
La tecnología al servicio de los residuos orgánicos
Por Rodrigo Herrera Vegas Para lanacion.com
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Hace unos días, vimos unas centrales que utilizan un arco de plasma para transformar la basura en energía y materiales de construcción. Este tipo de tecnología es de alta complejidad y resulta muy útil al encontrarse con desechos que no fueron separados según su composición.
La basura puede dividirse básicamente en cinco categorías: vidrio, metal, plástico, papel, y desechos orgánicos. En un mundo ideal, cada una de ellas debería ser recolectada y reciclada de manera a ser reutilizada para usos diversos. Sin embargo, hasta que no se establezcan incentivos económicos lo suficientemente fuertes para darle valor a los desechos, sigue siendo más fácil que todos los desechos se acumulen en los rellenos sanitarios.
Los desechos orgánicos pueden a su vez dividirse en dos categorías: vegetal y animal. Los vegetales son las cáscaras y restos de frutas y verdura; los animales son los huesos, carnes y grasas. Es aquí donde se puede contribuir con la utilización de desechos: realizar compost, un abono orgánico de primera calidad.
El compost, es el producto que se obtiene del compostaje, y constituye un "grado medio" de descomposición de la materia orgánica, que ya es en sí un buen abono. Se denomina humus al "grado superior" de descomposición de la materia orgánica. El humus lo supera en cuanto abono, siendo ambos orgánicos.
La materia orgánica se descompone por vía aeróbica o por vía anaeróbica. Llamamos "compostaje", al ciclo aeróbico (con alta presencia de oxígeno) de descomposición de la materia orgánica y "metanización" al ciclo anaeróbico (con nula o muy poca presencia de oxígeno) de descomposición de la materia orgánica. El compost, es obtenido de manera natural por descomposición aeróbica de residuos orgánicos como restos vegetales, animales, excrementos y purinas, por medio de la reproducción masiva de bacterias aerobias termófilas que están presentes en forma natural en cualquier lugar.
Podemos definirlo también como el proceso de descomposición controlada de la materia orgánica. En lugar de permitir que el proceso suceda de forma lenta en la propia naturaleza, puede prepararse un entorno optimizando las condiciones para que los agentes de la descomposición proliferen. Estas condiciones incluyen una mezcla correcta de carbono, nitrógeno, y oxígeno, así como control de la temperatura, pH o humedad. Si alguno de estos elementos abundase o faltase, el proceso se produciría igualmente, pero quizás de forma más lenta e incluso desagradable por la actuación de microorganismos anaerobios que producen olores.
En la ciudad también es posible hacer compost, con o sin ayuda de la tecnología. Si se lo va a realizar sin tecnología se acumulan únicamente desechos orgánicos vegetales, dado que estos tienen un período de descomposición muy inferior al de los desechos animales. Las cáscaras de huevo son una excepción, dado que se incluyen en el compost con los desechos vegetales.
Es aconsejable contar con un balcón o terraza con una buena cantidad de masetas, para poder aprovechar el compost como abono. Si se tiene suficiente espacio, se puede utilizar como compostera un gran tacho de plástico con tapa hermética como los que se venden en ferreterías o hipermercados. Luego se le hace un par de agujeros en la parte inferior, y se lo coloca elevado entre un par de maderas con un recipiente por debajo.
Allí se tiran diariamente los desechos orgánicos vegetales, los cuales fueron previamente separados en la cocina al momento de ser generados. Cabe destacar que es aconsejable realizar el traspaso a la compostera exterior de noche para evitar que las pequeñas moscas que están trabajando duro para ayudar a la descomposición se vayan atraídas por la luz del día. Se debe ser paciente: el proceso puede tardar entre 6 y 9 meses. Una vez llenada la compostera, no hay que agregar más nada y esperar que se transforme en un excelente abono.
El proceso del compost, según Nature Mills
De no disponerse de suficiente espacio en el balcón, se puede acudir a la tecnología. Existen composteras sofisticadas que se utilizan directamente dentro la cocina. Estas composteras tienen diseños especiales para acelerar el proceso y asegurarse que no haya olor.
Lo mas novedoso fue desarrollado por Panasonic: la compostera Risaikura MS-N53. Esta funciona a través de un catalizador de platino-paladio ayudado con calor y logra descomponer dos kilos de productos orgánicos en compost en un período de entre 3 y 6 horas.
Panasonic asegura que su compost es muy superior al fertilizante que se vende en viveros y que el sistema permite elegir el "tipo" de compost según el tiempo de proceso. Se lanzó al mercado Japonés a mediados de Abril 2009.

Sin llegar al extremo del modelo de Panasonic, la empresa Nature Mill desarrolló una compostera que logra obtener compost en un período de dos semanas. El primer modelo se lanzó al mercado en el año 2005 en Estados Unidos.
Se pueden arrojar hasta 55 kilos de desechos por mes, en cualquier momento cualquier día, y para obtener mejores resultados, se recomiendan cortar trozos pequeños. Los elementos permanecen en la cámara alta en condiciones de compostaje óptimo, con el flujo de aire, el calor y la humedad requeridos. La energía liberada destruye los olores, agentes patógenos, y la germinación de semillas. Más tarde es transferido a la bandeja de solidificación inferior, donde continúa el compost, mientras que se agregan elementos nuevos a la cámara superior.
El aparato solo consume 10 Watts de potencia o el equivalente de dos dólares de electricidad por mes, en Estados Unidos. Está diseñada para recibir 2 kilos de desechos diarios. Un filtro de aire con carbón activado garantiza que no lleguen malos olores a la cocina. La vida útil del filtro es de cinco años.


A su vez, los diseñadores industriales Julien Bergignat, Cecilia Jia y Johnny Chen crearon un dispositivo de reciclaje muy elaborado y de excelente diseño para los espacios públicos: la Braun Envi. El aparato, que tiene forma de tacho, se vale de sustancias bio-reactivas que se basan en la foto catálisis para generar compost. Estas también eliminan los olores y aceleran el proceso.
Los principales componentes del Braun Envi son acero inoxidable, aluminio, vidrio, polipropileno y polietileno. El invento pasó a la segunda vuelta del "BraunPrize Competition", junto con otros 58 proyectos, en un total de 1074 competidores. Si bien todavía es un prototipo, pone de manifiesto el creciente interés en el tema de los residuos.

Sin duda, el compost implica una solución estratégica y ambientalmente aceptable para el problema de los residuos sólidos orgánicos domésticos de las grandes concentraciones urbanas. Esperemos que se genere el hábito de separar la basura y que se sigan creando distintos modelos de composteras a precios accesibles para que vayamos cerrando ciclos al igual que el resto de la naturaleza.
Rodrigo Herrera Vegas es co-fundador de sustentator.org






