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Algunas fechas son determinantes en la vida de las personas: el nacimiento, el comienzo de la escuela, el día que conoció a ese gran amor, la llegada de un hijo? Con las ciudades suele ocurrir lo mismo: hay años trascendentes que las marcan para siempre y en todos los sentidos.
Exteriormente, estas huellas son notables a simple vista, sobre todo en la arquitectura. Por otra parte, hay acontecimientos que le otorgan carácter, personalidad y determinación, que hacen a la idiosincrasia y a la vida interna, al pulso de una ciudad.
El 6 de julio de 1573, la ciudad de Córdoba comienza a construir su historia cuando es fundada por Jerónimo Luis de Cabrera; en 1599 llegan los sacerdotes de la Compañía de Jesús, que le aportan la impronta que todavía hoy podemos apreciar en la Manzana Jesuítica, y crean la primera Universidad argentina en 1613. Su expulsión, en 1767, se vuelve otro hito, sus propiedades pasan a manos de otras congregaciones y la obra se desmiembra.
En la historia más reciente, se destacan dos hechos claves: 1918, cuando la juventud universitaria cordobesa inicia un movimiento con el objetivo de lograr la democratización de la enseñanza, conocida como la Reforma Universitaria, punto de partida de la Córdoba del siglo XX y ejemplo para el resto de Latinoamérica. Y, más cerca, el Cordobazo, el 29 de mayo de 1969, movimiento de protesta que se inicia en la zona industrializada de la ciudad y se extiende al resto del país.
El siglo XXI se inicia con la declaración de la Manzana Jesuítica como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Ya en 2007, con la revalorización de tres edificios importantes en Nueva Córdoba ?Buen Pastor, Palacio Ferreyra, Museo Caraffa? y la inauguración del Museo de Ciencias Naturales.
Cada uno de estos hechos modificó su fisonomía para siempre y crearon la Córdoba turística que hoy conocemos.
Media Legua de Oro
Nueva Córdoba de nueva no tiene (casi) nada, sólo el nombre. Este tradicional barrio de la ciudad comenzó a formarse allá lejos y hace tiempo, entre 1890 y 1900, cuando fijaron su residencia familias de alto poder adquisitivo. Los alrededores de la plaza España, el boulevard Chacabuco y la avenida Olmos son testimonios de aquellos años de lujosos palacetes. En 1950, con la creación de la Ciudad Universitaria, su fisonomía se modificó. Llegaron los primeros edificios destinados a albergar a gran cantidad de estudiantes que querían vivir cerca de las facultades. Lo que sí tiene de nuevo son sus espacios culturales y artísticos, que no tienen nada que envidiarles a los de las grandes capitales del mundo. Hay, en efecto, una Nueva Córdoba, y nació en 2007.
El corredor cultural que concentra el arte y el patrimonio de la provincia lleva el nombre de Media Legua de Oro, y el folleto explicativo con plano incluido, puede solicitarse en la Oficina de Turismo que funciona en el Cabildo o en el Buen Pastor. Folleto en mano, con ganas de caminar, puede conocerse cualquier día de la semana (excepto lunes en que están cerrados los museos).
La Media Legua de Oro Cultural es un recorrido de 2.500 metros entre la plaza San Martín y la Nueva Córdoba. Para los que no quieran caminar tanto, una buena propuesta es dejar el Teatro Real y el San Martín para hacerlos por separado e iniciar el recorrido en el Buen Pastor.
Inaugurado en agosto de 2007, el Paseo del Buen Pastor, parece haber existido como centro de encuentro de los cordobeses desde siempre. El movimiento es constante a toda hora, los estudiantes conversan en grupo ?mate en mano? en las escalinatas, los bancos y el césped; los oficinistas y ejecutivos se toman un break en los bares y restaurantes de la plaza seca.
Cuesta imaginarse que aquí funcionó durante 100 años una cárcel de mujeres, bajo el cuidado de la congregación de las hermanas de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor de Angers. La capilla neogótica, que tras su desacralización fue restaurada para rescatar su planta en cruz griega y las hermosas pinturas murales, el atrio y las galerías circundantes, es el único testimonio que queda en pie de aquellos años. El resto fue demolido, y en ese espacio se construyó una plaza moderna con un centro comercial y cultural realizado en cemento y acrílico. Los locales, dos restaurantes, un resto bar, una vinoteca y un centro cultural forman parte del paseo. La fuente de aguas danzantes, que está sobre la calle San Lorenzo, es otro de los atractivos.
El contraste del conjunto con la Iglesia de los Padres Capuchinos, ubicada enfrente, constituye la imagen de la Córdoba actual; el encanto de lo moderno con el atractivo de lo antiguo.
Por diagonal Yrigoyen, a dos cuadras, aguarda el Palacio Martín Ferreyra, elegido por votación popular como una de las 7 maravillas de la provincia, en el concurso organizado por La Voz del Interior y auspiciado por Agencia Córdoba Turismo. Inaugurado en octubre de 2007 como Museo Superior de Bellas Artes, fue construido en 1916 como residencia de la familia Ferreyra y constituye una buena muestra de la arquitectura francesa del siglo XX en la ciudad. Al ingresar, la suntuosidad del hall central y la monumental escalera intimidan por su envergadura y belleza. La colección de arte también es imponente. Se trata, casi en su totalidad, de la colección del Patrimonio del Gobierno de Córdoba, que en un 80 por ciento formaba parte del Museo Caraffa. Así se pueden ver obras de Fader, Soldi, Spilimbergo, Gorriarena, Seguí, de la Vega, Noé. En el último piso se expone la serie Manos anónimas de Carlos Alonso, un testimonio plástico sobre la Argentina de 1976. El Ferreyra merece una visita, tanto para aquellos que tienen algún conocimiento de las artes plásticas como para los que no, ya que desde su arquitectura refleja el esplendor de una época de la Argentina, tanto en el interior como en el jardín diseñado por Carlos Thays.
Frente a la plaza España, en la entrada al parque Sarmiento, se encuentra el Museo Caraffa, reinaugurado en diciembre de 2007. El primer museo abrió sus puertas en 1916, en el edificio de estilo neoclásico que fuera diseñado por Juan Kronfuss. Lo que se presentó hace unos meses fue la fusión de éste con el inmueble del IPEF, Instituto Provincial de Educación Física, construido en 1938. El reto fue llevado adelante por dos estudios de arquitectura que eligieron hormigón, hierro y vidrio como elementos fundamentales. En su interior, que aún está incompleto, se exhiben muestras dinámicas y temporarias de arte moderno y contemporáneo.
Sobre la avenida Poeta Lugones se encuentra el Museo Provincial de Ciencias Naturales que desde su apertura, en 1921, acuña también larga historia de mudanzas y traslados. El edificio actual posee forma de caracol, con tres plataformas circulares ascendentes y vitrinas como áreas de exposición. Es ideal para ir con niños ya que está muy bien señalizado y organizado de forma didáctica: desde la historia de las Ciencias Naturales, el origen del Universo hasta la geología, y los diferentes ambientes naturales de la provincia.
Más lejos, internándose en el parque Sarmiento, y como final del recorrido, aguarda la Ciudad de las Artes que, con tres años de antigüedad y cinco hectáreas de superficie, reúne a las escuelas de arte provinciales. Cada una está pintada de un color diferente y son las de Bellas Artes, Teatro, Cerámica, Música y Artes aplicadas. Actualmente se ha convertido en un importante centro cultural donde es posible ver obras de teatro, cine y espectáculos infantiles.
Al Paseo de las Artes por La Cañada
La parte bohemia y nostálgica queda en el barrio Güemes. Lo llaman el San Telmo cordobés y si bien no llega a ser tan grande como el barrio porteño, posee algunas cuadras de coloridas casas antiguas, unas restauradas y otras en vías de revalorización, iglesias y locales de antigüedades. La feria que funciona en el Paseo de las Artes ?antiguo conjunto de viviendas obreras? y en el pintoresco pasaje Revol, abre los sábados y domingos por la tarde. Hay libros, plantas, flores, buenas artesanías a buenos precios, antigüedades y discos. Las calles aledañas también tienen lo suyo con anticuarios, almacenes y bares.
Una manera de acceder al Paseo de las Artes es caminando por La Cañada, símbolo de la ciudad y otra de las elegidas Maravillas Cordobesas. Pasear por La Cañada es romántico: la luz del sol juega con el verde de las tipas y le brinda al lugar una ambiente especial, las cuadras parecen acortarse y el tiempo detenerse cuando se circula por su orilla. Partiendo desde Deán Funes (en el Centro) se atraviesan diferentes zonas como la Plaza Italia, el Centro Cívico y la Plaza de la Independencia, donde están el Palacio de Justicia y la Municipalidad, hasta llegar a Laprida y Belgrano, centro del barrio Güemes. En total son diez cuadras. Si lo que se quiere es sacar fotografías de las fachadas y recorrer las calles con tranquilidad, es recomendable ir por la mañana cuando el lugar está desierto, y todavía no comenzó la feria. Cada atractivo está debidamente señalizado. Sin embargo, si lo que se busca es sentir el pulso del lugar y hacer compras, el momento indicado es sábados y domingos después de las tres de la tarde, cuando el barrio cambia, se llena de gente, están abiertos todos los locales, bares ?que ofrecen meriendas con mate? y restaurantes. Casa Tomada, Adentro, Ochava, Valentina, Alfonsina y Los Infernales de Güemes son algunos de los bares del lugar.
En una de las casas restauradas donde funcionó durante años un almacén de Ramos Generales, hoy está la Memoria Casa de Pepino, un espacio de arte y cultura. Por fuera, observe su arquitectura que se asemeja a la proa de un barco y por dentro, admire sus diferentes salas, donde se realiza exhibiciones temporarias. El nombre es un homenaje al dueño de la casa: Don Pepino (Fructuoso Rivera y Belgrano).
La historia y la Manzana
Más de 400 años de historia, iglesias, museos, legado jesuítico. Es difícil contar cuatro siglos de historia sin aburrir ni incurrir en serias omisiones. El desafío es grande pero María, guía de turismo de la ciudad, que se contrata en la Oficina de Turismo del Cabildo, lo logra y en dos horas. Con mucho conocimiento y humor cordobés lleva adelante la tarea. Eso sí, la visita guiada que es imprescindible para adultos que quieran comprender la historia de Córdoba, no es recomendable para niños. Son demasiados datos, y terminarán por aburrirse. El circuito comienza en la Plaza San Martín con el relato de la fundación de la ciudad y recorre los principales atractivos del área fundacional. La Catedral con su mezcla de estilos barroco indoamericano y clásico, el Cabildo con su patio colonial y la parte subterránea donde funcionó durante mucho tiempo la cárcel.
En el hermoso pasaje de Santa Catalina, que posee solo una cuadra y une la plaza San Martín con la iglesia de Santa Catalina, sorprende ver sobre una casa colonial un panel de acrílico con tres huellas digitales gigantes con nombres, apellidos y fechas ??69, ?74, ?76, ?83?, que cubren su fachada. María nos cuenta que estos son los nombres de las víctimas de la represión estatal desde el Cordobazo hasta el fin de la dictadura. María insiste en que volvamos luego de la visita y recorramos el lugar, que vale la pena. Lo hacemos, y lo confirmamos.
Nuestro camino sigue hacia la Manzana Jesuítica, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2000. Nos interiorizamos sobre la historia de la Compañía de Jesús, su llegada a Córdoba, la labor educativa, y los orígenes de la Iglesia, el Colegio Nacional de Monserrat y la Universidad.
Ingresamos a la Iglesia de la Compañía, cuya construcción se inició en 1640 y finalizó 30 años después. La fachada austera y sobria contrasta con la exquisitez barroca del interior. Apabulla y conmueve tanto por la belleza como por la tecnología que implicó su construcción hace más de 300 años. El techo ?totalmente decorado? tiene forma de quilla de barco invertida, es de madera de cedro traída desde el Paraguay. El púlpito está tallado en madera y ensamblado sin utilizar un solo clavo.
El circuito termina en el patio del Colegio de Monserrat. María se despide, pero nosotros nos quedamos en la Manzana porque tenemos un encuentro previsto con Josefina Piana, directora de Patrimonio Cultural de la provincia. Josefina admira profundamente la Iglesia de la Compañía, es uno de sus edificios favoritos de la ciudad junto con la Catedral y el Museo de Ciencias Naturales. Nos dice que elige a la iglesia por su arquitectura y su tecnología de avanzada para la época, y nos invita a subir al Coro, un gran privilegio. Con un nuevo diseño de iluminación que destaca especialmente la magnificencia de torres, pilastras y fachadas, coincidimos con su elección. Como obsequio final pudimos acceder a la Capilla Doméstica, que sigue en proceso de restauración. Es una joya arquitectónica intacta que, para felicidad de los turistas y habitantes, podrá volver a visitarse en estos días: su apertura está planeada para este mes de agosto.
Las luces se encienden
Y la ciudad muestra su otra cara, la de los edificios de la Nueva Córdoba encendidos. Aunque haya concurrido de día al Buen Pastor, el Palacio Ferreyra y el Museo Caraffa, pase otra vez por la noche. También están muy bien iluminados, como maquillados para una fiesta. En el caso del Ferreyra se utilizó un sistema que integra y combina luces rojas, verdes y azules en una gama de 265 tonos diferentes. De esta manera, el hall se convirtió en una fuente lumínica muy especial que irradia luz hacia el exterior a través de las ventanas de la fachada original.
Para ir de copas o a bailar, hay zonas bien diferenciadas según las edades. La movida joven es en Nueva Córdoba, en la calle Rondeau, donde hay un bar junto al otro y discos, desde el comienzo de la calle hasta el boulevard Chacabuco y en las aledañas. Cada uno tiene su onda, y después de las 12 de la noche la juventud cordobesa los invade. Para los mayores de 30, la zona es Alta Córdoba, con gran concentración de bares donde se puede escuchar música en vivo y restaurantes de cocina étnica, parrillas y tapas. Las calles: Urquiza y Fragueiro.
El barrio General Paz se destaca por ser un área gastronómica importante. Sobre la calle 24 de Septiembre y en los alrededores hay restaurantes de todo tipo.
Una buena fuente de consulta es la Guía de fin de semana (FDS) que publica los jueves el diario La Voz del Interior. En doce páginas ofrece información sobre las novedades culturales de la semana, cartelera de espectáculos y opciones gastronómicas.
Lo que se viene
Y como las personas, las ciudades proyectan su futuro. Con dos millones de habitantes, y como segunda localidad en importancia del país, Córdoba se prepara para los próximos años. La Ciudad Empresaria, un proyecto urbanístico que empezó a construirse en 2005, es la gran apuesta. Queda en zona norte, cerca del aeropuerto y se trata de un centro urbano que tendrá 60 mil metros cuadrados cubiertos de oficinas para 10 mil puestos de trabajo en un trazado que intenta mantener el equilibrio entre los espacios naturales y los edificados. Lo que hoy se puede ver y da comienzo al área es la sede de La Voz del Interior y el Quórum Hotel, un cuatro estrellas que posee canchas de tenis y que tendrá un campo de golf de 9 hoyos, en el que se podrá jugar por las noches, ya que contará con iluminación artificial. La propuesta apunta a centralizar en un solo lugar las grandes empresas que se instalan en la ciudad y a captar al segmento de viajeros de negocios.
Por Valeria Vizzón
Fotos de Fernando Giordano
Publicado en Rervista LUGARES 148. Agosto 2008.




