
Predicciones con el teclado de un teléfono celular
Fue uno de esos momentos en los que la tecnología me deja boquiabierto. Y en los que no puedo creer que haya ignorado una herramienta tan poderosa por tanto tiempo. Llego algo tarde, lo sé. Pero creo que puedo no ser el único.
Hasta ahora, cada vez que tenía que mandar un mensaje de texto lo hacía con el sistema más obvio, el de múltiples presiones de teclas. Las teclas del celular tienen asignadas tres letras cada una, excepto el 1, el 0, el asterisco y el cardinal, que sirven para ingresar símbolos, caracteres especiales, espacios y alternar entre mayúsculas y minúsculas.
Con cada presión en una tecla la aplicación rota las letras hasta llegar a la que quiere el usuario. Así, para escribir hola en un mensaje apretaba dos veces el 4, tres veces el 6, tres veces el 5, una vez el 2: 446665552.
La alternativa a esto es usar un sistema conocido como texto predictivo. Aquí, el programa compara las teclas presionadas con una colección de palabras que tiene en su diccionario e intenta adivinar qué palabra quiere escribir el usuario: hola es igual a 4652. En una palabra quizá no es notoria la ganancia, pero sí en una frase. Alguna vez había probado este sistema, pero nunca me había resultado conveniente.
Pero ahora tenía que enviarle a un amigo las instrucciones para llegar al bar en el que estábamos cenando con otros, y usar abreviaciones, apócopes, siglas y demás podía dar lugar a equívocos, así que la mejor alternativa parecía ser escribir cada palabra, letra a letra.
Medité primero cuál sería el texto, no era cosa de andar borrando, y se me ocurrió hacer un primer intento usando el texto predictivo. Fue un antes y un después: teclear derecha implicaba apretar 7 teclas, no 14. Podía ir escribiendo las palabras como en un teclado, una digitación por letra.
El sistema está diseñado con la suficiente astucia como para privilegiar las palabras que el usuario usa habitualmente, así que mejora, un poco, con el tiempo; además, es posible agregarle nuevas palabras al diccionario interno: nombres propios o apodos, por ejemplo.
De lo único que hay que cuidarse es de elegir la alternativa correcta, cuando la aplicación ofrece más de una: hola y hoja se escriben con la misma combinación de teclas, igual que casa y cara, o había y hacía.
Muchos preferirán la precisión extrema de ingresar el texto letra a letra, pulsación a pulsación. Para mí, la experiencia fue excelente. Logré orientar a mi amigo sin tener que pulverizarme los dedos, que ya bastante tienen con el teclado del diario, y descubrí el valor de una herramienta que hace lo que se supone que debe lograr: simplificarnos la vida.







