5 pistas para descubrir a la India en Buenos Aires

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18 de agosto de 2015  • 00:00

1. Degustar el menú aniversario de Bengal

" Everything is possible in India" fue la frase que más escuché durante mi estancia en el país asiático. La India es mágica, y con esa invitación a la fantasía, los lugareños conectan al visitante con la potencialidad pura. El origen del restaurante Bengal también era impredecible. Un medio día cualquiera de 2001, el entonces Embajador de la India en la Argentina salió de la Cancillería, dobló a la derecha en la calle Arenales y, movilizado por el nombre familiar y por los textiles suntuosos, entró en el local esperando encontrar la comida de su región. " ¿Ustedes sirven curry?", preguntó a los tres hermanos detrás del mostrador. " En ese momento teníamos veintipico y lo único que sabíamos sobre la palabra Bengal era que sonaba bien para nuestro bistró mediterráneo", revive Marcela Escudero. Y así se dieron cuenta del hueco cultural: no había ningún lugar en la ciudad donde conseguir cocina india. Los Escudero tomaron la "misión diplomática" y el Embajador les prestó su chef para entrenar al staff. 15 años más tarde de esta historia fundacional y 68 años después de la Independencia de la India, mientras en Nueva Delhi sueltan cometas de colores que pintan el cielo con la libertad de Gandhi; en Buenos Aires, Bengal celebra la fecha patria con un menú especial. Del 16 al 22 de agosto, el set de 4 pasos en conjunto con D.V. Catena empieza con pakoras de verdura con chutney de mango; luego mix dal de lentejas y garbanzos; el plato fuerte es bangali chicken con arroz basmati; y el postre, membrillos confitados con queso brie. Disponible al medio día y a la noche, en el aristocrático flagship store de Retiro y en versión decontracté en sus sedes de Recoleta y Palermo, dentro de Casa Sur y Palacio Bellini.



Bengal

Arenales 837, CABA. Tel: 4314-2926.



Bengal Deli

Av. Callao 1823, CABA. Tel: 4515-0085.

Cabello 3788, CABA. Tel: 4807-4848.





2. Recibir un masaje Abhyanga


"Uno se lleva todo el cuerpo relajado, de pies a cabeza", promete Mariana Patrola. Incluyendo las orejas, el cuero cabelludo y el tercer ojo, agrego yo. A lo largo de una hora, va pasando por los marmas con un masaje suave que estimula estos vértices primordiales. En estos puntos vitales están presentes los dosha: " Son los humores del cuerpo alineados con un elemento de la naturaleza. Los vata tienen preponderancia de aire y éter en el organismo, la psiquis y las emociones; los pitta, de agua y fuego; los kapha, de tierra y agua. Cuando estos elementos están revolucionados se desvandan, y con este masaje se equilibran", explica la terapeuta. Si bien todos tenemos de los tres doshas, es importante conocer cuál es el dominante para poder compensar, incorporando o descartando lo que hace bien y mal a nuestra naturaleza. " Los vata tienen mucha actividad mental porque tienen mucho viento, la idea es aquietar su cabeza. Por su baja temperatura necesitan un aceite que caliente su cuerpo. En cambio, un pitta siempre está acalorado, debe bajar el exceso de fuego y por eso tiene que evitar el picante. Los kapha son más pasivos y suelen sentirse aplastados, por lo que requieren de un masaje más rápido que los movilice", receta Mariana. Los doshas están en las comidas, las actividades, las estaciones, las horas del día. Practicar el ayurveda nos hace conocernos a nosotros mismos y elegir nuestros hábitos en sintonía. Filtrar y corregir. " El enfoque del masaje Abhyanga es muy amoroso. Se trata de aceptar. Dejar de combatirse y amigarse con uno mismo. Es una técnica tradicional hindú que trabaja desde el placer, no es invasivo ni causa dolor: acompaña, despierta y respeta los procesos naturales. Con cada sesión te vas desintoxicando, te sacás el estrés, dormís bien, mejorás la piel." El cuerpo se conecta con el universo, prende todos sus motores, activa sus sistemas y por eso me voy con una sensación de alegría y dinamismo, como si fuera un instrumento recién afinado que ahora suena armonía.



Mariana Pratola

Atiende en Acassuso, Pilar y a domicilio. Turnos: marianapratola@hotmail.com



3. Bailar Bharatanatyam

Güngur significa cascabel, " los que usamos en los tobillos para danzar y marcar los ritmos", detalla Natalia Salgado, creadora del centro cultural que lleva ese nombre sánscrito. Con una sucursal en Palermo y otra en Barcelona, el espacio toma las danzas clásicas de la India como un torrente de inspiración para descubrir otros aspectos costumbristas. " Con más de 2000 años de antigüedad, estas danzas son un compendio de las más genuinas tradiciones de la civilización a la que pertenecen. En ellas encontramos importantes facetas de arte, filosofía y religión", enumera Natalia. Las veo en el vestuario, que me traslada a un mercado de sedas, en los adornos que encandilan, en el maquillaje y los tatuajes de henna. En la India actualmente existen siete danzas clásicas, tres de ellas se enseñan en Güngur: Bharatanatyam, Odissi y Kuchipudi, estilos oriundos de diferentes zonas del país que tienen en común la postura base con las piernas giradas hacia fuera, las rodillas flexionadas y los talones juntos como en un demi plié de ballet. Los primeros dos tipos surgieron dentro de los templos como una alabanza a Dios, las devadasis eran mujeres que dedicaban su vida a esta tarea de adoración. Por otro lado, el Kuchipudi nace como un medio de relato al pueblo que era practicado únicamente por hombres. Miro un poster que muestra 52 poses de manos. Natalia me aclara que son mudras, gestos con los que los bailarines describen una historia o las cualidades de un Dios. " Las danzas clásicas de la India poseen dos aspectos fundamentales: su precisión técnica y su maravilloso trabajo expresión." Estudiar este arte es indagar en las profundidades del ser y encontrarse con desafíos que hay que explorar y resolver en un juego musical de coordinación y registro corporal. Para quienes prefieran ser sólo espectadores, Güngur también organiza cena show.



Güngur

Armenia 2325, CABA. 

www.gungur.com

facebook/Gungur Arts



4. Aprender a cocinar con especias

Rabindra Jana me abre la puerta de Thali, su little India en Palermo. Me cuenta que vino de Calculta hace 8 años para montar un restaurante y difundir su gastronomía, prácticamente desconocida en América del Sur. " Mi intención es que los argentinos conozcan nuestra culinaria, que no se trata sólo de picante. Sí es verdad que por definición la cocina india es muy condimentada...pero hay una razón. Allí muchas personas son vegetarianas, de ahí la importancia de las especias para aportar sabor", acota el chef. En una casona de la calle Armenia, en una zona que nos tiene acostumbrados a otras etnias, Rabi brinda un servicio de catering para eventos privados y da clases de cocina. " Sin especias no hay comida india", es la primera lección. " Usamos muchas que acá no existen, como sal negra y azafétida, muy común en ciertas regiones donde no pueden comer ajo ni cebolla por cuestiones religiosas." Al medio día despacha un menú fijo que es la ocasión para probar grandes clásicos como samosas (crujientes empanaditas triangulares), thali (una especie de picada con diferentes dips, pan chapati y arroz que allá comen con la mano), massala chai (té negro con cardamomo y jengibre), un cuadradito de burfi de pistacho y lassi, un batido de yogur que puede tomarse dulce, salado, o mezclado con mango y otras frutas. En ciudades como Varanasi también me han ofrecido un special lassi: una variedad que añade un derivado del cannabis llamado bhang ?comida favorita del dios Shiva? y que es la bebida protagonista de sus grandes festivales tipo Shivaratri. Pero estamos en Bs. As., así que Rabi me alcanza una limonada, que sabe intensamente rica por su almíbar. ¿Semillas de apio o de perejil? Aunque no sepa identificar cuál es cuál, siento el perfume de las especies en el aire, una ráfaga que me traslada por un momento hasta otro continente.



Rabindra Jana

Próximo seminario de cocina saludable: 12 de septiembre

Inscripciones: janarabi@live.com

Almuerzos de lunes a jueves de 12 a 18. Cenas el finde sólo con reservas al 4833-5204.



5. Pasar una noche en Mumbai

El elefante avanza lento pero a paso firme, derribando con su trompa cualquier obstáculo que aparezca en el camino. Los indios son muy devotos de este animal con fuerte simbología, que tiene un festival en su honor en Jaipur, que está en el panteón hindú con Ganesha y que me encuentro en la entrada del restaurante Mumbai. En las ventanas cuelgan los saris, el mozo viste de kurta y así cada detalle materializa el espíritu del país natal de su dueño, Manoj Menghani. " La comida de la India varía con cada región. Como los inmigrantes llegaban por tierra, en el Sur se ha preservado de los aportes extranjeros, lleva poca carne y muchas legumbres. En el Este es más dulce, en el Norte, sutil y de influencia iraní." De allí proviene el tandoor, un horno de barro donde se hace el garlic naan y el pollo que llega a la mesa en una ollita de cobre con múltiples salsitas de cilantro y menta que se ubica en el centro para compartir porque allá, en una nación con 1200 millones de habitantes, 22 idiomas oficiales y 700 dialectos, no existe el concepto de plato unipersonal. El favorito de Mumbai es el de cordero patagónico con arroz basmati y el pastel tibio de zanahoria con pasas y almendras. "Lo que más nos representa es el curry. No hay una receta para prepararlo, cada ama de casa hace el suyo, combinando los ingredientes a su gusto. Para mí las especias son como notas musicales, cada mujer hace con ellas su canción".



Mumbai

Honduras 5684, CABA. 4775-9791.

mumbai.restaurant.com.ar



Y una pista extra por si todavía no la pudiste adivinar: sitar

En el verano londinense de 1966, cuando George Harrison todavía era un Beatle, conoció a Ravi Shankar y se convirtió en un estudiante del sitar. Así, la música dibujó un puente de conexión espiritual que trajo la popularidad al gurú hindú y a la música india en general en Occidente. "La India está dividida en dos sistemas musicales. El del Sur, que preserva mejor su esencia, y el del Norte, que recibió muchas influencias de otras culturas y es el más difundido en el exterior, con el sitar como el instrumento de cuerda principal", define Mario Perkins. El profesor da clases en Naad Mandir, una casa-escuela a la manera india Gurukul donde los alumnos residen cerca del maestro. Me despido de Mario, salgo a la calle y al llegar a la esquina mientras medito para cruzar, en lugar de Charcas leo chakras.





Clases de sita en Palermo y Zona Norte. Consultas: marioperkins00@gmail.com

Próximo concierto: 22 de agosto a las 21 hs en Los Sauces 1068, Bajo de San Isidro. Mario Perkins junto a Sanjay Bhadoriya en tabla. Después hay cena by Dulces de La India Taste of Tradition. Reservas: yoganarayana@gmail.com

 

Por Carolina Cerimedo. Nota publicada en agosto de 2015.

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