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La Reserva Cultural Natural Cerro Colorado, con sus tres mil hectáreas de superficie y situada en la intersección de los departamentos Río Seco, Sobremonte y Tulumba, es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del país. Junto con la Cueva de las Manos, en la provincia de Santa Cruz, es uno de los centros de arte rupestre que testimonian la presencia (y en muchos casos la desaparición por exterminio) de los pueblos originarios de nuestro continente, ya que las pinturas más antiguas que aquí pueden verse tienen unos 1200 años de antigüedad (en la Cueva de las Manos se deja de pintar hacia el año 1000) y también hay otras pertenecientes al siglo XVI, que reflejan la llegada de los conquistadores españoles.
Cerro Colorado fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1961. Allí funciona un museo arqueológico provincial con servicios de guías, cuya compañía es necesaria para visitar las 35000 pictografías realizadas por los comechingones en más de cien aleros y abrigos rocosos. Un universo rupestre que ilustra en tres colores -blanco (mineral de calcio), negro (pirolusita) y rojo (óxido de hierro de las areniscas)- la vida cotidiana del pueblo cazador-recolector y el paso inexorable de la historia: desde la ingenua serie de la llama preñada, los pumas acechantes en los ojos de agua, los inescrutables quitilipis y los majestuosos cóndores hasta los flecheros y el conquistador español montado a caballo que finalmente habría de arrasarlos. Y en todas partes, ajenas a los devenires de la tierra, formas circulares que imitan planetas y constelaciones.




