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Souvenir por excelencia de los viajes a la costa, Havanna es el alfajor que se asoció durante décadas a la ciudad de Mar del Plata, hasta que la globalización y las franquicias los llevaron hasta los freeshops, y ahora son el regalo ideal para los expatriados.
La historia comienza el 6 de enero de 1948, cuando los alfajores salieron a la venta. Un trío de emprendedores, Demetrio Elíades, Luis Sbaraglini y Benjamín Sisterna, habían dado con la fórmula que buscaban: el primer día vendieron más de 1.100 alfajores.

"Elíades tenía una confitería llamada Havanna. No sé si –como algunos dicen– era bailable o no. Lo que puedo asegurar es que era para sentarse y comer y tomar algo. Mi padre y su socio Sbaraglini le vendían a Elíades desde Buenos Aires alfajores Santa Mónica para la confitería. Cuando deciden asociarse, Elíades aporta su marca a la nueva sociedad, y mi papá (que había trabajado en la confitería Los Dos Chinos) y Sbaraglini suman sus respectivos know how pasteleros. La nueva empresa pasa a ser entonces una fábrica de alfajores con venta y elaboración a la vista, en el sitio donde antes estaba la confitería, es decir, en la esquina de Rivadavia y Buenos Aires", cuenta Pablo Sisterna.
Fue un éxito enorme: a lo largo de las siguientes décadas la compañía se expandió por toda la Costa Atlántica, con 50 sucursales.

"Mi padre decía que era un coleccionista de caracoles –llegó a tener 30.000, que formaron el Museo del Mar– y un alfajorero chiflado... Para mí era un soñador con los pies en la tierra que llevó su sueño a la realidad", continúa.
Durante los años 50, 60 y 70 aparecieron varias otras marcas: Baby, Trassens, Trufles y Balcarce. Los alfajores Gran Casino, de Zacarías López, fueron adquiridos por Havanna. A finales de los 80, la empresa empleaba a más de mil personas en temporada alta, tenía dos plantas y 13 locales de venta directa.

En 1998, la historia se dio vuelta y Havanna fue adquirida por el Grupo Exxel. Habían pasado 50 años. Comenzaron los cafés y las franquicias. Los propietarios actuales –el grupo Inverlat– continúan con la innovación (alfajor con 70% de cacao, minialfajores, etc).

La empresa sigue teniendo su principal centro de producción en Mar del Plata, más precisamente en el Parque Industrial. Desde ese lugar, las cajas de alfajores llegan a todo el mundo, tras haberse convertido en paradigma de los emigrados que, en cuanto dejan atrás Ezeiza ya los añoran. Son, tal vez, los productos argentinos más "viajados": se llevan en decenas de valijas diarias.

El tiempo pasa, pero los Havanna quedan.



