Presentó un smartphone ultra premium, un segmento en el que todavía no estaba participando
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Motorola presentó hoy a nivel mundial (después de un primer atisbo a fin de septiembre) al Signature 27, su smartphone más avanzado, menos de un año después del Signature original.
Lo hace con una jugada de riesgo: apuesta a que el público fiel a la marca que adoptó primero al Moto G y luego a los Razr y Edge tendrá preferencia por este equipo, que está cargado hasta la coronilla de tecnología de primerísimo nivel y que, por eso, se separa del rango de precios habitual de la compañía: es un dispositivo con un precio internacional de referencia de 1599 dólares, el mismo que el de un iPhone 18 Max de 512 GB, o 200 menos que un Galaxy Z Fold8 de Samsung.
Es una propuesta inusual para la compañía, que desde el mítico Moto X de 2013 propuso para sus topes de línea usar un hardware que no era el ultra premium de sus competidores, pero que le permitía ofrecer un producto cuya diferencia de rendimiento era marginalmente menor a un precio notablemente más bajo.

No es el caso del Signature 27, que también es una palmada en el hombro que se da la propia compañía por su evolución en la última década: de estar a punto de desaparecer, a ser vendida a Google en 2011 y luego, tres años después, a ser comprada por Lenovo; de estar asociada a la gama media y el plástico con el Moto G, a ser un muy fuerte jugador entre los smartphones plegables con los Razr, y ver cómo las ventas de su segmento premium, el de los Edge (y ahora Signature), crecen trimestre a trimestre. En el primer trimestre del año, la facturación de la compañía creció un 13% respecto del mismo periodo de 2025, y el segmento premium de Motorola (el más rentable) alcanzó el 19% de todos los envíos de la compañía. En el segundo trimestre tuvo una facturación récord, un 15% más que el año anterior. La compañía tenía hasta ahora la mitad de las ventas de smartphones plegables en Estados Unidos, superando a Samsung.
Así que el Signature 27 es, para Motorola, un test de madurez: probó con los plegables y le fue bien; probó con los de alta gama y le fue bien; ahora medirá el interés del mercado por su ultra premium.

El hardware que justifica el precio
¿Y qué tiene el Signature 27 para justificar esos 1600 dólares de precio internacional, incluso teniendo en cuenta el encarecimiento de componentes que impactó de lleno en toda la industria este año?
Un hardware que, en los papeles, no tiene parangón: no hay otro modelo que combine todos estos componentes en un mismo dispositivo, comenzando por el recién presentado chip Qualcomm Snapdragon 8 Extreme Edition Gen 6 (el que usará el Galaxy S27, probablemente, el año próximo), el más poderoso del mundo Android, junto a 16 o 12 GB de RAM (en América latina, esta última opción) y 256 o 512 GB de almacenamiento UFS 4.1. Para mantener refrigerado el chip, Motorola prescinde de las cámaras de vapor convencionales (que funcionan de manera similar a un radiador, usando la circulación de agua para quitar calor) y aplica lo que llama ArcticMesh: un gel térmico con microdiamantes y una cámara térmica un 40% más grande que la de la generación anterior.

También ofrece una singular pantalla de 6,8 pulgadas con una tecnología llamada Tandem OLED que usa dos paneles OLED apilados, lo que los hace más eficientes (consumen menos energía), más duraderos y, también, más brillantes: puede alcanzar un pico de 12.000 nits de brillo, el doble que sus competidores, para asegurar su visibilidad con luz directa. La tecnología ya está presente en algunos monitores profesionales y también la usa Apple en sus últimas iPad Pro y MacBook Pro. La pantalla está protegida por Gorilla Glass Ceramic 3, el cristal más resistente de Corning.

Acompaña el conjunto una batería de 7000 mAh (Motorola dice que le permite 2 días y medio de autonomía) con carga rápida de 90 watts e inalámbrica de 50 watts, y parlantes estéreo con una nueva arquitectura aportada por Bang & Olufsen, la compañía danesa conocida por sus equipos de audio de alta gama.

La apuesta de largo plazo de la cámara
A todo esto le suma el bloque de cámaras, que busca repetir el buen resultado que le dio a la compañía el combo presente en el Motorola Signature y en el Razr Fold. Aunque el aspecto exterior del teléfono hace suponer la presencia de cinco lentes con sus respectivos sensores, la realidad es que el equipo tiene una cámara principal con sensor Sony Lytia L910 de 50 megapíxeles que es el primero en usar tecnología LOFIC (que amplía el rango dinámico capturado en una imagen para evitar zonas saturadas, tanto en foto como en video), un teleobjetivo de 3x de 200 megapíxeles que permite simular un zoom digital 100x mejorado con IA; un gran angular de 50 megapíxeles, y un sensor EVS, el primero en su tipo en estar presente en un smartphone; cuando se activa, ayuda en las tomas de objetos en movimiento para “congelar” la imagen, evitar borroneos y hacer que esté lo más nítida posible (un trompo o una moneda girando que se vean como suspendidos en el aire). El quinto círculo que se ve en las imágenes del equipo corresponde al flash y al micrófono direccional para grabar video, que puede ser en 8K a 30fps. En total tiene cinco micrófonos, tanto para las llamadas como para la grabación de video y la interacción con una inteligencia artificial, hoy un elemento fundamental en cualquier smartphone.

De hecho, la cámara fue puntuada por DxOmark, una plataforma de análisis de cámaras de celulares, por encima de la del iPhone 18 Pro Max, una ubicación en el ranking que Motorola no había alcanzado hasta ahora. Más allá de los reparos que pueda tenerse en este tipo de rankings, es una referencia para evaluar el nivel de la cámara.
Diseño extremo
En cuanto al diseño, Motorola usa una estructura de aluminio con bordes ranurados y un acabado en cerámica y aluminio cepillado para el bloque de cámaras, con dos opciones de colores para la cubierta de la batería, negro y oliva, hecha de un material tejido similar al kevlar, y siempre con la certificación de Pantone tanto para esos colores como para la fidelidad a la hora de reproducir colores y tonos de piel en su pantalla. Tiene certificación IP68/IP69/IP69K contra agua, polvo y chorros de agua caliente. En la caja viene con el cargador y con una funda que suma un imán circular que permite usar cualquier accesorio Qi2/MagSafe (cargadores inalámbricos, baterías, etcétera).
Además, el equipo viene con Android 17 y una interfaz renovada, que mantiene la idea de Motorola de ofrecer una interacción lo más cercana posible a la que propone Google, con algunos detalles propios, como Qira (una app de IA que comparte con Lenovo), la integración de Gemini Intelligence (con funciones de reciente aparición como Rambler, que emprolija en un texto ordenado un dictado libre, limitado hasta ahora a los Pixel) y la promesa de hasta 7 años de actualizaciones de sistema operativo y parches de seguridad.

Lo que ahora deberá demostrar la compañía es que con el Signature 27 ofrece, al igual que sus competidores del segmento más alto del mercado, un dispositivo que es más que la suma de sus componentes: lo hará a nivel mundial a partir de hoy, y en la Argentina cuando salga a la venta en las próximas semanas, sin precio oficial por ahora.
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