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No se trata de una cancha como cualquier otra.
Debajo del césped artificial hay unas 200 placas que se activan cada vez que los jugadores pisan sobre ellas, generando una energía capaz de iluminar el campo.
Se trata de las primera cancha en utilizar esta tecnología en el mundo, un proyecto que aspira a iluminar a lugares con grandes concentraciones de gente como estaciones de trenes y centros comerciales.




