El hombre que nos abrió la puerta de Internet

Ariel Torres
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15 de marzo de 2014  

En abril último la Web cumplió 20 años . Ahora ya tiene 25. ¿Cómo puede ser? La explicación es simple, aunque no libre de meandros. La Web no nació en un día. Fue un proceso que partió de una idea, idea que llevó años implementar y todavía más en llegar a nosotros.

Así que vamos a ir celebrando varios aniversarios. El miércoles último se cumplieron 25 años del documento en el que Tim Berners-Lee propuso un sistema de administración de la información para la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN). Es decir, la idea de la Web cumplió 25 años. Sin embargo, ese paper hace referencia a Enquire, el verdadero predecesor de la Web, escrito por Berners-Lee en 1980.

El año que viene serán los 25 desde que logró poner en marcha la Web, y en 2016 serán las bodas de plata de la primera página Web de la historia. En 2013 se conmemoraron los 20 años de uno de los hechos más significativos, el traspaso formal de la Web al dominio público.

Dale, conectate

Estaba revisando estas fechas cuando descubrí que en 2014 se cumple un cuarto de siglo de un giro crucial en la historia de la Red: el nacimiento del primer proveedor comercial de Internet, en noviembre de 1989, en el seno de una compañía que había sido fundada el 21 de marzo de ese año.

Por eso, esta semana hablé con Barry Shein, a quien se le ocurrió, a los 36 años, que eso de acceder a Internet podía llegar a interesarle al público en general. Fundó entonces The World, que ofrecía –y sigue ofreciendo– acceso a la Red por dial-up a cambio de una cuota. Barry, uno de los personajes más generosos con su tiempo y con más sentido del humor que me ha tocado entrevistar, me contó algunas anécdotas inéditas (y deliciosas) acerca de cómo Internet llegó al resto de nosotros. Uno tiende a pensar que fue algo planeado. Nada que ver.

Hablamos durante más de una hora y media. Aquí va un resumen de nuestra conversación.

–Vos fundaste el primer ISP del mundo, ¿esto es así?

–Fundé The World . Fuimos los primeros en el planeta en ofrecer acceso a Internet al público en general. Antes de nosotros estaban Uunet y PSI, que sólo vendían líneas de alta velocidad a compañías por varios miles de dólares al mes.

–¿Y por qué se te ocurrió hacer algo así?

–Estábamos desarrollando software para terceros y compramos un servidor de los grandes, y entonces pensé que tal vez la gente pagaría por tener acceso al mail y ese tipo de cosas. No estábamos directamente conectados a Internet, pero hacíamos el envío y recepción varias veces por hora mediante un módem telefónico. Entonces me llamó el CEO de Uunet, que era amigo mío, y me preguntó si podía poner algo de equipo en mi oficina de Boston para darles servicio a sus clientes. Ellos estaban en Washington DC. Le dije que sí y me preguntó qué quería a cambio. Le dije: "¡Todos los bits que pueda comer!"

–¿Y eso qué significa?

–Él me preguntó lo mismo. Le dije: quiero ofrecerles a mis clientes acceso a Internet en tiempo real. Me respondió: "Perfecto, no hay problema" (Barry, que se enamoró de Buenos Aires cuando estuvo aquí el año pasado, mecha cada tanto frases en español).

–Tuviste unos cuantos problemas también. Trataron de evitar que ofrecieras acceso público a Internet.

–Más o menos dos tercios de la Red me bloqueó, de a grandes sectores. Milnet (la red militar), la mayor parte de la NSFnet (la red de la Fundación Nacional de la Ciencia), y así.

–¿Por qué hicieron eso? ¿No había una política pública para abrir el acceso público a Internet?

–Nunca me explicaron por qué, aunque oí muchas discusiones al respecto. No estaban seguros de si lo que yo estaba haciendo era legal o no. Recibí también mails furiosos de algunos administradores de la Red, nada oficial, más bien opiniones personales. Me acusaban de revender recursos del gobierno.

–Hay algo que no entiendo, y creo que sos la persona indicada para preguntarle esto: ¿por qué tenemos acceso a Internet actualmente, cómo llegamos a esto, cuándo se tomó esta decisión?

–En gran medida se convirtió en un hecho consumado, y pronto otras compañías empezaron a vender accesos a Internet. En todo caso, en 1992, recibí una carta de la National Science Foundation en la que me decían que podía seguir adelante y hacer esto como un "experimento".

–Así que The World fue algo ilegal durante unos 2 años.

–Nadie sabía, en realidad. Nadie me dijo explícitamente que dejara de hacer lo que estaba haciendo, fuera de los individuos que pensaban que lo que hacíamos estaba mal.

–¿Pero cuántos clientes tenías?

–Varios cientos, eventualmente llegamos a unos 1000.

–No eran pocos, considerando la época.

–Así es, pocos sabían qué era Internet. Nuestro servicio era atractivo para la gente que había perdido su acceso a la Red, porque se habían graduado o habían cambiado de trabajo.

–¿Daba plata The World?

–Sí, daba algo de plata, y todavía lo hace.

–¿Cómo era Internet en esa época, sin la Web, ni el chat, ni Facebook, ni YouTube?

–Aparte del mail, no había mucho para hacer. Algo que era muy popular era Usenet, que tenía (y sigue teniendo) miles de grupos de discusión. Pero eso funcionaba por línea telefónica también, las discusiones se salvaban en discos locales, así que Internet sólo aceleraba las actualizaciones. Había también interés en Wais y en Gopher. Y la gente usaba FTP para transferir programas y esas cosas. Wais era un experimento de Brewster Kahle, el Wide Area Information Service, era como la Web, pero basado sólo en texto, algo relativamente sencillo. Gopher era similar, tenía montones de menús sencillos; ibas a un servidor y leías sobre cierto tema, y así. Creo que todavía tenemos un servidor Gopher corriendo

–¿En serio? Hace más de 20 años que no veo uno. ¿Te acordás de tu primer cliente?

–Creo que fue un hombre llamado Philip Zimmerman, que falleció hace poco; todavía nos manteníamos en contacto.

–Pero no el Phil Zimmermann de PGP.

–No, no, otra persona.

–¿Cuánto tiempo pasó hasta que aparecieron otros ISP?

–Creo que los dos siguientes fueron Panix, de Alex Rosen, en New York, y Netcom, en el Silicon Valley, he olvidado la ciudad exacta, creo era San José. Eso fue un par de meses después, a principios de 1990.

–¿Por qué empezaron a aparecer ISP entonces?

–Habían oído acerca de nosotros. También había otros servicios de dial-up, como AOL y Compuserve, que eran populares, así que la gente ya tenía módems. Y estas empresas estaban haciendo dinero. Pero no estaban en Internet, pasaron unos años antes de que mostraran interés por Internet. Estaban también Delphi y Tymshare, y los Bulletin Board Systems (BBS), que eran sistemas cerrados. The WELL era básicamente un sofisticado BBS (WELL son siglas de Whole Earth 'Lectronic Link).

–¿Cuándo empezó Compuserve a ofrecer acceso a Internet?

–No recuerdo exactamente, en algún momento mostraron interés en intercambiar sólo e-mail con Internet. Se resistieron a Internet durante un tiempo, posiblemente era una amenaza para ellos.

–¿Cuánta gente trabajaba en The World en noviembre de 1989?

–En ese momento éramos una compañía de software, unas 10 personas. Esa compañía se llamaba Software Tool & Die, y The World era uno de sus servicios. De allí que la dirección original fuera (y sigue siendo) world.std.com.

–¿Cuándo fundaste ST&D?

–En marzo de 1989. El mismo día de mi cumpleaños. STD, no sé si lo sabés, son las siglas de Sexually Transmitted Disease (enfermedad de transmisión sexual). Bueno, lo realmente cómico es que nuestro número de dial-up original era 739-9753, que se traduce como SEX-WRLD... (Risas)

–Bueno, seguro que desde el punto de vista del marketing fue una pegada.

–Por cierto, fue sólo una coincidencia. Queríamos el 9753 por WRLD, pero la única característica en nuestro vecindario era 739.

–¿Cuál pensás que fue tu mayor logro?

–Seguir adelante y dejar claro que el público debía tener acceso a Internet. Seguir adelante sin pedir permiso. A veces alguien me pregunta cómo puedo estar seguro de que el mío fue el primer ISP. ¡Porque me hicieron la vida imposible por ser el primero, por eso lo sé!

–Además, la Internet Society dice que The World fue el primer ISP, aunque pone el año de inicio en 1990.

–¿En serio? ¿Dónde?

–En The Hobbes History of the Internet.

–Ah, es cierto, la RFC 2235

–¿Te formaste como ingeniero?

–No, pero enseñé ciencias de la computación en la Universidad de Boston. Técnicamente, mi doctorado fue en matemática, no existía el departamento de ciencias de la computación cuando empecé. Y antes de eso trabajé en investigación médica en Harvard. Y antes de eso, todavía tenía pelo en la cabeza. (Risas)

–Tengo entendido que te gusta el rock.

–Intenté empezar algo relacionado con los 50 años del Rock & Roll. Hicimos algunos avances, pero fue para la misma época en la que Internet estaba destruyendo el negocio de la música. Con todo, conocí unas cuantas personas interesantes.

–¿Por ejemplo?

–Steve Earle, Peter Wolf (de la J. Geils Band), Whitney Houston, Frankie Avalon, Bo Diddley…

–¿Cuáles son tus bandas favoritas?

–Me gusta el rock rápido y a volumen muy alto. Rock & Roll, Death Metal, Punk. Bandas como Pantera, Ramones, Sex Pistols, My Chemical Romance... Pero a alto volumen. La gente me carga porque el CEO de la compañía tiene el estéreo de su oficina al máximo.

–¿Cómo ves la Red, después de estos 25 años?

–Creo que hay mucho peligro de que se produzcan cambios que no son buenos. Y creo que hay cambios que sí son buenos. Lo bueno es llevar el acceso a Internet a todas las personas del planeta, miles de millones de personas. ¡Yo empecé eso! Lo malo es el peligro de que los grandes intereses comerciales traten de convertir Internet en algo más parecido a la TV por cable, con un número limitado de canales, con muchos controles y costos adicionales. No quieren que esto sea gratis para todos.

–¿Y qué pensás que va a ocurrir?

–Creo que depende de la gente. Pero hay muchas decisiones que se están tomando a espaldas del público, silenciosamente.

–A la vez, sin embargo, hay un nuevo balance de poder, con 2500 millones de personas que acceden al broadcasting y al cómputo.

–Y mucha gente le teme a eso.

–Pero no pueden apagar Internet.

–Lo hicieron durante la "primavera árabe".

–Y en Venezuela, estos días.

–Exacto. Pero no van a apagar Internet, sino a dejar sólo un acceso limitado. Como Facebook. La gente piensa que están hablándole a todo el mundo, pero en realidad sólo lo ven sus contactos. Ése es un broadcasting muy limitado.

–¿Qué servicios ofrece The World ahora?

–Prácticamente lo mismo, dial-up, más hospedaje para páginas Web, ese tipo de cosas. ¡Todavía tenemos más de 8000 números para conexión dial-up! Pero creo que no por mucho más.

–¿Entonces?

–Pronto vamos a reinventarnos. Internet está todo el tiempo reinventándose. Mirá los smartphones, Facebook, todo eso no existía hace unos pocos años.

–¿Y en qué estás pensando, exactamente?

–Pienso que a la gente le gusta comunicarse. A las personas nos gusta juntarnos. Somos animales sociales. Pues bien, algo en lo que estoy muy interesado es la alfabetización en los países del Tercer Mundo. No lo pienso como un negocio, pero sí creo que es una actividad para mí. Pienso en los países con niveles de alfabetización más bajos. Afganistán, Sudán del Sur, países que están constantemente en guerra. ¿Es sólo una coincidencia? No me parece. El asunto es que una persona analfabeta no puede usar Internet.

–Es verdad, nunca lo había pensado.

–Viven en la oscuridad, y hay gente interesada en que sigan así. En algunos países te pueden matar por enseñarle a una mujer a leer. Pero, a la vez, la alfabetización es como un virus, es contagiosa. Se lo enseñás a una persona y esa persona les enseñará a los que tiene alrededor. Ahí tu misión ya está cumplida.

–¿Cuánto costaba conectarse a Internet, 25 años atrás, mediante The World?

–Unos 20 dólares por mes.

–¿Sabés cuánto costaba en la Argentina en 1995, cuando llegaron los ISP acá? Trescientos dólares por mes.

–Wow. Pero, aún así, la diferencia entre tener y no tener Internet lo era todo. Es la idea lo que importaba.

–Cierto.

–Recuerdo en 1978, en Arpanet, hablando con gente alrededor del mundo. ¡Era algo asombroso!

–Mi padre era radioaficionado, y recuerdo haber pasado con él mucho tiempo hablando con personas de todas partes.

–Sí, jugué con eso un tiempo.

–Veinticinco años después estaba haciendo lo mismo con una computadora, un módem y el IRC. Y ahora puedo hacerlo con un dispositivo que me cabe en el bolsillo.

¿No te parece que estamos viviendo un tiempo increíble de la historia?

–Y se va a volver todavía más increíble, porque ahora todos creemos en esto. Hace 25 años nadie quería poner dinero en Internet.

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