
El fundador de Quantum Village de DEF CON llegó a la Argentina invitado por Platinum Ciber; explicó qué pueden hacer hoy las computadoras cuánticas y por qué las organizaciones deberían revisar desde ahora sus sistemas criptográficos
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Robert Covington es tecnólogo, educador y experto en ciberseguridad, además de fundador de Quantum Village de DEF CON, uno de los principales espacios internacionales dedicados a explorar la relación entre computación cuántica y seguridad digital. Invitado a la Argentina por Platinum Ciber, participó de la Quantum Village Argentina de Ekoparty, el encuentro de ciberseguridad que se realiza del 7 al 9 de octubre en el Centro de Convenciones de Buenos Aires. Allí presentó una competencia Capture The Flag (CTF) diseñada para acercar la programación cuántica a estudiantes, profesionales y entusiastas.
En diálogo con LA NACION, Covington consideró que las computadoras cuánticas todavía sirven, principalmente, para resolver problemas experimentales, aunque en el futuro podrían complementar a las máquinas tradicionales en cálculos muy específicos. Además, que los usuarios comunes probablemente no perciban de manera directa la transición hacia la criptografía poscuántica. Y, más preocupante, que muchas empresas y Gobiernos no están preparados para ese cambio.
-¿Cómo le explicaría la computación cuántica a una persona que no sabe nada sobre el tema?
-En el futuro, las computadoras cuánticas podrían ser mejores que las GPU o las CPU para resolver determinados problemas matemáticos. Por ahora, en términos generales, solo pueden abordar problemas pequeños y experimentales.
Utilizan algo llamado cúbits, en lugar de bits. Pero, para resumirlo, todavía no se pueden hacer demasiadas cosas útiles con ellas. La expectativa es que eso cambie en el futuro.
-¿A qué se debe entonces tanto entusiasmo si todavía tienen una utilidad limitada?
-En mi caso, observo especialmente los problemas de optimización. Existen situaciones en las que se produce una explosión combinatoria y llega un punto en el que determinados cálculos resultan demasiado difíciles para las GPU y las CPU.
Si estoy desarrollando un programa en Python, por ejemplo, la mayor parte funcionará con computación tradicional. Mi expectativa es que algunas pequeñas subrutinas puedan ejecutarse en una computadora cuántica. Es decir, que esta se ocupe de una porción muy específica de los cálculos y ayude a resolver el problema general.
-Entonces, ¿las computadoras cuánticas no reemplazarán necesariamente a las tradicionales?
-No. Podrían utilizarse para resolver pequeñas partes de un problema más amplio. La mayor parte del programa seguiría funcionando en una computadora convencional y solo algunos cálculos específicos pasarían por una computadora cuántica.
También hay que señalar que existen diferentes clases de tecnologías cuánticas. Además de la computación, está la generación cuántica de números aleatorios. No se trata de computación propiamente dicha, pero promete producir números más aleatorios que los generados por las máquinas tradicionales.
En Quantum Village tenemos un diseño de código abierto de uno de estos generadores. Es un buen ejemplo de una aplicación actual de la tecnología cuántica. También existen la detección y las comunicaciones cuánticas. No son mis áreas de especialización, pero es importante entender que este campo va mucho más allá de las computadoras.
-¿Llegaremos a tener computadoras cuánticas en nuestras casas o a llevar una en el bolsillo, como hacemos con el teléfono?
-Pienso en una evolución similar a la de los chips que hoy tenemos en los teléfonos. En la década de 1950, las computadoras ocupaban habitaciones enteras, pero con el tiempo se hicieron cada vez más pequeñas. Creo que con la computación cuántica podría ocurrir algo parecido.
Aquí se presentó, por ejemplo, una computadora de tres cúbits que una persona podía transportar. Era un dispositivo relativamente pequeño.
-Cuando se habla de bitcoin y de las criptomonedas, siempre se menciona el posible impacto de la computación cuántica sobre la criptografía. ¿Cómo lo notarán las personas en su vida cotidiana?
-Probablemente suceda algo similar a lo que ocurrió en el pasado cuando se vulneraron otros sistemas criptográficos. La mayoría de las personas no lo notará directamente porque las empresas ya se habrán ocupado del problema.
Dentro de las compañías, en cambio, el impacto será mucho más evidente y habrá una gran cantidad de trabajo por hacer. Las personas comunes podrán apoyarse en las empresas y en los organismos gubernamentales para que implementen los cambios necesarios.
-¿La computación cuántica podría provocar una crisis de ciberseguridad comparable con el problema del año 2000?
-Es posible. En inglés se utiliza el término Q-Day para referirse al día en el que una computadora cuántica sea capaz de quebrar los sistemas criptográficos actuales.
Mi impresión es que ese momento siempre parece estar a cinco años de distancia. Algunas estimaciones hablan de 2029 o 2030, pero creo que durante algún tiempo continuaremos diciendo que faltan cinco años.
-¿Qué tan preparados están los Gobiernos y las grandes empresas para ese momento?
-Sinceramente, no creo que estén demasiado bien preparados. Una de las primeras cosas que deberían hacer las organizaciones es crear un inventario criptográfico o cryptographic bill of materials.
Esto implica identificar los activos digitales de una compañía y determinar qué tipo de criptografía utiliza cada uno. Pero creo que, para muchas grandes empresas, gobiernos e incluso organizaciones pequeñas, elaborar ese inventario ya representa un desafío enorme. Es un trabajo que puede llevar mucho tiempo.
Ese registro es necesario para controlar qué sistemas ya fueron migrados hacia la criptografía poscuántica y cuáles todavía permanecen pendientes.
-¿Es optimista respecto de la posibilidad de que los Gobiernos tomen las decisiones necesarias?
-Quiero ser optimista. Creo que probablemente actuarán a último momento, pero espero que consigan hacerlo. Mi optimismo proviene, sobre todo, de confiar en que terminarán tomando las decisiones correctas.
De todos modos, las organizaciones deberían comenzar ahora mismo a elaborar ese inventario criptográfico. Incluso si las computadoras cuánticas no son las que finalmente quiebran estos sistemas, podría aparecer alguna otra tecnología capaz de hacerlo.
Las empresas necesitan saber qué tienen, qué clase de criptografía utilizan y cómo podrían reemplazarla. Ese será uno de los mayores desafíos porque se trata de un proceso muy burocrático, tanto dentro de las compañías como de los gobiernos, y puede demandar mucho tiempo.
La gente tiene permiso para entrar en pánico si quiere, pero personalmente no estoy demasiado alarmado en este momento.
-¿La Argentina puede incorporarse a ese desarrollo a pesar de que todavía tiene pocos programadores especializados?
-En la Argentina quizás no haya tantos programadores cuánticos, pero, precisamente porque la tecnología está en una etapa muy incipiente, es totalmente posible que muchas personas de aquí se pongan al día con bastante rapidez. Mi recomendación es que empiecen a explorarla y que también se diviertan haciéndolo.
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