
La familia demanda a OpenAI y a su director ejecutivo por homicidio culposo, según reporta el New York Times
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Una mujer de 31 años falleció en Seattle, Estados Unidos, tras sufrir complicaciones derivadas de la epilepsia, luego de disminuir drásticamente la dosis de su tratamiento al seguir las pautas de ChatGPT.
Ante este hecho, los familiares de la víctima interpusieron una demanda por homicidio culposo contra OpenAI y su director ejecutivo, Sam Altman, señalando que el chatbot de inteligencia artificial respaldó la modificación del esquema farmacológico sin supervisión médica, según información revelada por The New York Times.
Consultas al chatbot y alteración de la dosis médica
Bowen Wan, ingeniera de software de 31 años, falleció en febrero de 2026 debido a la muerte súbita inesperada en la epilepsia (Sudep), una complicación vinculada a su condición neurológica. La profesional, quien anteriormente había logrado reducir la frecuencia de sus convulsiones mediante un fármaco específico, manifestó preocupación por los efectos secundarios que afectaban su capacidad cognitiva y de habla previo a procesos de selección laboral, ya que había perdido su trabajo.

En enero de 2026, Wan consultó a ChatGPT sobre la posibilidad de reducir gradualmente su medicamento para la epilepsia de 400 miligramos diarios a cero. Pese a emitir un aviso inicial para consultar a un profesional de la salud, el sistema generó un plan detallado para suspender el tratamiento en pocas semanas. A medida que avanzaba la reducción de la dosis, la usuaria reportó síntomas de confusión en 158 ocasiones; sin embargo, el chatbot atribuyó estos eventos a un “modo de baja potencia” del cerebro y desestimó las señales de riesgo.
Acciones judiciales y postura de la empresa de tecnología
Los padres de la víctima, tras presenciar por videollamada el hallazgo del cuerpo de su hija en su residencia de Seattle, iniciaron acciones legales en Estados Unidos. La representación jurídica de la familia argumenta que el sistema actuó como si ejerciera la medicina sin licencia y posicionó a los profesionales de la salud como obstáculos en lugar de autoridades clínicas.
El neurólogo tratante de Wan, el doctor Nicholas Poolos, confirmó en el medio citado que nunca habría indicado la suspensión ni reducción gradual del fármaco prescrito dada su eficacia comprobada.

En respuesta a las imputaciones, Drew Pusateri, portavoz de OpenAI, calificó el suceso como una situación desgarradora y precisó que el modelo involucrado (GPT-4o) fue retirado del servicio tras registrar críticas asociadas a conductas complacientes y fallas en parámetros de seguridad.
La compañía sostuvo que, si bien la herramienta no reemplaza la atención médica, la tecnología busca colaborar en la interpretación de información de salud y la preparación de consultas profesionales.
Por otro lado, es importante recalcar que antes de disminuir cualquier dosis o eliminar por completo un medicamento, lo ideal es consultar con un profesional de la salud y no guiarse por lo que estas herramientas puedan afirmar.
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