
Treinta años no es nada
La crisis de crecimiento de la Red llevará a cambiar de protocolos, tablas de ruteo y mucho más. Cómo nacen la palabra Internet y el e-mail.
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Entre los primeros 4 hosts que Arpanet conectó en 1969 y los más de 56 millones que había hacia julio último, la metamorfosis de Internet ha sido uno de los fenómenos tecnológicos más sorprendentes y menos conocidos de las últimas tres décadas.
Arpanet fue un experimento. No más que eso. No crea que los cien-tíficos que montaron los primeros 4 nodos (Universidad de California en Los Angeles -UCLA-, Universidad de California en Santa Bárbara -UCSB-, Stanford Research Institue -SRI- y la Universidad de Utah) ya pensaban en hacer correr aplicaciones gráficas como un navegador de Web, realizar transacciones de e-commerce o mandar las fotos de sus retoños por e-mail a los abuelos en la otra punta del país.
El e-mail no existía. La Web no existía. Las listas de correo y los grupos de noticias Usenet no existían. La palabra Internet no existía y el asunto de la red global era tan sólo un poético pero técnicamente lejano sueño de un hombre llamado Licklider. Es más: cuando Charley Kline intentó mandar los primeros paquetes de la UCLA al SRI, en octubre de 1969, todo el sistema se colgó cuando él ingresaba la letra G de LOGIN .
Lo absolutamente increíble es que desde este primer fallido intento hasta los miles de millones de paquetes yendo y viniendo constante-mente en la actualidad, no ha habido prácticamente ninguna pausa.
Pero muchas cosas debieron modificarse para que la Red pudiera adaptarse al creciente número de hosts, de usuarios y de paquetes transmitidos.
El primer gran cambio fue la adopción de los protocolos TCP de Vinton Cerf y Bob Kahn; más adelante veremos con algo más de profundidad qué es esto de los TCP (así se llamaban originalmente, aun cuando ya incluían los IP), pero se trata básicamente de las reglas que siguen dos computadoras, dos redes o dos aplicaciones para comunicarse, es decir, para intercambiar mensajes.
Desde 1970 se empleaba el proto-colo NCP ( Network Control Proto-col ), pero un par de años después, a medida que se sumaban redes a Arpanet y se pretendían de ella nuevas aplicaciones, se hizo evidente que el NCP necesitaba un rediseño. La decisión fue tomada por Bob Kahn, adalid de la arquitectura abierta, a pesar de que por entonces se creía que un cambio de esta clase no sería posible. La historia de Internet demostró que un montón de cosas imposibles eran perfectamente posibles.
Cerf había estado involucrado en el NCP y fue uno de los hombres encargados de escribir las nuevas reglas, que no llegarían sino hasta 1974. Pasarían todavía otros cuatro años para que los TCP, por razones técnicas que escapan a esta introducción, se dividieran en dos dando origen a los hoy célebres TCP/IP.
Para Kahn, lo más importante era que pudieran interconectarse redes cuyo diseño y software de base fueran muy diferentes, idea tan sensata que ella sola es toda una definición de Internet; la insistencia de Kahn en este sentido sería crucial en los primeros años de la Red y una clave de su éxito posterior.
El programa encargado de vin-cular redes entre sí, derivado del packet radio , se llamó Internetting , de donde viene, claro, la palabra Internet. Cuando se lo lee como verbo (y no como el sustantivo habitual) se entiende mejor el significado último de la Red: conectar redes con redes.
El cambio de NCP a TCP/IP ocu-rrió el 1º de enero de 1983 y fue mucho menos complicado de lo que se esperaba, posiblemente por la gran cantidad de trabajo previo en la planificación y en la sintonía fina de los nuevos protocolos.
Rutas más rutas más rutas...
Otro de los problemas que los diseñadores tuvieron que enfrentar fue el de las tablas con direcciones de computadoras, así como los algoritmos empleados por los ruteadores.
Como veremos más adelante, los paquetes con fracciones de infor-mación viajan (y ya viajaban por entonces) utilizando una ruta óptima, no necesariamente siempre la misma, entre la computadora de origen y la de destino.
Originalmente, el experimento Arpanet daba por supuesto que se conectarían unas pocas grandes redes nacionales. La aparición de las pequeñas redes de área local (LAN) y las PC en 1981 iban a dar un vuelco a esto y de pronto el número de hosts se dispararía astronómicamente.
Así que también se hizo necesario cambiar la lógica de los ruteadores, es decir, la forma en que decidían por cuál camino enviar los paquetes, así como el tamaño de las tablas con direcciones de hosts y cosas por el estilo. Como cuando somos adolescentes y tenemos calambres por el estirón, Internet no sólo estaba iniciando una revolución, sino que se combinaba con otra, la de la computadora personal. No fue fácil.
Por entonces, ningún científico serio prestaba atención a esos juguetes de 16 bit con los que se entretenían los hobbistas, pero pronto se verían obligados a hacerlo.
El primer programa
A medida que Arpanet crece y se extiende entre los investigadores del Departamento de Defensa y las universidades conectadas, comienzan a nacer aplicaciones. De hecho, éste es el punto en el que la Red deja de ser un experimento y comienza a transformarse en una tecnología establecida de la que las organizaciones dependerán cada vez más.
El programa más popular de In-ternet es, sin duda, el correo electrónico. Profecía de lo que vendrá, también es en 1971 la primera aplicación para un fin claramente concreto que aparece en la recién nacida Arpanet. Su creador es Ray Tomlinson, ingeniero de la compañía Bolt, Beranek & Newman, una consultora fundada en 1950 que en 1969 gana una de las licitaciones para producir los primeros IMP ( Interface Messaging Processor ).
Tomlinson crea este programa derivándolo de otros dos ( sendmsg y cpynet ) y en 1972 lo modifica para que pueda correr sobre Arpanet. Este admirado genio de la informática es recordado por haber elegido la arroba () para las direcciones de mail.
Con el e-mail como una forma simple y cómoda de comunicarse con otras personas a través de redes interconectadas y con cada vez más hosts sumándose a Internet, Arpanet comienza a mostrar su potencial. Al año siguiente, el 75% del tráfico de la Red está compuesto de e-mail.






