
Las reglas de juego para el home banking
Qué hacer para que sus operaciones sean más seguras
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Desde que se popularizó el sistema de pagos de servicios por Internet he logrado, por primera vez, estar al día con estas deudas. Mi memoria, como la de todos, es deliciosamente selectiva. Puedo recordar decenas de números de teléfono, pero no me pida que recuerde un aniversario o el vencimiento de una factura.
Transacciones seguras
Ahora es más simple. Recibo un mail con el aviso del vencimiento y, como ya estoy frente al equipo y en línea, voy al sitio de pagos, hago la transferencia, imprimo el recibo, lo abrocho a la factura y lo guardo en el cajón correspondiente. No sólo evito la pérdida de tiempo, lo que no es poco, sino que no le doy tiempo a mi memoria para perder de vista el compromiso.
Hace mucho que es posible establecer el débito automático para los servicios, pero las veces que averigüé sobre el asunto, el trámite era más complejo que adherir al home banking, que tan sólo demandó un llamado para obtener la contraseña. En la actualidad es igual de fácil habilitar el débito automático como entrar a la banca electrónica, pero no era así hace algunos años; y, tal vez por una deformación profesional, encuentro esta última mucho más cómoda.
No obstante, el home banking plantea las mismas dudas y temores que la informática en general e Internet en particular. Como en el comercio electrónico, es natural que uno sienta un inevitable desasosiego al operar con dinero, números de tarjeta de crédito y contraseñas en una Red donde, según aprendemos a diario, abundan los virus, los piratas digitales, las fallas de seguridad y las estafas binarias.
Lo que sigue es una serie de consejos para adoptar la banca electrónica en su PC doméstica con la certeza de que sus bienes no corren riesgos, y sólo se aplica al home banking con una institución seria. Si existe una regla primera y fundamental para los negocios en Internet, ésa es No opere con desconocidos .
Pero no es la única. Empecemos por lo técnico.
- La PC con la que va a hacer home banking no debe estar expuesta a personas que no sepan nada de seguridad informática. Es preferible dedicar una máquina modesta, pero que sólo se use para estos menesteres a confiarle sus bienes a un equipo que bien puede haber sido infectado varias veces con troyanos u otros programas que le dan a un pirata acceso irrestricto al equipo, lo que incluye sus contraseñas, el sancta sanctorum de la seguridad digital.
- La PC para home banking debe tener un buen antivirus actualizado con la mayor frecuencia posible y, todavía más importante, un firewall . Si el equipo no se usa a tontas y a locas, y se lo protege con estas dos herramientas, es altamente improbable que sea víctima de un ataque. En verdad, los piratas no suelen apostar a la PC personal, pero la sensación de seguridad es uno de los factores más importantes a la hora de estrenar la banca electrónica.
- Si decide usar su propia PC para home banking, redoble las precauciones con el mail y el chat. Recuerde que entre ambos se llevan casi la totalidad de las infecciones e invasiones digitales de estos días.
- Póngale una clave de inicio a la PC. No a Windows, sino a la PC. Insisto: asegúrese de que esa máquina no está siendo usada para tareas riesgosas en línea. La contraseña de inicio sólo puede desactivarse abriendo el equipo, lo que le dará mayor certeza acerca de que nadie más use ese sistema.
- Una vez que empiece a usar la banca electrónica, verifique siempre que una página sea segura observando si aparece un candado cerrado en la base de la ventana del browser ( Internet Explorer , Netscape , etcétera). Haciendo doble clic sobre ese candado obtendrá información sobre el certificado de seguridad.
- Dude siempre (siempre) de toda situación inusual. Por ejemplo, hace poco el banco con el que opero empezó a pedir datos adicionales para entrar al pago de servicios (por ejemplo, la clave del cajero). Me pareció extraño, no puse ningún dato, cerré el browser y llamé al banco para preguntar si esto era así. Realice siempre (siempre) este chequeo ante el menor cambio. Si el navegador le pregunta si quiere abrir también los elementos no seguros, diga no, cierre la sesión y pruebe más tarde. No opere, a menos que todo sea ciento por ciento normal.
- El del estribo: cuando opere con la banca (o compre bienes por Internet) no tenga ninguna otra ventana del browser abierta. Basta que una de las ventanas esté conectada a un sitio no seguro para que exista cierto riesgo en la transacción.






