
Flying Corps Gold, de Rowan
Esta pequeña obra maestra puede pasar inadvertida entre tanto jet moderno, pero no debe faltar en la PC de un aficionado al vuelo.
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No sólo es el mejor simulador de vuelo de la Primera Guerra Mundial que hayamos visto, no sólo es uno de los mejores simuladores de vuelo en general, sino que además es obligatorio para cualquier entusiasta de esta clase de programas. Si alguna vez quiere aprender cómo se vuela un avión en la PC, cómo usar el timón y, sobre todo, cómo realizar esas aparentemente imposibles maniobras de combate cuerpo a cuerpo, encontrará en el Flying Corps Gold (FCG) un maestro irreemplazable.
Producido por Rowan y distri-buido por Empire, el FCG es un remanso en medio de tantos simuladores de jets de alta tecnología, que emulan una compleja aviónica y que, al mismo tiempo, pueden volarse casi sin tocar el joystick. Los aviones de la primera guerra no eran así. Eran apenas algo más que un cajón con planos de control y un motor de baja potencia. Volarlos era un arte, pero básicamente el mismo arte que se requiere para combatir con pericia en un F16.
En cualquier caso, a bordo de cualquiera de los 8 aviones que vienen en el FCG usted volverá a sentir esa emoción que en los silenciosos cockpits modernos se ha perdido. Si tiene un joystick motorizado y pone el realismo al máximo, deberá apelar a todo su talento para volar estas caprichosas máquinas. Pero cuando haya conseguido dominarlas descubrirá que son lo más maniobrable y disfrutable que se haya fabricado.
Precisión a toda costa
Realismo y cuidado del detalle constituyen la marca en el orillo de este simulador. La gente de Rowan realmente estudió la aerodinámica de la época y los relatos de los pilotos (von Richthofen, Boelcke, Rickenbacker, Lufbery, Immelmann) y creó una emulación impresionante del comportamiento de los Sopwith, Nieuport, Fokker, Spad y Albatros.
¿El Camel entraba en barrena como si nada? Sí, y lo mismo ocurre en el simulador. Estos aviones pesaban más en la cola que en el morro, por lo que había que empujar constantemente la palanca para volarlos. También se simula esto. La hélice producía turbulencias sobre los planos, provocando pérdidas de sustentación en ciertos casos. Rowan no se olvidó de eso. Sin controles hidráulicos, en una picada a alta velocidad, la palanca se endurecía hasta volverse inamovible. Lo probamos con un joystick motorizado y terminamos estrellados en terreno francés, como le ocurrió a muchos pilotos en aquella guerra.
Pero el cuidado del detalle va mucho más allá. Por ejemplo, el Fokker DRI tendía a perder el ala superior en picadas pronunciadas. Nos subimos al triplano, lo llevamos hasta 4000 metros y nos dejamos caer. El ala se soltó del avión. Y más: los pilotos controlados por la computadora evitan las picadas en un triplano, igual que ocurría en los combates reales. Consejo: si se enfrenta a uno de estos y viaja a bordo de un Camel, pique a fondo y tendrá espacio y tiempo para maniobrar.
¿Y la diversión?
No se asuste. Si no quiere vérselas con tantas dificultades, cada uno de los parámetros de realismo puede desactivarse independientemente. La buena noticia es que, aun así, sigue siendo un simulador con mucho clima, rápido y, sobre todo, realmente entretenido. Los gráficos son excelentes, aunque el escenario parece un poco solitario, a pesar de los pájaros que revolotean asustados cuando despegamos ruidosamente del aeródromo. El sonido del viento y de la frágil estructura de los aviones durante las ma-niobras bruscas, en cambio, le proporcionan una sensación de ambiente magnífica.
Le encontramos al FCG pocos defectos, en realidad. El mayor problema es, sobre todo, que no hay mucha información de cada avión dentro del programa. Al menos en la versión en español, tampoco existe ningún manual, a excepción de un frugal folleto inserto en la tapa del CD. Esta información se encuentra, sin embargo, en un archivo .HLP (Help) en el CD. Otro inconveniente está en los instrumentos de las cabinas, que son poco legibles. Lo mejor es apretar F8 e ir directamente a la vista en pantalla completa. Con la letra i aparece información muy útil en la parte superior del monitor.
Con una interfaz simple, el FCG se completa con un diseñador de misiones de primera línea cargado de información histórica. En total, una joya para aquellos que disfrutan de los simuladores, una lección de vuelo imperdible y un contundente regreso a la emoción del aire.






