Probamos el Moto G7 Plus, que apuesta por la pantalla pura

El Moto G7 Plus con el color rojo que se venderá en el país
El Moto G7 Plus con el color rojo que se venderá en el país
Uriel Bederman
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30 de marzo de 2019  

Esta semana probamos el Moto G7 Plus, que el dúo Lenovo-Motorola presentó en febrero en el mercado local. Es el ejemplar más potente de una serie compuesta por cuatro modelos, que se completa con el G7 regular, además de las variantes Play y Power. Por eso también es el más caro del clan: se ofrece desde los 19.999 pesos.

Para determinar la categoría de este smartphone hay, de mínima, dos miradas posibles. Si observamos el vaso medio lleno, estamos frente a un teléfono de gama media que ostenta ciertas características propias de un insignia.

Por otro lado, si nos enfocamos en las carencias nos encontramos con un equipo que se quedó en los 4 GB de RAM, una cifra que pronto quedará desactualizada ante el advenimiento de celulares con hasta 12 GB de memoria. Hay que decir que ese número altísimo solo se ve (y poco) en la alta gama; pero el crecimiento en lo más alto de la pirámide empuja a los productos que están por debajo.

El Moto G7 Plus tiene una pantalla que llega al borde del teléfono
El Moto G7 Plus tiene una pantalla que llega al borde del teléfono

Características

Con un peso digno -176 gramos-, el Moto G7 Plus tiene una pantalla IPS de 6,24 pulgadas con formato 19:10 y una resolución de 2270 x 1080 pixeles, que se traduce en también dignos (aunque no impresionantes) 403 pixeles por pulgada (ppp).

A modo comparativo, y con una buena dosis de injusticia en la elección de su rival, el Galaxy S10 que Samsung acaba de presentar en el Congreso Mundial de Móviles tiene 550ppp.

Como señalábamos, en la ficha hay especificaciones propias de un gama media. Comenzando por su procesador Qualcomm Snapdragon 636 y sus mencionados 4 GB de RAM. Además tiene 64 GB para almacenamiento interno expandibles con microSD hasta los 512 GB, puerto USB-C, jack tradicional para auriculares, y una batería de 3.000mAh, con carga rápida.

El Moto G7 Plus tiene un procesador de 8 núcleos
El Moto G7 Plus tiene un procesador de 8 núcleos

En la pista

En la experiencia, el uso del equipo es fluido. Lo probamos en condiciones exigentes, por ejemplo corriendo el pesado juego de carreras Asphalt 9: Legends. No será un smartphone para gamers, pero hay que decir que atravesó la experiencia sin ralentización o temperatura elevada. En lo que se refiere a la batería, la autonomía superó las 24 horas de uso tradicional, videojuego incluido.

¿Qué hay de alta gama en este equipo de gama media? Además de llegar con la más reciente versión de Android (la edición 9 Pie, sin demasiadas personalizaciones del fabricante), el smartphone se destaca por sus funciones de biometría, por sus bondades fotográficas y su vínculo con la inteligencia artificial.

El sistema principal se compone con un sensor de 16 megapixeles y apertura f/1.7, junto a un sensor de 5 megapixeles dedicado a la profundidad de campo. Además agrega estabilización óptica, y una serie de funciones automáticas que, según el fabricante, ayudan a obtener fotografías profesionales. La delantera es de 12 megapixeles. Todas estas son cifras respetables en un gama media, aunque cada vez más usuales en la categoría. Los resultados son buenos y acordes a su clase.

Los que se dejan llevar por el aspecto exterior y piden novedades podrían verse un poco decepcionados, porque la nueva serie se parece bastante a los Moto G6 presentados en 2018. Pero eso también puede ser percibido como una convicción del fabricante.

Sí hay cambios evidentes, como la pestaña o muesca sobre la pantalla donde se aloja la cámara delantera, que en este caso tiene la forma de una gota cayendo. Este diseño al que se sumaron muchos fabricantes del sector móvil, ayuda a eludir la presencia de marcos y hacen que las pantallas ganen espacio. De hecho, la relación entre cuerpo y display es de casi el 83%, mientras que en el G6 Plus ronda el 75 por ciento.

Además del módulo del sistema fotográfico principal que sobresale apenas del cuerpo del teléfono, en la espalda hay un lector de huellas digitales. La posición puede ser incómoda para algunos usuarios, aunque se trata de un asunto subjetivo que además remedia la costumbre. En el terreno de la biometría, también incluye reconocimiento de rostro que actúa con la cámara delantera.

El teléfono se ofrece en azul o rojo, opciones que el fabricante denomina deep índigo y viva red, respectivamente. En la caja llega con un protector de silicona, útil para evitar golpes aunque, como ocurre siempre en estos casos, resta belleza al equipo. Algunos detalles valorables: los dedos no dejan (muchas) marcas en el lomo del equipo cuando está sin protector. De esta forma mantiene su diseño sobrio, que además ofrece resistencia a las salpicaduras

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