la velocidad que le dijeron, así como la memoria RAM, en busca de errores o defectos. Esto requiere usualmente de programas especiales y tendrá que hacerlo un técnico.
- No acepte programas truchos como valor agregado. Son ilegales y no hablan muy bien de quien está por venderle el equipo: tal vez no sea lo único trucho en esa máquina.
- Una vez que haya comprado el equipo téngalo funcionando sin parar durante 48 horas, siempre bajo supervisión. Si la PC tiene fallas serias, aparecerán probablemente en ese período bajo la forma de cuelgues espontáneos (se dice que una PC se cuelga cuando deja de responder al teclado y el mouse) o cosas más serias.
Al principio y al final
¿Pentium MMX o Pentium II? ¿Módem de 33,6 o 56 Kbps? ¿Disco de 2 o 4 GB? Cuando vaya a comprar, descubrirá que hay varias opciones para cada componente. En el cuadro siguiente aparecen las tecnologías más importantes según su estado de evolución actual.
Pentium de menos de 200 MHz: ^
Pentium de 200 MHz o mayor con MMX:*
Pentium II de 233 y 266 MHz o menor:*
Pentium II de 300 a 450 MHz o mayor: ¡
8 MB de RAM: Insuficiente
16 MB de RAM: Poco
32 MB de RAM: Correcto
64 MB de RAM: Ideal
Módem de 14,400 Kbps: Insuficiente
Módem de 28,800 Kbps: Poco
Módem de 33,600 Kbps: Correcto
Módem de 56 Kbps V.90: Ideal
Discos de menos de 2 GB: Insuficiente,~
Discos de 2 a 4 GB: Correcto, *
Discos de más de 4 GB: Ideal, ¡
Claves
¡ Lo más nuevo. Todavía está caro.
- En plena madurez. Buen precio y bastante tiempo para amortizarlo.
^ Buen precio, pero empiezan a ser obsoletos.
~ Obsoleto. No lo compre.





