
El director de la división Mobile de la firma coreana analizó el desembarco del nuevo Galaxy S26 FE, el techo en el hardware tradicional, el fenómeno de los plegables y el impacto del mercado informal en la industria local
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La gama alta de la telefonía móvil atraviesa una paradoja: mientras los topes de línea superan con holgura la barrera de los mil dólares, los usuarios reclaman prestaciones insignia sin desembolsar cifras prohibitivas. En ese terreno intermedio, Samsung encontró una veta que en la Argentina rinde dividendos récord. Con la presentación local del Galaxy S26 FE (Fan Edition) a $1.999.999, la compañía reveló un dato contundente de su negocio: la mitad de las ventas de su serie S en el país corresponde a esta variante.
“Es un producto clave en el segmento premium de nuestro portfolio. Está orientado al consumidor que quiere dar el salto de la serie A a la serie S sin tal vez poder acceder a un Ultra, pero obteniendo todos los beneficios de la familia”, explica Rodolfo Romeo, director de la división Mobile de Samsung Argentina. “Viene siendo muy exitoso desde el S20; hoy representa casi el 50% de nuestro volumen en gama alta”, subraya.

El nuevo modelo aterriza con 256 GB de almacenamiento y un diferencial de software: es el primero de la marca en debutar con One UI 9 (Android 17), adelantándose a sus hermanos mayores. Esto habilita nuevas funciones de inteligencia artificial contextual, como Now Nudge (que analiza en tiempo real el contenido de la pantalla para sugerir acciones, por ejemplo para agendar citas automáticamente) y Now Brief (un resumen diario con reuniones, con clima, noticias y agenda, entre otras cosas), además de la herramienta de cámara My Fam Cam, diseñada para seguir a un sujeto en tomas grupales. Como política de ciclo de vida, la firma garantiza siete años de actualizaciones de sistema operativo y parches de seguridad.
La meseta del hardware y el giro al software
Consultado sobre si la industria de teléfonos tradicionales en formato barra alcanzó un límite, Romeo es pragmático: “La innovación de hardware llegó a una meseta. En los últimos 15 años desarrollamos las mejores cámaras, pantallas y memorias. Hoy la innovación disruptiva pasa por el software, las funciones de IA y una mejor interacción con el equipo”.

Ese giro responde a un cambio en los hábitos cotidianos: “lo que menos hacemos es hablar por teléfono; el término quedó anticuado, por eso hablamos hace años de smartphones. Buscamos convertirlo en un asistente proactivo. En la Argentina, además de la creación de contenido en foto y video, vemos una adopción muy fuerte del monitoreo de salud preventiva a través de la integración con relojes y accesorios”, detalla.
Plegables: por qué el Fold8 no llegó al país
El segmento de pantallas flexibles muestra dos realidades paralelas. Por un lado, la madurez conceptual; por el otro, las complejidades de abastecimiento internacional.
“El plegable dejó de ser un nicho hace cinco años, aunque todavía le falta para ser masivo. Sin dudas es el formato del futuro y su penetración seguirá creciendo”, afirma el ejecutivo. Sin embargo, la última iteración en formato libro —el Samsung Galaxy Z Fold8— no tuvo por ahora lanzamiento oficial en la Argentina.
Lejos de atribuirlo a la demanda interna, Romeo explica que se debió a un cuello de botella externo: “A nivel global se tomó la decisión de reducir drásticamente los países de lanzamiento por la suba internacional de componentes, especialmente de memorias RAM y piezas demandadas por servidores de inteligencia artificial. No se lanzó en la Argentina, pero tampoco en mercados como Chile, Perú o Colombia. En el país nos fue históricamente muy bien con los foldables, tenemos un peso relevante y el año próximo evaluaremos las condiciones para volver a traerlo”.

Precios, cuotas y la sombra del contrabando
En el mercado local, la discusión sobre precios y competencia convive con un flagelo estructural: el ingreso irregular de mercadería.
“El 40% de todos los teléfonos que se activan en la Argentina son contrabandeados. No hablamos de quien viaja y se compra un equipo afuera para uso personal, sino de contenedores que cruzan fronteras ilegales y se distribuyen por canales informales sin pagar impuestos. Eso destruye la cadena de valor: del retail, de las marcas y del empleo”, enfatiza Romeo.
Frente a esa distorsión, la estrategia de la compañía pasó por ajustar márgenes y ganar volumen mediante la oferta comercial: “Hace un año y medio venimos trabajando en eficiencias para achicar el gap de precios frente al mercado ilegal. El 100% de nuestros smartphones se fabrican en el país. Hoy el precio de lista busca ser lo más competitivo posible desde el día uno, complementado con financiación agresiva”.
Para el debut del S26 FE, el plan contempla acuerdos de hasta 12, 15 y 18 cuotas según la entidad bancaria, beneficios de preventa con bonificaciones de hasta el 90% ante roturas accidentales de pantalla y un régimen de recambio cada vez más aceitado, además del plan canje, algo que la marca impulsa hace tiempo. De todas formas, en un contexto de inflación más contenida, Romeo afirma que muchos usuarios aprecian, en lugar de las cuotas, un precio de contado con un descuento: la marca lanzó un beneficio de compra del 1 al 18 de octubre con un 15% off por pago contado.
“El usuario de la serie S tiene entre un 80% y un 85% de fidelidad a la marca. De ellos, el 70% renueva su modelo año tras año y un 40% utiliza el Plan Canje. Si cambiás el equipo anualmente, el valor residual que te reconocen es mucho mayor. Entre las cuotas, el canje y los beneficios de lanzamiento, el valor final que percibe el consumidor termina siendo el gran diferencial frente a cualquier canal alternativo”, concluye.



