Cómo es ser director ejecutivo de una gran compañía a los 35 años

Los CEO muy jóvenes tienden a ser los propios fundadores de las empresas; aquí, las historias de dos excepciones argentinas. En la foto, Augusto Fabozzi, de Oracle, y Gastón Irigoyen, de Naranja X
Los CEO muy jóvenes tienden a ser los propios fundadores de las empresas; aquí, las historias de dos excepciones argentinas. En la foto, Augusto Fabozzi, de Oracle, y Gastón Irigoyen, de Naranja X Crédito: Patricio Pidal / AFV
Débora Slotnisky
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12 de octubre de 2019  • 00:49

"La carrera de Relaciones Internacionales permite entender el mundo en el que vivimos. Por ejemplo, yo empecé la licenciatura tras el atentado de las Torres Gemelas, hecho que planteó un nuevo orden mundial. Además, empezaban a surgir firmas que hoy son líderes, como Google, Facebook y MercadoLibre. O sea que en ese momento la tecnología empezó a penetrar más fuerte en las industrias y en las personas", sostiene Gastón Irigoyen, que, con 35 años, es CEO de Naranja X, una empresa con productos móviles que acaba de salir al mercado con una billetera virtual para enviar o recibir dinero entre cuentas y pagar o cobrar con códigos QR, entre otros servicios. Esta firma es autónoma e independiente de la organización que la vio nacer, Naranja, que tiene en el mercado local unas 9 millones de tarjetas de crédito.

Irigoyen asumió en abril como el primer CEO de esta fintech, tras pasar una selección de cinco meses a la que llegó tras el llamado de un headhunter. Previamente trabajó en varios emprendimientos, y fue el quinto empleado de Google en la Argentina. Además, fue parte del equipo que lanzó el Programa de Partners de YouTube en Europa. "Google fue un trampolín para mi vida profesional, porque me inculcó una serie de valores. Por ejemplo, aprendí a aspirar a tener objetivos grandes, a aplicar los máximos estándares y a trabajar en un ambiente multicultural".

La historia de Augusto Fabozzi, que es gerente general de la multinacional Oracle para la Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia, es diferente. Este ingeniero industrial, egresado del ITBA, ingresó a la compañía en 2008 como parte del programa de jóvenes profesionales. "Vi un folleto en la facultad y me anoté porque me interesó hacer una pasantía de un año -recuerda; desde entonces, pasó por nueve posiciones-. Mi deseo para el rol que tengo desde junio es hacer un cambio cultural muy fuerte porque cambió el modelo de negocio de esta industria, y hoy el eje no pasa por vender productos sino por brindar un servicio, y para eso la gente tiene que estar motivada", sostiene, refiriéndose a los 650 empleados que lidera.

En diálogo con la nacion, ambos entrevistados dicen que la edad no es una ventaja ni una dificultad para acceder a la máxima posición. "Yo sentí que mis colegas mayores se emocionaron cuando me nombraron CEO. Además, tengo 11 años de experiencia en la compañía, por lo que conozco el negocio", sostiene Fabozzi. Irigoyen integra un board con ejecutivos que podrían ser sus padres. "Trabajamos en equipo y es divertido interactuar con ellos. Lo que importa es el conocimiento de cada uno, así como hablar siempre con sinceridad y transparencia".

Ambos comentan que fueron criados con la consigna del progreso como un valor importante. "Me gusta estudiar y siempre fui muy dedicado. Además, creo en la disciplina y en la cultura de trabajo. En sociedades como la nuestra, donde rige el cortoplacismo y los procesos tienden a ser más informales, yo creo que hay que tener método y perseverancia", sostiene el CEO de Naranja X, que egresó con un promedio de 8,50.

Los dos se describen como personales normales. Hacen deporte, tienen muchos amigos, están felizmente casados y cada uno tiene dos hijos pequeños. Además, ponen énfasis en el papel de sus esposas. Irigoyen se casó con una compañera de la facultad, que era la abanderada, mientras que Fabozzi lo hizo con una cantante: "Ella es un soporte increíble para mí, y yo no hubiera hecho mi carrera profesional si no fuera por su soporte emocional, que me ayuda a encontrar un balance entre el trabajo y la vida personal", asegura.

La capacidad de liderazgo es otro de los factores comunes de ambos. "Desde chico, muchos destacaron esta cualidad, y la gente siempre confió mucho en mí. Además, me gusta inspirar al resto, soy criterioso y justo -dice Irigoyen, y como si estuviese en el diván, añade: -Muchas veces soy un líder incomprendido porque trato de abstraerme de la agenda del momento para pensar a largo plazo, y eso me llevó a tomar decisiones que muchas veces fueron cuestionadas o que no se entendían viéndolas en el momento. Por ejemplo, después de 6 años en Google decidí renunciar y emprender en Irlanda. Para eso estuve 14 meses sin sueldo y utilicé todos mis ahorros para cubrir los costos. Siempre estuve convencido de esa decisión, pero nadie entendía por qué dejaba de trabajar en una de las empresas más admiradas del planeta".

Sin límites

Como consejo para aquellos que aspiran al crecimiento profesional dentro de la corporación, el CEO de Naranja X dice que "nunca hay que dejar de confiar en uno mismo, ni de tomar las decisiones que sientan que son correctas, por más que eso implique sacrificar dinero y comodidad". Alineado con él, el líder de Oracle remata: "Yo no planifiqué mi carrera. La clave está en hacer lo que a uno le apasiona".

Con sus historias de vida, ambos ejecutivos demuestran que si bien los virtudes de empatía, estudio y compromiso sin esenciales, no hay un solo camino ni una edad mínima para llegar a ocupar la máxima posición de una empresa.

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