Gracias a este hombre, tu celular no tiene antena exterior
Se llama Carles Puente; es español, y fue el primero en llevar las antenas fractales a la telefonía móvil, que permitieron miniaturizarlas y dejarlas en el interior del equipo
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Fue a principios de siglo. En ese entonces, los teléfonos celulares (que casi no hacían otra cosa que llamadas y mandar mensajes de texto) tenían una antena externa; una protuberancia visible (y a veces extensible) para que el teléfono pudiera tener mejor señal.
Su creciente popularidad coincidió con la adición, en Europa, de una segunda frecuencia en uso para celulares, que se sumó a la original para darle más capacidad a las redes de telefonía móvil, que ya no daban abasto en la frecuencia original. Pero esa segunda banda implicaba un problema: había que modificar la antena, y eso afectaba el perfil de los equipos.
La solución la tenía Carles Puente, un investigador de la Universidad Politécnica de Cataluña, que en 1995 había aplicado para la primera patente por su desarrollo de una antena fractal en móviles.
Las antenas fractales son un tipo de antena que tiene antenas más pequeñas sobre su superficie; las antenas de TV clásicas son una forma de antena fractal. Y toma su nombre de los diseños recursivos de los objetos fractales .
Puente no inventó estas antenas, pero sí fue el primero en aplicarlas pensando en los móviles, permitiendo así la construcción de teléfonos con antenas internas (la antena está dentro del equipo, y no afuera) que se usan actualmente. "La enorme mayoría de los teléfonos que hay hoy en el mercado usa tecnología que desarrollamos nosotros", afirma.

"Surgió como una investigación académica -le explica a LA NACION el Dr Puente-. Demostramos que al darle una forma fractal a la antena adquiere unas propiedades de funcionamiento muy interesantes: primero, que se puede hacer una antena mucho más pequeña de lo habitual; luego, que se puede conectar a varias frecuencias en forma simultánea; estas dos cualidades resultaron luego muy importantes para la telefonía móvil. Las formas fractales están en la naturaleza en muchísimas cosas: las costas, las nubes, los árboles, el coliflor, etcétera."
Puente y su equipo (Jaume Anguera, Carmen Borja y otros) aplicaron a su primera patente en 1995, y luego fueron desarrollando otras (hoy su compania tiene 150); a principios de la década pasada comenzaron a llegar al mercado los primeros celulares que aprovechaban este desarrollo. "Entre 1995 y 2000 estuvimos haciendo investigación básica y estableciendo los fundamentos de esta tecnología, ver qué propiedades geométricas servían y cuáles no, y fuimos publicando nuestros resultados y aplicando a varias patentes -recuerda-; desde el punto de vista tecnológico hay tres generaciones de antenas fractales entre la primera patente de 1995 y las de 2000".
Cuando los celulares se hicieron bibanda, el desarrollo de Puente fue tomando importancia; hoy un smartphone requiere antenas para sintonizar y transmitir en varias frecuencias de 2G, 3G, LTE, Wi-Fi, Bluetooth, radio FM, GPS, etcétera. Y todo en un espacio cada vez más reducido; una antena fractal, con patrones que se repiten con ligeras modificaciones por su estructura, permite aumentar la longitud de onda que puede sintonizar la antena sin que requiera más espacio. Y todo en el tamaño de un grano de arroz.

En 1999 fundó Fractus, una compañía dedicada a desarrollar estas antenas. Pero tardó en hacer dinero de su investigación: en 2009 presentó una demanda por infracción de nueve patentes contra diez fabricantes: Samsung, LG, RIM, Pantech, Kyocera, Palm, HTC, Sharp, UTStarcom y Sanyo. "En 2011 tuvimos un veredicto favorable del jurado y hemos tenido acuerdos con todas estas empresas, que son licenciatarias de nuestra tecnología. También tenemos acuerdos con otros fabricantes para licenciar las patentes; algunos son públicos, como el que firmamos con Motorola". ¿Por qué no hizo antes la demanda? Porque debieron esperar a que les otorgaran las patentes, dice Puente, algo que llegó recién en 2006; y luego armar lo que se conoce como una familia de patentes, que le daban más fortaleza para negociar acuerdos y, eventualmente, litigar.
Fractus tiene dos modelos de negocios: uno, licenciar la tecnología desarrollada por su compañía para que cada fabricante la adapte a sus necesidades; otro, fabricar sus propias antenas ("este año llegaremos a los 40 millones de antenas", dice Puente). Y no sólo de celulares: sus antenas se usan en los autos ("queremos eliminar la típica aleta de tiburón que tienen algunos autos en el techo", dice Puente), en tabletas, en auriculares y ratones inalámbricos, en radioestaciones de celulares, etcétera.
El trabajo pionero de Carles Puente y su equipo es uno de los tres nominados al Premio 2014 al Inventor Europeo que entrega la Oficina de Patentes Europea (EPO), que se entregará el martes próximo; es finalista, en la categoría de Pyme, junto con el dúo sueco que creó una suerte de airbag para bicicletas y con un grupo de daneses que inventó un método para purificar agua por ósmosis a escala industrial.
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