
Del blog a una serie de televisión
Carolina Aguirre, conocida blogger en Bestiaria, creó Ciega a Citas otro sitio en el que, bajo un seudónimo, contaba la historia de una joven soltera que buscaba novio; por su éxito llegó a ser libro y ahora se transforma en guión para la cadena Fox
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Pablo Martín Fernández
De la Redacción de lanacion.com
pmfernandez@lanacion.com.ar
Sólo Internet y una buena idea lo permitieron. Lucía Gonzalez , nació de la cabeza de Carolina Aguirre, conocida por su premiado blog Bestiaria , en noviembre de 2007. Desde el primer día de ese mes decidió contar una novela en un nuevo formato, sin contar en ningún momento quién era realmente la autora de Ciega a citas , una suerte de novela por entregas online .
La semana pasada Aguirre envió un e-mail a sus contactos y publicó en todos sus blogs que ella era, como muchos sospechaban, Lucía González. Y que Ciega a Citas no sólo había llegado a ser editado como libro, sin que ella nunca dejara ver el rostro de la autora, sino que además ahora estaba siendo guionado para llegar a la cadena Fox Internacional, bajo la producción de Rosstoc, la empresa de Gastón Pauls y Alejandro Suaya.
Así lo resume el recorrido la autora: "Lo pensé mucho tiempo, pero una tarde, el primero de noviembre de 2007 se lo conté a quienes serían mis dos ayudantes por nueve meses, Eliana y Juan Pablo. Ellos me dijeron que lo tenía que escribir ya. Y ese día empecé. A los tres meses empezaron a aparecer las ofertas para hacer televisión y libro. Elegí la editorial en abril del 2008 y el proyecto de TV en mayo. El blog fue actualizado desde noviembre de 2007 hasta junio de 2008".
¿Por qué pensó publicar este texto en formato blog?
Porque justamente lo que a mí me resultaba atractivo o trascendental de la historia era contarla en vivo, en capítulos, como un folletín o diario personal de Lucía durante nueve meses.
Pero además, era una historia en donde el tiempo y la cantidad de días y de entradas era muy importante, porque ella tenía 270 días hasta el desenlace y cada día que escribía, faltaba menos. Todos estaban atentos al número de arriba en donde indicaba que faltaban 220, 60 o 8 días para el casamiento. El blog es el formato ideal, mucho más que el libro, que hubo que adaptarlo y reescribirlo de otra forma.

Carolina Aguirre, de una pantalla a la otra
¿Quién tuvo la idea de que crear "Ciega a citas"?
La idea fue mía. Porque necesitaba y quería escribir algo de ficción. Sentía que siempre me llamaban para publicar cosas relacionadas con lo que había hecho en Bestiaria y me aburría mucho.
Por otro lado, sentía la urgencia de contar una vida de soltera real. Es mentira que las solteras salimos a comer bagels con amigas a Palermo el domingo al mediodía. La mayoría se deprime mirando Hallmark Channel y comiendo pizza fría del día anterior mientras habla por teléfono con una amiga.
Además en lo personal, yo estoy en pareja hace casi seis años y un día me di cuenta que nunca más iba a tener una cita. Que nunca más iba a sentir la ansiedad de que me pasaran a buscar, de conocer al otro, de tratar de impresionar a un hombre. Y es la única forma que encontré de volver a vivir esa parte de mi vida. Como si eso fuera poco estaba muy enojada con mi mamá por su frivolidad y me di cuenta que podía ajusticiarla caricaturizándola perversamente en una ficción.
Y sobre todo era el blog que yo hubiera querido leer. Mucha gente escribe porque tiene algo que decir, otra para hacer catarsis, otra para sí misma. Yo escribo siempre lo que querría leer pero siento que aún no existe. Además, necesitaba probarme que podía hacer de nuevo, desde cero, lo que había hecho con mi blog anterior, Bestiaria . Que podía hacer un blog de la nada, siendo nadie, en pantuflas desde mi casa, con un nombre absolutamente desconocido y lograr hacer algo bueno.
¿Qué pensó cuando vio otros blogs muy parecidos al suyo?
En general, a mí no me interesa demasiado si alguien se copia algo que hago, porque copiar no garantiza que sea bueno. Sin ir más lejos, yo me puedo comprar unos anteojos imitación en Retiro de miles de diseñadores, pero al rato se les salta la pintura, se empañan y lucen berretas. Con la escritura pasa lo mismo.
¿Cuanta gente sabía que usted era la autora de Ciega a citas?
Al principio, tres o cuatro personas. Con el tiempo quizás unas veinte o treinta.
¿Qué le dió "Ciega a citas" tanto personal como profesionalmente?
Que tanta gente estuviera ahí esperando leer lo que yo iba a escribir ese día me shockeó mucho. Uno escribe para un lector. Cuando tenés 10 o 15.000 ahí actualizando la página para ver qué tenés para decir, es algo impresionante. También que se emocionaran, que lloraran, que se rieran con las cosas que me emocionaban o me causaban gracia a mí. Esa sintonía me emociona mucho. Me han dicho cosas tan sentidas, tan privadas y al mismo tiempo reclamos tan estúpidos que me cuesta creer que ambos sentimientos coexistan.
Por otro lado, me dio satisfacciones profesionales. Poder publicar o transformarlo en una serie y elegir una editorial, una productora lo siento como un privilegio.
¿Cuál fue la situación más extraña en la que se encontró por tener que ocultar su identidad?
Como durante un par de meses las notas de prensa de ambos libros -Bestiaria y Ciega a citas- se superpusieron tuve dos celulares -uno de Lucía y otro de Carolina- y atendía cada uno con una voz distinta para dar entrevistas en las radios. En algunas di entrevistas la misma semana, como dos personas distintas. En papel también. Contesté las mismas preguntas en varias notas de revistas y diarios de dos formas distintas (opuestas muchas veces, porque Lucía es distinta a mí) e incluso hablé de la otra como si existiera.
Muchas veces me hablaron mal de Lucía, me contaron el blog de "Ciega" de pé a pá y me tuve que callar y escucharlo o me dejaron comentarios agresivos diciéndome que Lucía escribía mucho mejor que yo.
También, como la editorial me dió un celular para Lucía, un día llamó Arturo Pérez Reverte buscando a otro autor argentino que lo había usado antes y yo lo atendí con mi voz de ficción, hablamos de la editorial, le conté que libro había publicado, todo como Lucía. Me sentía una imbécil ¿Pero qué le iba a explicar? Ya había arrancado con la voz de ella y tuve que seguir.
En cuanto a lo laboral, en un canal de TV nos ofrecieron trabajos a las dos, a Lucía y a mí, y me cayó bastante mal que la eligieran primero a ella y como ella dijo que no, me lo propusieran a mí, después! Para el libro, hablé con dos editoriales que querían publicar el blog por teléfono como Lucía, creo que hasta el día de hoy no saben que no existe. Incluso le han ofrecido prologar un libro, hacer un reality show de su vida o escribir novelas de chick lit. Con la gente de la productora me tenía que citar en bares porque las asistentes me leían y querían saber quién era yo... Una amiga nunca supo que era yo y me mandó un mail contándome toda su vida (¡pensando que era una total desconocida!).
Desde que nació Ciega a citas muchos apuntaban a que usted era quien firmaba como Lucía González ¿Por qué creé que se dió eso?
No, no cambié nada. Mi estilo se basa en la exageración, el humor negro, la descripción minuciosa. Si yo usaba otros recursos para disimular que era yo, iba a desaprovechar lo que mejor sabía hacer, y todo para sostener un acertijo. Mi misión era escribir una buena historia y que la gente la leyera, no realizar un truco de magia para esconder quien era yo.
Creo que los primeros seis meses se dio cuenta sólo el que era muy lector de mis otros blogs. Curiosamente, a ese lector no le interesaba contarlo, porque entendía el juego y sabía que decirlo podía arruinar un proyecto que en definitiva era para él. Pero fue muy difícil y cometí errores, sobre todo tecnológicos. Es difícil tener dos identidades en la Web y no mezclarlas o confudirse. Dos mails, dos ips, dos blogs, dos facebooks, dos twitters.
Muchas veces me pasó de equivocarme y firmar algo de Lucía con Carolina. Por suerte tenía un amigo, Juan Pablo, que me ayudaba y más de una vez tuvo que ir a hablar con el conocido de algún foro o blog para que borrase mis rastros.
Y después está el tarado que se pierde la historia porque quiere descubrir quién sos. Esa persona da pena. Es el nene que está todo el tiempo tratando de develar cómo hace el mago para sacar la paloma de la galera y se pierde la función. Sus amiguitos se ríen y la pasan bárbaro y él está sacando cuentas.
Además, las editoriales, las productoras y los canales de TV no sabían que Lucía no existía. Todas las editoriales que lo quisieron publicar se comunicaron con ella. Muchas se enteran ahora de que era ficción y de que además era yo.
He hablado con editoriales por teléfono bajo el nombre de Lucía, como si lo fuera. No utilicé ningún contacto mío para hacer absolutamente nada. De hecho, hoy Lucía tiene muchos más contactos y ofertas que yo.
Como deja entrever Aguirre no es que todo blog termine en una serie de televisión, ni en una obra de teatro como sucedió en el caso de "Más respeto que soy tu madre" del blogger Hernán Casciari , pero ahora las herramientas para que una mente con ideas llegué a ser conocida por un amplio público están a un click de distancia.






