
Se buscan paseadores de perros robot; no se necesita experiencia previa
Una startup de EE.UU. ofrece trabajo paseando perros robot para enseñarle a su IA a controlarlos mejor
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A comienzos de este mes, una start-up de San Francisco publicó una extraña oferta de empleo. Contrataba a gente para pasear perros robot. Sin experiencia previa necesaria. Obviamente.
Pasear a un perro robot pagaba aproximadamente la misma tarifa por hora que la variedad de carne y hueso, pero el perro robot requería más tiempo vagando por las aceras de la ciudad para hacer sus tareas. Se requerían de cuatro a seis horas de deambulación, decía el anuncio.
Hasta aquí el mito de que los robots nos hacen la vida más fácil.
En el lado positivo, no había necesidad de recoger lo que dejara el robot, ni de pretender que no viste el depósito que dejó en el jardín de alguien.
En el lado negativo, los robots podían resultar tan tercos como sus contrapartes vivas. Así como un perro normal podría repentinamente echarse y negarse a moverse en medio de una calle concurrida, los perros robot también podían rendirse a mitad del paseo, porque su equipo se sobrecalentaba. Los paseadores de perros robot tendrían entonces que cargar a los cuadrúpedos mecánicos de regreso a la oficina de la start-up. Los aspirantes, advertía el anuncio, debían sentirse cómodos “manipulando de manera segura equipos que pesan alrededor de 33 libras” (15 kg).
El anuncio, que desde entonces ha sido eliminado, ofrecía 20 dólares por hora y fue publicado en el grupo de Facebook “Bay Area Jobs” por la start-up, llamada Dimensional, que se ubica, muy adecuadamente, en un barrio de San Francisco llamado Dogpatch. Solo provocó un par de comentarios, ninguno de los cuales reconoció su rareza. “Mi hijo está interesado”, escribió una madre. “Puede empezar de inmediato”. (Al final, su hijo no le dio seguimiento, según me contó ella).
Dimensional está construyendo un sistema operativo de código abierto para robots, dijo su fundador, Stash Pomichter. Pomichter, de 26 años, quiere integrar agentes de IA en robots para que los consumidores puedan darles órdenes de hacer trabajo en el mundo real, de la misma manera que la gente le da órdenes a servicios como Muse de Meta para que realicen tareas por ellos en línea.

Pomichter cree fervientemente que las personas deberían poder ordenar a los robots que levanten cajas pesadas y carguen cosas. “Sinceramente, es una barbaridad que los humanos sigan haciendo estas tareas físicas”, dijo en una entrevista.
Pero antes de que podamos hacer que un perro robot nos ahorre la molestia y la indignación de cargar las compras, Dimensional necesita mejorar la capacidad de los robots para navegar de manera autónoma en un entorno urbano. De ahí la necesidad de los paseadores de perros robot, quienes están creando lo que Pomichter llamó “verdad sobre el terreno” (ground truth) al controlar y guiar a RoboFido, mientras sus cámaras y sensores registran el paseo.
Un residente que avistó a un humano paseando a un pupilo mecánico de cuatro patas —y proporcionó un video a The New York Times— declaró que San Francisco es una ciudad rara que solo se está volviendo más rara.
Dimensional no es una empresa de hardware. Compró más de 100 perros robot y 50 robots humanoides a fabricantes de Estados Unidos, China y Alemania, dijo Pomichter, y está desarrollando sistemas operativos que puedan integrarse con agentes de IA para que las máquinas puedan actuar de forma más independiente. Los “perros” de 2000 dólares que envió con paseadores humanos este mes son de una empresa china llamada Unitree y vienen listos para ser controlados con un mando a distancia o una aplicación móvil.

Dimensional comparó el rendimiento de los perros robot cuando paseaban bajo control humano con su rendimiento cuando eran controlados por un agente de IA, y encontró que este último se quedaba corto.
“Lo que determinamos a partir de nuestro experimento de pasear perros fue que los agentes todavía son muy malos controlando hardware”, dijo Pomichter. “Y los humanos todavía son necesarios en el proceso”.
El objetivo es permitir que los robots trabajen en fábricas, centros de datos, obras de construcción y como guardias de seguridad. Una versión de esto ya está ocurriendo con un perro robot que patrulla un complejo de apartamentos en Atlanta, con un humano supervisando desde Filipinas. El robot es esencialmente una cámara de seguridad móvil para un observador humano remoto.
Pomichter dijo que había programado a un perro robot para patrullar la oficina con estilo de almacén de Dimensional por la noche. Contó que le había dado la orden (prompt) “Eres el mejor perro de seguridad del mundo” y le dijo que siguiera a cualquiera que entrara al edificio después de medianoche. Si ve a alguien, le envía un mensaje de texto Pomichter para que pueda revisar las cámaras de seguridad y ver si se trata de un empleado entusiasta o de un intruso.
No todo el mundo se mostró divertido con los robots que rondaban por Dogpatch este mes. Dimensional quiere dar a los agentes de IA cuerpos en el mundo real, al mismo tiempo que se extiende la preocupación de que una IA más sofisticada pueda intentar matarnos.
El ambiente a lo Terminator alteró a un hombre que fue a la oficina de la empresa y luego envió mensajes de texto alarmantes a un empleado de Dimensional diciendo que los perros robot serían utilizados como armas. “Diviértanse ayudando a masacrar a gente al azar, escorias”, escribió el hombre en un mensaje visto por The Times. Dimensional denunció al hombre ante la policía.
“Es posible que tengamos que lidiar más con ese tipo de cosas”, dijo Pomichter, “en cuyo caso, tal vez necesitemos más perros patrulla”.



