El Eärendil-1 es un espejo espacial que Reflect Orbital espera poner a 600 km de altura este año; reflejará la luz solar para iluminar la noche terrestre
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La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de los Estados Unidos le dio luz verde a un proyecto que promete cambiar para siempre nuestra relación con la noche. La protagonista es Reflect Orbital, una startup con sede en California que acaba de recibir la autorización para poner en órbita el Eärendil-1, el primer satélite experimental diseñado específicamente para reflejar la luz solar hacia la Tierra durante las horas de oscuridad terrestre, y que retoma una idea soviética de usar un espejo en el espacio para iluminar Siberia durante el largo invierno ruso.
¿Qué es exactamente el Eärendil-1?
Bautizado en honor a un legendario marino de la mitología de J.R.R. Tolkien, el Eärendil-1 es un satélite de prueba equipado con un reflector hecho con una película ultradelgada de mylar de 18 metros de diámetro. Su funcionamiento es, en teoría, simple pero ambicioso: una vez desplegado en la órbita terrestre baja, a unos 625 kilómetros de altitud, el satélite utilizará un sistema de espejos motorizados y sensores de alta precisión para capturar los rayos del sol y redirigirlos hacia puntos específicos del planeta.
Gracias a ese espejo, este dispositivo será capaz de proyectar un haz de luz de entre 5 y 6 kilómetros de diámetro en la superficie terrestre durante breves períodos de tiempo. La empresa define su modelo de negocio como una especie de “luz solar a la carta”, permitiendo a los clientes comprar iluminación nocturna según sus necesidades.
Reflect Orbital tiene previsto realizar el lanzamiento de esta misión de prueba durante el próximo semestre. La licencia otorgada por la FCC es de carácter experimental y limitada a dos años, funcionando como un banco de pruebas para evaluar si la tecnología es técnicamente viable antes de dar paso a una constelación masiva de espejos orbitales.
Para qué sirve un espejo en el espacio
La intención de poner en el espacio un espejo espacial como el Eärendil-1 permite crear un mini sol nocturno para, por ejemplo, iluminar a voluntad zonas de desastre y permitir el trabajo de socorristas durante la noche, sin requerir de iluminación local; también, para no interrumpir obras de infraestructura (caminos, puentes, etcétera) y acelerar los tiempos de su implementación; o iluminar parques solares luego de la caída del Sol, mejorando su eficiencia en invierno o durante la noche.
Los desafíos y las quejas
Aunque en los papeles parece una solución elegante (y de ciencia ficción) a un problema concreto, no está exenta de múltiples desafíos: en particular, lograr la precisión para hacer rebotar la luz del Sol a 600 km de altura y que converga en un espacio relativamente acotado.
Además, está el no menor desafío comercial: la empresa planea cobrar unos 5000 dólares por hora de luz, lo que obliga a demostrar que el beneficio económico de la luz aportada compensa el costo del servicio.
Además, la comunidad científica, encabezada por la American Astronomical Society y el Observatorio Europeo Austral (ESO), califica al satélite como una “amenaza existencial” para la astronomía óptica. Argumentan que el brillo artificial de estos espejos (que podrían iluminar tanto como 100 lunas llenas en futuras etapas) arruinaría las observaciones de telescopios terrestres, imposibilitando el estudio de galaxias lejanas.
Por otro lado, los ambientalistas advierten sobre el caos en los ecosistemas terrestres que acarrearía este dispositivo. Alterar los ciclos naturales de luz y oscuridad (fotoperiodo) podría desorientar a aves migratorias, insectos y fauna nocturna que depende de la oscuridad para sobrevivir. Finalmente, existe el temor a la contaminación lumínica descontrolada, ya que el reflejo podría dispersarse más allá de las zonas previstas, en un momento en que diversas ciudades en todo el mundo tratan de evitar la contaminación lumínica generada por la actividad humana.
Reflect Orbital prometió trabajar con la comunidad científica para establecer “zonas de exclusión” en la labor de Eärendil-1, que será el primero de muchos satélites espejo que la compañía quiere poner en órbita: 2 este año y 36 en 2027.



