La nueva generación de drones tiene patas y vuela en bandada

Los aviones no tripulados no se conforman con solo volar; las últimas investigaciones del MIT traen prototipos que saben aterrizar sobre una rama o volar en grupo
Los aviones no tripulados no se conforman con solo volar; las últimas investigaciones del MIT traen prototipos que saben aterrizar sobre una rama o volar en grupo
Carlos Betriu
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14 de abril de 2014  • 10:17

Los drones son esos robots alados conocidos popularmente por hacer la guerra a distancia. Hay miles de modelos; a reacción, con hélice, con forma de ala delta, y hasta con pinta de abeja voladora. Es igual el modelo, mientras vuelen y no estén tripulados, son drones. En el MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts, por sus siglas en inglés), en Boston (EEUU), se están desarrollando algunas de las propuestas más innovadoras en el campo de los aviones no tripulados. Se están inventando prototipos que, además de volar, han aprendido a aterrizar en una rama de un árbol o a volar en bandada.

Uno de los más innovadores ha sido desarrollado por Bhargav Gajjar, investigador asociado del Robotic Mobility Group del MIT y propietario de la empresa que ha desarrollado un peculiar mecanismo de aterrizaje para drones convencionales. Son unas patas extensibles que, acopladas a la base de un dron, permiten al aparato tomarse un descanso apoyado sobre una rama de árbol u otra superficie. Según relata Gajjar, el proyecto es propiedad de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos (USAF, en inglés) que, hace unos meses, lanzaron a concurso el reto de acoplar unas patas mecánicas a drones convencionales. Finalmente, este verano pasado, tras un examen final en la base aérea militar Wright Patterson de Ohio, la USAF aprobó el mecanismo creado por Gajjar.

En cuanto a la parte creativa, dos de los principales retos a la hora de fabricar el sistema de sujeción del drone fueron el peso y el consumo de batería. Y Gajjar se muestra orgulloso de este punto ya que, "tras tres años probando centenares de prototipos" ha creado un sistema en el que el drone "sólo consume batería a la hora de desplegar las patas para el aterrizaje". Las extremidades, a su vez, están fabricadas con plástico y metal "muy ligero para no dificultar el vuelo", explica.

Las aplicaciones del dron, dada la potestad de la criatura, son principalmente de uso militar y seguridad. Está pensado para tener "una posición fija y privilegiada para grabar con una cámara adicional", dice Gajjar. En este punto, el científico se limita a explicar que su único propósito ha sido crear el sistema de sujeción y que, de ahora en adelante, está todo en manos de la USAF, que está desarrollando el drone en su totalidad.

Aún así, añade que las aplicaciones de este robot son también civiles: observación del tráfico, recuento de datos y su procesamiento, ayuda en zonas catastróficas o como red wifi voladora. En su proceso de creación, Gajjar insiste en que fue "básico observar y entender como funciona la biología para crear cosas artificiales". "Observé a los pájaros y vi que tienen un funcionamiento muy concreto en las pezuñas que les permite engancharse a una rama y dormir de pie sobre ella. Copié ese mecanismo", añade. "Intenté actuar como lo haría Leonardo Da Vinci durante el proceso", añade.

Comunicación vía Wi-Fi

Unas calles más allá, sin salir de los dominios del MIT, trabaja la doctora en Ingeniería Informática Sabine Hauert , que investiga en el área de la inteligencia colectiva en el Instituto Koch de Cambridge. Sus primeras investigaciones se remontan a tres años, en Suiza, cuando participó en el desarrollo de un sistema que permite a los drones volar en grupo y comunicarse entre ellos en el aire.

Estos drones, con forma de ala delta, se hablan entre ellos mediante conexión Wi-Fi en un radio de 300 metros. "Es como cuando caminas por casa con el portátil buscando la mejor conexión a la red. Pues los drones hacen lo mismo: ‘¿Estás aquí? ¿Estás aquí?’, y si ya no estás aquí, modifican el vuelo para volver a estar comunicados", describe Hauert.

En esta fase de estudio, los drones ya fueron pensados para rescatar a víctimas en zonas catastróficas y fueron testeados para habilitar una zona con conexión inalámbrica en el terreno. "La idea es lanzarlos al cielo, que se desplieguen sobre la zona y creen una red de comunicación Wi-Fi que permita a las víctimas comunicarse entre ellas o con alguien del rescate", declara la científica.

En cuanto al vuelo, la investigadora comenta que crearon tres tipos de patrones. El primero, el más sencillo, consiste en que los drones vuelen en cadena y hagan un barrido de lado a lado hasta encontrar otro punto de conexión. El segundo consiste en que los drones se vayan alejando de la conexión y al perderla vuelvan al punto original. Y, en el tercero, se van dejando información entre ellos "de manera que si uno pasa por aquí, el otro pasa por allá".

Los resultados de las investigaciones impulsaron la creación de SenseFly , una empresa suiza que emplea estos drones para mapeos aéreos de alta resolución a vista de pájaro en sectores como la planificación geográfica, la agricultura, la minería o el rescate. Por ejemplo, los drones se han desplegado en dos ocasiones en Haití para estudiar la zona tras el terremoto de 2010. Para ambos casos, los resultados han sido "muy positivos", declara la compañía.

Una vez en el aire, en caso de volar en grupo, los drones siguen a rajatabla las indicaciones de un software en el que se ha planeado el vuelo previamente en base a varios parámetros como la zona a sobrevolar o la calidad de las imágenes. Los drones tienen integrado un sistema anticolisión durante el vuelo.

También en el MIT, el departamento de Senseable City Lab está perfeccionando un prototipo de drone para extraer y analizar muestras de agua del río Charles que separa Boston de Cambridge.

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