
Las lecciones de una PC de 2,5 kilos
Primeras experiencias personales con las portátiles
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Nunca les tuve mucha simpatía a las computadoras portátiles, básicamente por la corta vida de sus baterías, sus ínfimos teclados, sus compromisos en cuanto a potencia y memoria RAM y la imposibilidad de hacerles un service en casa. Con el tiempo, sin embargo, esta industria se las arregla para fortalecer sus flancos débiles y desde hace un tiempo estaba analizando la posibilidad de incorporar una notebook a mi red.
Dando en la tecla
Claro que con el dólar a 3,5 pesos, un equipo nuevo significaba un desembolso excesivo para mis finanzas. Además, no tenía pensado apostar tanto a estas pequeñas máquinas en las que todavía me costaba confiar.
Como mi plan era comprar una ThinkPad, se me ocurrió preguntar en IBM si tenían equipos usados. La respuesta fue que sí. Por 750 dólares podía adquirir un Pentium II a 366 MHz con 64 MB de RAM y 6,4 gigabytes de disco. La máquina estaba reacondicionada y tenía 90 días de garantía. Dejé de darle vueltas y realicé la operación; después de todo, había gente pidiendo 700 dólares por notebooks Pentium con 32 MB de memoria en los sitios de remates.
Una semana después llegaba a mi escritorio una ThinkPad 600E-4AU.
Como chiche nuevo (bueno, casi) estaba genial, pero cuando me puse a escribir (voy a usarla principalmente para eso) obtuve aproximadamente cuatrocientos errores de tipeo por oración. Nunca fui muy bueno tipeando, pero esto era catastrófico.
Sin embargo, al cabo de media hora y luego de sintonizar con el estilo notebook , empecé a sentirme cómodo para redactar textos largos. Pero había otro asunto.
El equipo tiene teclado en inglés. Aunque al principio esto me hizo dudar, al final no me pareció tan grave, ya que Windows 98 tiene soporte para varios mapas de teclado que se cambian fácilmente con Alt+Mayúsculas . Todo bien, hasta que uno se da cuenta de que todos los símbolos cambian de lugar.
Uno puede recordar la posición de la tilde y la eñe, pero no de todo lo demás (paréntesis, guiones, interrogación, exclamación, comillas, pesos, porcentaje, y sigue la lista). Rememoré los primeros tiempos de la computación personal en la Argentina, cuando todos los teclados eran en inglés.
Así que necesitaba un programa que me permitiera cambiar todas las teclas de lugar. Encontré tres o cuatro en la Web, pero ninguno era gratis. Cuando ya estaba por deshacerme de Windows 98 y poner Linux (cuyo programa xmodmap permite mapear todo el teclado a voluntad) encontré una pequeña joyita llamada Keys 2.1 , del programador húngaro Szászvári Péter. Keys 2.1 hacía exactamente lo que necesitaba, aunque sólo en Windows 9x; la versión comercial, de 32 bits, permite cambiar el teclado en Windows 2000.
Pero Windows 2000 no representaba un problema, primero porque no había pensado todavía en instalarlo y segundo porque para mapear el teclado en ese sistema es cuestión de editar el Registro . No digo que sea una tarea cómoda, pero es más directo que en Windows 9x.
El Keys 2.1 resolvió todos mis problemas con los símbolos. Configuré el teclado para inglés y luego ubiqué la tilde, la diéresis y la eñe. Lo demás quedó donde indicaban las teclas físicas. Puede bajar este programa desde www.szp-software.com
Hibernación, divino tesoro
Uno tiende a pensar que, si no es un Pentium 4 con 1 gigabyte de RAM, entonces no sirve para nada. La verdad es que hace diez años nos decían que el 486 DX4 era el microprocesador definitivo y con 8 MB de memoria uno se sentía en la cima informática.
Así que la cuestión es para qué va uno a usar una PC, y en el caso de esta 600E sólo tenía dos motivos de queja, ninguno relacionado con su capacidad de cálculo o la cantidad de RAM. Primero, la falta de una tarjeta de red. Esto me obliga a invertir otros 50 dólares, aproximadamente. De otro modo, la máquina quedará desconectada de mi LAN y eso me impediría navegar por ADSL usando el proxy o acceder a mi archivo de software, entre otras cosas. Cualquier notebook nueva viene hoy con Ethernet incorporada.
Segunda queja: no tiene aceleración de video. Aunque es capaz de trabajar a 1024x768 píxeles y 16 millones de colores (24 bits), conviene usarla con 65.536 colores (16 bits) para que la reacción de la pantalla no presente demoras.
Cuando tuve todo funcionando, empecé a tomarle el gusto a esta clase de sistemas. Y no se trata tanto de la portabilidad, sino de que una notebook ofrece de entrada una experiencia informática más placentera.
Mi principal crítica, la duración de las baterías, sigue en pie, pero ha dejado de ser tan importante como en otra época. Mi ThinkPad dura unas tres horas con un pack. Para alcanzar esa marca desactivé todos los sonidos del sistema ( Panel de control > Sonidos ) y no la uso para oír discos compactos mientras trabajo. Con un pack adicional, se puede operar durante unas 6 horas. Las Dell son excelentes en este sentido porque permiten poner dos baterías al mismo tiempo y olvidarse, pero con cualquier notebook puede cambiarse de pack sin reiniciar. Simplemente, póngala a hibernar, cambie la batería, y reanude Windows. Lleva dos minutos.
En rigor, todo el truco para disfrutar de una notebook es la hibernación. Mientras en las desktop uno encuentra muchas incompatibilidades con esta función, una buena portátil es sólida precisamente en ese campo. Con el tiempo la administración de energía se vuelve una segunda naturaleza y el lapso entre recargas puede alargarse considerablemente.
Existen varios trucos para que la batería dure más: baje el brillo todo lo que pueda, desactive los sonidos y use la lectora de CD-ROM lo menos posible. Además, si quiere baterías con buena salud, descárguelas hasta cero (en rigor 2 a 4%, aproximadamente) y cárguelas al máximo tres veces seguidas cuando reciba el equipo. Evite usar la notebook enchufada y con la batería colocada (a menos que se esté cargando) y, sobre todo, no recargue el pack hasta que no se haya agotado del todo.






