
Los servicios de Windows XP
Introducción a uno de los secretos mejor guardados del sistema
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Proceso: programa de computadora. Instalación estándar: un Windows XP con un antivirus, un firewall, aplicaciones de oficina, mensajería instantánea, correo, bloqueador de ventanas emergentes y monitoreo de la placa base. Manual: arranca sólo si se lo necesita. Automático: se inicia siempre con el arranque del sistema. Deshabilitado: no se pone en marcha nunca, ni siquiera si se lo necesita.
La idea de ejecutar una serie de procesos cuando el sistema operativo arranca no es nueva ni exclusiva de Windows. La lógica de esto es sencilla: hay programas que se necesitan siempre que el sistema está en marcha, y otros que son útiles, aunque opcionales, y todos ellos tienen algo en común: no requieren intervención del usuario (si bien existen aquellos cuyo comportamiento puede configurarse). Por lo tanto, se automatiza la ejecución, liberando al operador de esa responsabilidad.
Estos procesos se conocen con el nombre de Servicios, en Windows 2000 y XP, y su número es bastante grande; en una instalación estándar de XP puede llegar a 86, valor que varía de acuerdo con los programas instalados en el equipo. En todos los casos, la lista de los servicios disponibles puede verse en Herramientas Administrativas>Servicios.
El catálogo muestra todos los procesos, incluso aquellos que no están ejecutándose. Cada servicio puede tener dos estados y sólo dos: iniciado (está corriendo en segundo plano) y no iniciado. La lista sólo muestra la palabra Iniciado en la columna Estado para aquellos que están ejecutándose. Si no, no muestra nada.
Cada servicio tiene, además, tres posibles modos de arranque: Manual, Automático y Deshabilitado. De esto y por qué puede hacer falta cambiar el modo de arranque hablaremos en la entrega 165.





