
La aventura de salvar los viejos casetes VHS
Es notable la cantidad de consultas que recibimos en el suple sobre la digitalización de VHS. Hemos publicado varias notas al respecto, pero el tema se pone cada vez más vigente, a causa, posiblemente, de la cantidad de colecciones de videocasetes, discos de vinilo y casetes de audio que hay en poder de los particulares. Ese material se va degradando año tras año, y digitalizarlo es una la única forma de resguardarlo, cuando menos, en el estado que se encuentra hoy. Convertido en bits, ese VHS o ese casete de audio dejarán de perder calidad.
Así que decidí hacer algunos experimentos con una Dazzle Recorder, la más básica de las digitalizadoras USB de Pinnacle; en la columna Cuánto cuesta de esta semana están los valores de venta aproximados de varios productos que se mencionan aquí. Estas son las cosas que, luego de varias semanas, he aprendido.
La instalación fue de lo más sencilla, y es de suponer que cualquiera que haya podido conectar una videocasetera a la tele debería ser capaz de entender las conexiones de la Dazzle. En pocas palabras, tiene dos entradas para audio (la roja para el canal derecho, la blanca para el izquierdo) y una para video compuesto (amarillo), además de una entrada para S-Video.
En el otro extremo, un cable USB se conecta a cualquiera de las tomas de la PC y listo.
Bueno, no tanto.
El hardware
Para empezar, no hace falta una videograbadora (VCR); si usted tiene un reproductor de VHS, funcionará igual porque no la va a usar para grabar (afortunadamente), sino sólo para reproducir. Si es binorma y con al menos cuatro cabezas, mucho mejor. Hay mucha oferta de usados, así que no debería ser difícil conseguir un equipo de esta clase a un precio razonable (de 100 a 200 pesos).
En mi caso, tenía una excelente Philips de 6 cabezas que compré, por demasiado dinero, un poco antes de la crisis de 2001. La usé escasamente, porque el DVD empezó en esa época a florecer en la Argentina, pero ahora ha venido a amortizar su costo con creces.
Hechas las conexiones, arranqué uno de los dos programas que vienen con la Dazzle, el Instant DVD Recorder , pero por algún motivo no recibía ninguna señal de la digitalizadora. Después de probar los cables, abrí el otro software, llamado Studio Quick Start , básicamente una versión light del Studio 10 . Aquí la Dazzle encontró un interlocutor válido y con dos clics estaba pasando un video al disco duro. Demasiado bueno para ser cierto, pensé, luego de muchos años de tratar con la tecnología.
En efecto, todo había salido bien porque el primer casete estaba en NTSC, una norma que cualquiera de estos productos reconoce sin problemas; el principal mercado es el norteamericano, creador de la norma National Television System Commitee.
Pero cuando probé con un casete en PAL-N, sólo obtuve video en blanco y negro. Había respondido una carta de lectores sobre esto hacía un tiempo, pero a esta altura las neuronas están un poco saturadas –además de que respondo cientos de cartas por mes– y me pasé un buen rato hasta que recordé que las Dazzle traducen bien PAL-B, pero no PAL-N.
Entre tanto, sin embargo, tuve oportunidad de hacer algunas pruebas interesantes.
Por ejemplo, con el Premiere Elements , un software de Adobe con más o menos las mismas prestaciones que el Studio 10 , la Dazzle mostraba PAL-N en color. Excelente. Creí que tenía el problema resuelto, pero aunque Premiere Elements se entendía mejor que el Studio Quick Start con la capturadora, no fue capaz de tomar la señal y convertirla en video digital.
Fue en ese momento cuando recordé la carta de lectores que había respondido meses atrás, verifiqué el dato (mi memoria está cada vez peor) y, en efecto, necesitaba comprar un transcoder, una cajita que convierte el PAL-N de la videocasetera en el PAL-B que necesita el software de la capturadora.
Con el transcodificador en su sitio, el software de Pinnacle pudo finalmente capturar las películas en PAL-N de mi biblioteca.
Entre tanto, el soporte de Pinnacle me recomendó probar el AMCap, que supuestamente puede capturar PAL-N en color sin un transcodificador ( http://noeld.com/ ). Tenía sentido, porque es el software de captura el que no lo decodifica PAL-N. Lamentablemente, el AMCap tampoco funcionó.
Detalles y tiempos de cocción
El siguiente aprendizaje tuvo que ver con los cables. Estaba muy entusiasmado viendo volver a la vida películas viejísimas y reportajes que me habían hecho cuando todavía tenía pelo, y de pronto la imagen desapareció y un cartel en pantalla me dijo que no había señal y que verificara los cables. He sufrido por los cables toda la vida, así que ya sé lo taimados que pueden ser. Sin cortar la reproducción, toqué un poco los conectores y la imagen volvió a la pantalla del software de captura. Lo hubiera apostado.
Al día siguiente compré en Galerías Jardín unos cables muy bien hechos a 16 pesos que, además, el vendedor me permitió medir. Cuando le pedí un tester entendió perfectamente de qué le hablaba, trajo uno y pude controlar que las conexiones fueran firmes. Ojalá todos los negocios del rubro tuvieran esta atención al cliente.
Creí que ya no habría sorpresas. Error. Los VHS usan cintas de plástico cubiertas de un óxido que se magnetiza para registrar las señales de audio y video. Luego, un cilindro metálico en la videocasetera gira a gran velocidad y lee ese registro, tomando contacto directo con la cinta. El plástico no es eterno y mucho menos lo que mantiene unido el óxido a la cinta, y aunque mis casetes estaban en condiciones aceptables, pese a sus más de 12 años de reposo, las pruebas preliminares ensuciaron el cabezal más allá de lo admisible. Así que cuando estaba dispuesto para empezar a digitalizar, la Philips plantó bandera y mostró el mensaje:
Use un casete limpiador
Oh, sí, cómo no, señora casetera, ya mismo compro uno. No, no iba a ser fácil. Hay casetes limpiadores para VHS-C, Mini-DV y otros formatos de videocámaras. ¿Pero VHS? Decidí cortar por lo sano. Desenchufé la casetera de la PC y de la corriente eléctrica, y abrí su carcasa (son dos tornillos). Inserté un casete sin cinta para iniciar la rotación del cabezal y le di Play . Luego, delicadamente, con un hisopo humedecido en alcohol isopropílico limpié el brillante cilindro metálico. Salieron varios hisopos teñidos de negro, el color de las cintas de videocasete.
No intente esto en su casa, de todos modos. Salvo que tenga experiencia con aparatos eléctricos (una videocasetera, como la PC, puede ser letal) y el alcohol isopropílico (que es tóxico y potencialmente fatal), no debe desarmarse nada que vaya enchufado a la corriente eléctrica. No obstante, el ejemplo sirve para demostrar que el trámite de limpiar el cabezal de un VCR lleva menos de 5 minutos, una pequeña dosis de isopropílico y media docena de hisopos. Un técnico puede hacerlo sin dificultad y no debería ser un servicio caro.
Por fin, tuve el primer video completo digitalizado, es decir, como un enorme archivo en el disco duro. Una de las buenas cosas del Studio , incluso en la versión Quick Start , es que con un par de clics se tiene todo listo para crear el DVD, incluyendo el menú inicial y el de escenas, que puede detectar automáticamente (no lo recomiendo) o que creamos manualmente. El resultado fue bueno y completamente compatible con un reproductor de DVD convencional para TV.
Lamentablemente, el Studio Quick Start no está en el nivel de la versión completa o del Premiere Elements . Extrañé, por ejemplo, la posibilidad de ver la línea de tiempo completa, fotograma por fotograma, casi la única manera de hacer cortes muy precisos; sobre todo, porque falta también la pista de sonido, donde hubiera podido ver esos silencios para aplicar cuchilla sin que se note.
El proceso de digitalizar un casete es lento, además. Primero, porque la digitalización es en tiempo real. Es decir, si tiene un video familiar de una hora, llevará una hora pasarlo a la PC. Dejando de lado la edición, que con el material en crudo de las películas caseras suele llevar mucho tiempo, todavía queda pasarlo a DVD. Primero deben crearse los archivos del DVD; esto, dependiendo de la capacidad de cómputo y la cantidad de memoria RAM disponible, puede tardar casi lo mismo que la película en sí, y hasta el doble. Por último, hay que quemar el disco. Hay dos métodos para esto: el grabado directo, o la creación de la compilación primero en el rígido. Este es el método que recomiendo; no falló ni una vez.
En total, y al revés de lo que ocurría hace unos años, cuando probé por primera vez una digitalizadora, el proceso se ha vuelto muy sencillo y mayormente automático. Fuera de los baches en el camino, pocos y de fácil resolución, hoy es enteramente posible pasar esos entrañables videos familiares en algo que ocupa menos lugar y que deja de perder calidad con los años. El proceso es largo, sin embargo, por lo que posiblemente abandone mi proyecto de pasar a DVD una enorme colección de documentales sobre aviación que compré hace muchos años. No obstante, y como otras veces, ha sido una aventura interesante y aleccionadora.







