
Cómo es la vida de Steve Ballmer: al frente de Los Ángeles Clippers y lejos de Microsoft
El ex ejecutivo busca recorrer un nuevo camino junto a una de las franquicias de la NBA sin perder el estilo que impuso en su paso por la firma tecnológica que lideró durante 14 años
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LOS ÁNGELES – Hablando ante unos cientos de estudiantes de la carrera de administración de empresas de la Universidad del Sur de California, Steven A. Ballmer, dueño de Los Ángeles Clippers, recitó una parte de la letra de una canción del musical de Broadway, "Pippin": "Los ríos deben estar donde puedan avanzar. Las águilas deben estar donde puedan volar. Yo debo estar donde mi espíritu pueda ser libre. Tengo que encontrar mi rincón en el cielo".
Ballmer advirtió que su público era más afín a la computación en la nube, a la que dio impulso cuando conducía Microsoft, que a la canción "Rincón del Cielo" de Stephen Schwartz. Y por tanto explicó el contexto, diciendo que Pippin, el hijo del rey Carlo Magno, había emprendido una búsqueda de realización que le duró toda la vida.
Ballmer pudo haber estado hablando de sí mismo. Retirado de Microsoft, donde estuvo empleado 34 años, de los cuales los últimos 14 como CEO, Ballmer ha pasado los últimos meses ponderando cómo crear un legado personal por medio de la filantropía.
"¿Cómo se siente ser increíblemente rico?", le preguntó un estudiante. Ballmer, multimillonario, respondió: "Es una especie de privilegio, una especie de deber, una especie de carga. ¿Cómo dejo mi huella en el mundo?"
Hace once meses Ballmer ganó una guerra de ofertas por los Clippers. Compró la franquicia por 2000 millones de dólares en lo que se consideró en parte una transacción de negocios y en parte un acto de beneficencia, luego de que el propietario desde hacía largo tiempo de los Clippers, Donald Sterling, incurriera en comentarios racistas que fueron grabados y difundidos, y que le costaron su expulsión de por vida de la NBA.
La transferencia oficial en agosto del equipo a Ballmer, cuyo padre, nacido en Suiza, trabajó para el ejército de Estados Unidos como intérprete en los juicios por crímenes de guerra de Núremberg, se vio como una ruptura total con el lamentable pasado de los Clippers. En Ballmer, de 59 años, el equipo tiene un líder ruidoso y orgulloso. Está más dispuesto a mostrar su entusiasmo que su ombligo, a diferencia de Sterling, que a la edad de Ballmer sigue usando camisas desabotonadas hasta la cintura.
El delantero de los Phoenix Suns, Reggie Bullock, dijo que Ballmer llama la atención a su propia manera durante los partidos. "Tiene una voz muy reconocible", dijo Bullock, que fue de los Clippers hasta un intercambio en enero. "Suena como si estuviera aullando a la luna".
Con su entusiasmo maniático y su enorme fortuna, Ballmer iba a abalanzarse sobre los Lakers, para terminar con una historia de amor con Los Ángeles que lleva décadas. Al menos ese era el plan. Pero aunque los Clippers terminaron la temporada con 35 victorias más que los Lakers, iban a la zaga de los ocupantes del estadio Staples Center en la temporada regular.
Los Clippers son un reflejo de su nuevo dueño, por cierto. Pero no es el tipo torpe y mareado que se mueve como un muñeco inflable gigante cerca de su asiento pegado a la cancha, lo que resultó particularmente memorable durante la presentación en un show de entretiempo de la cantante Fergie y que llevó al magnate inmobiliario Donald Trump a describir a Ballmer como "una vergüenza para la gente rica".
La euforia de Ballmer cuando era director de Microsoft
La curiosa coreografía del dueño de Los Ángeles Clippers
Ballmer enfatizó ante los estudiantes de la Universidad del Sur de California la necesidad de ser "tenaz y duro" en la búsqueda de sus metas. Es un mensaje que su equipo parece haber absorbido. Matt Barnes y Blake Griffin fueron cuarto y quinto en la NBA en fouls técnicos en la temporada regular con un total sumado de 25. Nueve Clippers cometieron más fouls que cualquier jugador individual de los San Antonio Spurs, sus adversarios en la primera ronda de las finales de división. Los Clippers le ganaron a los Spurs, los últimos campeones de la NBA, en el primer juego de la serie. Con el equipo de visitante, Ballmer sigue los partidos desde su casa en Seattle. Viaja en su jet privado, explicando que "el tiempo es nuestro commodity más preciado, y la riqueza aporta cosas convenientes que esencialmente te hacen ganar tiempo".
Es una de las pocas demostraciones públicas de la riqueza de Ballmer. Su vestuario es más de J.C. Penny que de J. Crew. El guardia de seguridad parado delante de la puerta del vestuario de los Clippers en un partido como local se maravillaba de lo fácil que se funde Ballmer con la multitud.
Para Ballmer, un dotado para las matemáticas, los deportes siempre han sido su principal medio de comunicación. En la secundaria, dijo, el primer premio que ganó fue por atletismo.
"El entrenador me lo dio en el décimo grado –dijo- porque un tipo cometió un error en el recuento y nos privó de un punto. Yo hacía de jefe de pista del equipo de atletismo y descubrí el error y el entrenador dijo ‘nos ganaste un punto en la competencia’ y me dio un premio".
Ayudar en la práctica

Recordando sus días como entrenador de su equipo de baloncesto en la secundaria, Ballmer a veces participa de las prácticas de los Clippers y recupera las pelotas para los jugadores.
"No sabía qué esperar", dijo Doc Rivers el entrenador de los Clippers. "El tipo es un multimillonario. Creo que si tuviera ese dinero probablemente yo sería diferente. Ojalá que no, pero probablemente lo sería. Es el tipo con 24.000 millones de dólares más normal que conozco".
En Microsoft, Ballmer era conocido como un orador con carisma, el P. T. Barnum de los tecnólogos.
Durante una reunión de la compañía en Safeco Field, un estadio de béisbol, vio a un empleado tomando una foto con un iPhone de Apple, el competidor de la compañía que lideró hasta hace poco. Confiscó el teléfono e hizo de cuenta que lo aplastaba saltando sobre el celular en una escena que fue reproducida en la pantalla de video gigante del estadio.
En un cuarto lleno de gente, Ballmer está en su salsa: gracioso, seductor, expresivo. En una entrevista en enero, Ballmer se mecía en su silla con sus brazos rígidos a los costados, al responder las preguntas.
Ballmer se negó a permitir que se entrevistara a Connie, su esposa, o sus tres hijos. Además prohibió a un reportero presenciar los partidos de baloncesto de secundaria de su hijo menor.
"El deporte es la cosa en la que me resulta más fácil relacionarme con los chicos", dijo.
"En términos académicos les exijo un poco más".
Después de sus partidos, dijo Ballmer, hay lo que describió como "hacer el parte", un elemento sacrosanto del viaje a casa. Dijo: "Yo pregunto, ¿por dónde querés comenzar? ¿Vamos a comenzar por el desempeño del equipo o el tuyo? ¿Ofensiva o defensa? Entonces analizamos el equipo, lo analizamos a él, cada chico, cómo lo vimos".
El tipo es un multimillonario. Creo que si tuviera ese dinero probablemente yo sería diferente. Ojalá que no pero probablemente lo sería. Es el tipo con 24.000 millones de dólares más normal que conozco, dijo Doc Rivers, entrenador de los Clippers
Ballmer agregó: "El parte del juego en nuestra familia es siempre tan importante como el juego mismo".
Con los Clippers Ballmer toma más distancia. "Dice: ‘¿Puedo pasar a saludar?’", dijo Rivers. "Y yo digo: ‘Usted es el dueño. Puede entrar cuando quiera’. Y lo digo en serio. Yo le digo siempre que asumió un compromiso increíble. Quiero que lo disfrute. Quiero que venga y haga lo que quiera. Quiero oír su opinión. Es más inteligente que yo".
Rivers dijo que se cruzó por primera vez con Ballmer en 2008, durante la última temporada de los SuperSonics en Seattle. Ballmer, que contaba con un abono para la temporada de los SuperSonics, tenía asientos junto al banco de visitantes.
Cuando Boston fue a jugar allí, Rivers, entonces entrenador de los Celtics, dijo que se había vuelto hacia Ballmer y dijo: "Oiga, tiene que comprar el equipo y hacer que se quede aquí". "Sólo si usted acepta ser el entrenador del equipo", dijo Ballmer, según recuerda Rivers.
"Eso no va a suceder", dijo Rivers. "Así nos conocimos".
Ballmer no recordaba el encuentro, pero aplaudió feliz mientras escuchaba la historia.
"Doc no inventa cosas", dijo. "Ese no es su estilo".
Asegurarse un activo
Una de las primeras jugadas de Ballmer como propietario fue dar a Rivers una extensión de su contrato por 50 millones de dólares que abarca hasta la temporada 2018-2019. En medio del caos creado por los comentarios racistas de Sterling, Rivers emergió como una presencia tranquilizadora. Gracias a su experiencia en Microsoft, Ballmer reconoció que tenía un fuerte activo de su marca en Rivers.
"Hay que crear un producto interesante, tener una marca que la gente pueda entender, tratar de desarrollar un producto que pueda ser exitoso", dijo Ballmer. Agregó: "hay un ciclo natural de producto que es más breve porque los jugadores se hacen mayores. Creo que la idea de que hay que ser tenaz y duro realmente vale. Uno no puede romper todo y comenzar de nuevo".
Ballmer fue criado en las afueras de Detroit donde su padre, Frederic, era jefe en la Ford. "Cuando estaba bien, estaba bien", dijo Ballmer de su padre. "Cuando se enojaba, uno lo sabía".
Rió y agregó: "Creo que soy un poco como mi papá. Cuando estoy bien, estoy bien. Cuando estoy caído, estoy caído".

Su familia vivía con comodidad, dijo, pero no eran ricos. Dijo que pudo ir a una escuela privada gracias a becas académicas.
"Mi papá era un inmigrante que llegó sin nada y fue escalando a partir de ser empleado de la oficina de pago al personal en Ford", dijo Ballmer. "Creo que lo máximo que llegó a ganar fueron US$ 45.000 al año".
Ballmer dice que no cree que su padre haya terminado la secundaria.
"Nunca nos dijo si se había graduado o no", dijo. En sus últimos días mi hermana y yo tratamos de hacerlo confesar".
Ballmer dijo que su padre rara vez habló de su interacción con los criminales de guerra nazi en Nuremberg. "Vio colgar a un tipo", dijo. "Eso lo recordó más tarde en su vida. Cuando ya era mayor y estaba cerca de su propia muerte, la visualización de este tipo colgado…" Se interrumpió.
Ballmer hizo el ciclo básico universitario en Harvard, donde vivía en el mismo corredor que Bill Gates. Luego fue a la escuela de negocios de posgrado de Stanford un año antes de abandonar los estudios para ingresar a Microsoft, que Gates había fundado con Paul Allen.
"Cuando ingresé a Microsoft no éramos un equipo de primera", dijo Ballmer. "Hacíamos algunos trabajos de primera porque teníamos tres jugadores de primera. No éramos muy profundos. Teníamos tres o cuatro tipo que eran asombrosos y el resto era un montón de gente que era mediocre o aún peor".
Una historia en Los Ángeles
Lo mismo puede decirse de los Clippers de Ballmer, que tienen un jugador de primer nivel que es el guardia Chris Paul, un jugador ofensivo multifacético que es Griffin y un centro difícil de superar que es DeAndre Jordan. La caída del nivel de talento fuera de ellos es muy marcada.
"Estamos tratando de mejorar", dijo Ballmer. "Tenemos algunos de los mejores jugadores de la liga. Nuestro equipo es mejor de lo que era al comienzo del año, no hay duda de ello".
Los Clippers no son el primer flirteo de Ballmer con Los Ángeles. Antes de inscribirse en Stanford, Ballmer, primo de la comediante Gilda Radner, que murió en 1989, llegó aquí con la idea de ingresar en el negocio del cine. "Pensaba que encajaba con mi personalidad", dijo Ballmer.
Un verano leyendo guiones y estacionando autos en funciones privadas para conseguir dinero para comer lo convenció de lo contrario. "Probé lo suficiente como para saber que el negocio del cine probablemente no me iba a resultar tan atractivo, así que decidí volver a Stanford", dijo.
En la Universidad del Sur de California un estudiante se acercó al micrófono, con un gorro en la mano y dijo: "Hola, Steve, ¿Cómo anda? Voy a ponerme este gorro". Mirando desde el escenario Ballmer dijo: "Se ve bien, ¿pero qué es?"
"Es un gorro de los Warriors", respondió el estudiante, en referencia al equipo de Golden State, que encabezó la conferencia del Oeste en la temporada con 67 triunfos. "¡Siguiente!" se enfureció Ballmer. "¡Arriba los Clippers! ¡Warriors váyanse a casa!"
Traducción de Gabriel Zadunaisky






