Miami: diez imperdibles lejos del circuito clásico

Un monasterio español, un nuevo distrito de arte, la cervecería artesanal revelación y el café favorito de los motoqueros, entre otras propuestas fuera del radar habitual del turista.
Un monasterio español, un nuevo distrito de arte, la cervecería artesanal revelación y el café favorito de los motoqueros, entre otras propuestas fuera del radar habitual del turista. Fuente: LA NACION
Lucila Marti Garro
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17 de marzo de 2019  

Miami es sinónimo de playas y shopping. De caminar por calles emblemáticas como Ocean Drive y Lincoln Road, distritos de arte como Wynwood o museos como el Pérez. Pero también hay rincones un poco más alejados, incluso en condados vecinos, a los que el turismo casi no llega. Para aquellos viajeros que justamente buscan siempre más allá de los circuitos tradicionales, acá van diez propuestas tan atípicas como interesantes.

1. Indios y cocodrilos

Apenas a 50 minutos del aeropuerto internacional se encuentra una de las entradas del Parque Nacional Everglades, silencioso paraíso natural donde habitan desde ranas hasta panteras, pasando por los característicos cocodrilos. Todos sueltos, sin rejas.

El acceso en cuestión se llama Shark Valley y ofrece una vuelta asfaltada de 20 kilómetros bordeando un río donde habitan los cocodrilos (técnicamente, son aligatores por ser de agua dulce). En el extremo hay un mirador. Se puede recorrer caminando, en bicicleta (se alquilan por US$ 9 la hora) o en un tranvía turístico con guía. Los aligatores están a pasos tomando sol en la orilla. Parecen de utilería, pero... cuidado.

El acceso de Shark Valley permite asomarse a los Everglades, con posibilidades de encuentros cercanos con sus habitantes
El acceso de Shark Valley permite asomarse a los Everglades, con posibilidades de encuentros cercanos con sus habitantes Fuente: LA NACION

El parque abre los 365 días del año, aunque lo recomendable es ir en invierno: hay más animales a la vista y sin mosquitos. Incluso se hacen bicicleteadas nocturnas con luna llena.

Al lado del parque está la villa de los aborígenes Miccosukee, con una población de 640 personas. la misma comunidad ofrece paseos en los llamados airboats, botes propulsados por un enorme ventilador, pero también hay demostraciones de tallado en madera, patchwork, fabricación de muñecas y artesanías. Hay guías que conducen tours sobre su cultura y forma de vida.

El restaurante Miccosukee sirve platos típicos: patas de ranas y cocodrilos, y también comida más tradicional norteamericana. En la zona, todo lleva los colores de esta comunidad: amarillo, negro y rojo. Un poco antes del pueblo hay un hotel y casino controlado por los Miccosukee, que a partir del 26 de diciembre celebran su gran festival anual.

¿Dónde? Mile Marker 36, US Highway 41, Miami.

2. Little River

Los barrios también se ponen de moda. Wynwood, Midtown o el Design District, en Miami, florecieron cada uno a su turno gracias a aquellos pioneros que suelen salir en la búsqueda de nuevos rincones para establecer sus galerías de arte y restaurantes de autor. "Los artistas locales continúan a la pesca de propiedades económicas fuera de la burbuja. Así nació Little River", cuenta Silvina Pico, fundadora de El Otro Miami, firma que ofrece paseos turísticos a rincones originales de la ciudad.

Little River se emplaza entre las calles 62 y 79 del NE, al este de Biscayne Blvd. Pico destaca varios restaurantes y bares como Blue Collar, The Anderson, Winewood. "Es una zona de antiguos hoteles de ruta reciclados. Allí se están mudando muchas galerías y estudios de Wynwood para evitar los precios altos", apunta.

En Little River aún prevalecen casas modestas y negocios de barrio.Entre otros recomendables está Ironside, con 65 showrooms de diseñadores, galerías de arte, estudios de arquitectura y servicios creativos. En el centro tiene su piazza, un enorme patio interno con dos fragmentos del muro de Berlín repintados por el artista callejero Thierry Noir, famoso por haber pintado caricaturas en el Muro original cuando vivía en Alemania. Su casa daba a esta estructura y asegura que empezó a pintarla para no volverse loco, "cansado de la monotonía del gris".

Allí también se asienta la única catedral de Miami, Saint Mary, construida en 1929.

¿Dónde? 7610 NE 4th Ct, Miami.

3. Antiguo monasterio español

¿Un monasterio del siglo XII en una ciudad de apenas cien años? En medio del bullicio urbano de North Miami Beach se halla una pieza medieval europea: un monasterio español que transporta a sus visitantes siglos atrás.

Su historia es muy particular. La construcción comenzó en Sacramenia, Segovia, en 1133. La obra llevó once años. Fue ocupado por monjes por los siguientes siete siglos. Hasta que en 1830 se vendió y fue convertido en una serie de establos.

En 1925, el magnate de la prensa William Randolph Hearst visitó el monasterio. Se enamoró de los claustros ornamentados y los compró para posteriormente transportarlo a North Miami Beach.

Las estructuras de 800 años fueron desmanteladas piedra por piedra. Cada una de ellas fue numerada, empacada en paja y mandada a Estados Unidos en 11.000 cajas. En ese momento, sin embargo, había un brote de aftosa en España y el Departamento de Agricultura, al arribar la carga a Nueva York, por miedo a que el heno acarreara la enfermedad, abrió las cajas y quemó todo el heno.

Las piezas volvieron otra vez a las cajas -no siempre a las correspondientes- y quedaron guardadas en un depósito de Brooklyn por 26 años. Con nuevo dueño, llevó 19 meses mandar las cajas a Miami y reconstruir los claustros. La revista Times denominó el esfuerzo de la reconstrucción como "el rompecabezas más grande de la historia".

Todo acerca del monasterio tiene un aire medieval. Las lámparas en los caminos del jardín. Las estatuas y fuentes. Los vidrios de colores. Los techos trabajados, las columnas y los arcos. Hay coloridos escudos de armas que adornan los claustros y cajas fuertes de madera. Techos trabajados, arcos y columnas.

Allí se imparte misa en inglés y español. Hay tours todos los días de 10 a 16.30. La entrada cuesta US$ 10, para adultos. Conviene mirar la web ya que cierra a veces como set de filmación o incluso para casamientos.

¿Dónde? 16711 Dixie Hwy, North Miami Beach; www.spanishmonastery.com

4. Brickell Key Park

Hay muchos sitios en Miami con vistas panorámicas. Uno de los más conocidos es South Point Park, la punta sur de Miami Beach que mira hacia los rascacielos y el puerto. Desde Brickell Key Park se puede disfrutar de vistas parecidas aunque este parque es solo conocido por los locales.

Único sitio sin construir de Brickell Key, exclusiva isla artificial de 2900 habitantes a solo dos cuadras del downtown de Miami, este espacio verde es un parque público con vistas a la bahía, el puerto de Miami, el centro y el Miami River. Situado en la punta sur de esta isla triangular, tiene una pasarela que muchos eligen para trotar o pasear a su perro, debajo de palmeras, con bancos, juegos para niños y esculturas. Se puede circular toda la isla, aproximadamente 1,7 km.

Brickell Key es frecuentado por los residentes. No tiene atracciones turísticas salvo por el Mandarin Oriental Hotel, donde habita otra joya, esta vez para el estómago: el restaurante La Mar de comida peruana. Sus precios explican el nivel de su buena comida y la ubicación privilegiada sobre el agua.

Se llega en auto (a veces cuesta conseguir estacionamiento) o a pie desde el downtown, cruzando el puente Brickell Key de 230 metros.

¿Dónde? Al sur de Brickell Key Dr, Miami, FL 33131

5. Fábrica de cerveza y viñedos de... ¡frutas tropicales!

No estamos en Nappa Valley, California, sino en Miami, pero aquí también se hacen vinos. Sólo que en vez de uva se usan frutas exóticas como guayava, mango o lichi. Peter Schnebly, que durante años cultivó frutas en su granja, decidió producir vino. ¿Disparatado? Así pensaron muchos que fueron a probarlo como novedad. Pero la bodega comenzó a ganar premios y reconocimiento. La gente de Miami empezó a viajar hacia Schnebly Redland's Winery para probar esos sabores que al principio se ofrecían dentro de un trailer. Luego amplió las instalaciones, ofreció degustación y tours por las plantaciones.

En 2011, viendo que algunos visitantes no tomaban vino, empezó también la fabricación artesanal de cerveza. Así nació Miami Brewing Company, la primera cervecería de esta zona.

Hoy no sólo cuenta con sabores diferentes y un ambiente moderno. Es uno de los líderes en el joven mercado de cerveza artesanal del sur de la Florida. Los tragos tienen un toque tropical como coco o carambola y siempre hay nuevos sabores según la estación. "Dos visitas nunca son iguales", aseguran desde la destilería.

La finca tiene un restaurante, donde se pueden probar los vinos y, más atrás, un enorme galpón con pisos de cemento alisado y paredes de chapa, con cuatro tanques de acero, mesas de picnic y de pool. El visitante puede probar las cervezas más emblemáticas: Big Rod (con coco, caramelo y vainilla), Shark Bait (mango), Miami Vice (cítrico y hierbas) y Gator Tail (café y chocolate).

Ofrece un menú para degustar cervezas (US$ 14) y hay tours los fines de semana (US$ 8) de 40 minutos por la finca cada hora desde las 13. Además de aprender sobre la historia del lugar, el visitante es testigo de todo el proceso para la fabricación del vino y la cerveza. Los viernes suele haber clases gratis de baile de música country. Las mujeres van con botas de cowboy y shorts sin importar edad ni peso, incluyendo muchos norteamericanos de granjas cercanas.

¿Dónde? 30205 SW 217th Ave, Homestead, FL 33030

6. No Name Harbor, Bill Baggs Cape Florida State Park

El parque Bill Baggs, en la punta de Key Biscayne, es más conocido por su playa y su faro, al que se puede subir para apreciar la vista. Dicen que es la estructura más antigua del condado de Miami Dade. En 1996 se restauró por completo, pero su aspecto continúa siendo aquel de 1855.

Bill Baggs, sin embargo, esconde un tesoro dentro del parque. Si se camina por la playa hasta la punta sur, un sendero permite seguir bordeando la vuelta de la península. Allí hay muellecitos salpicados cada 300 metros donde encontrar algún pescador apreciando la calma. Después de andar 15 minutos se abre una laguna llamada No Name Harbor (puerto sin nombre), como una gran pileta de natación de agua clara donde barcos y lanchas se refugian del viento.

Este antiguo escondite pirata tiene un restaurante de mariscos, Boater's Grill, con precios razonables. Una pasarela da toda la vuelta a la pequeña laguna. Y para volver a la playa también se pueden tomar senderos entre los árboles. El parque tiene un total de 400 hectáreas y cuenta con áreas de picnic con parrillas y otro restaurante sobre la playa.

¿Dónde? 1200 Crandon Blvd, Key Biscayne, FL 33149.

7. Las Villas de Coral Gables

George Merrick, el creador de Coral Gables, trazó dicha ciudad con meticuloso detallismo. Calles delineadas por hileras de árboles, edificios de estilo mediterráneo, piletas venecianas, el hotel Biltmore y las arcadas de coral en las entradas de las calles principales.

Pero también fue más allá con su apetito creativo e imaginó villas temáticas que le imprimieron a Coral Gables un aire inusual. Si bien un colapso del mercado inmobiliario impidió hacer todas las que tenían planeadas, hoy se pueden ver siete villas, entre ellas italianas, francesas, holandés colonial y normandas. Se agrupan entre sí en una o dos manzanas como máximo. Pero sin duda el estilo más singular es la manzana de casas chinas con techos y detalles típicos, como tejas amarillas, rojos y dorados.

¿Dónde? Riviera Dr, entre Castaña y Sansovino Ave.

8. Café 27

Este lugar encarna en su esencia más pura el espíritu motociclista. Está en el límite exterior de la civilización, al menos de esta zona, frente a los Everglades, es rústico y absolutamente masivo. Para encontrarlo, se debe tomar la avenida Okeechobee, salir del condado de Miami Dade hasta que se vean pasar pocos autos, y los rascacielos hayan cambiado por una llanura de juncos.

Vista de la entrada de Café 27
Vista de la entrada de Café 27 Fuente: LA NACION

Unas 200 motos se estacionan afuera los fines de semana, incluyendo los modelos más increíbles que jamás haya visto. La entrada ya muestra que es un lugar distinto: un cartel colgado del cerco exterior advierte: absolutamente prohibido entrar con armas de fuego. Son dos cabañas con barras de tragos y rica comida (incluso cocodrilo), sumado a muchos gazebos para cubrir a la gente del sol. Abundan las camperas, las botas, las tachas y el rock: los días más concurridos son aquellos donde tocan las bandas. Los jueves desde las 19 y los sábados y domingos a las 14. Aunque uno vaya en auto y no tenga un look particularmente duro, todos son bienvenidos.

9. The Yard Marketplace

Arte urbano en The Yard
Arte urbano en The Yard Fuente: LA NACION

En Fort Lauderdale, por una calle de casas viejas, grises e insulsas, se esconde al fondo un colorido corazón de manzana, que cuesta encontrar incluso para los habitantes de este barrio, Wilton Manors. Se lo conoce como Mercado del Patio, y tiene el piso pintado en olas de colores, restaurantes informales, mercado de pulgas, y coloridos murales firmados por artistas. Los fines de semana hay una pequeña feria con unas pocas mesas, al igual que una airstream, antigua casa rodante plateada completamente brillante que vende ropa de autor.

El Alquimista es el café más más concurrido, con espíritu bohemio decorado en madera y chapa, y su menú en un pizarrón. Hay unas pocas mesas para sentarse adentro, pero lo más lindo es hacerlo afuera bajo sus pérgolas y sombrillas. Vende desde ensaladas hasta wafles. Uno de los clásicos es el sandwich de palta con cilantro, cebolla, ajo, limón y vegetales verdes. En general su menú está por debajo de los US$ 10.

Al lado está La Mexicana, también en colores vivos con un cartel de madera clavado escrito a mano que anuncia "tacos gratis mañana". Lola's Market es el mercado de pulgas al fondo, también allí hay artistas que venden cuadros (con atriles en blanco para que el visitante pinte el propio), discos de vinilo o lectura de las manos. Sus murales son obras de arte ideales para subir a Instagram.

¿Dónde? 2430 NE 13th Ave, Wilton Manors, FL 33305

10. Dr. Von Mizell-Eula Johnson State Park

El sur de la Florida está lleno de parques, pero pocos reúnen tantos atractivos como este. Además de la playa con mesas y parrillas a la sombra, tiene un restaurante semicubierto que mira a un canal. BG Whisky Creek Hideout no debe su nombre a la venta de bebidas alcohólicas, que también las hay, sino al canal que divide el parque en dos.

A escasos pasos del mar, la lengua de agua corre paralela a la costa y tiene una bajada de arena a tierra donde se alquilan paddleboard, kayaks, y encallan lanchas para pasar el día. Al norte hay un sector de pesca (se necesita obtener un permiso online), y con cualquier medio flotante se puede ingresar en pequeñas venas de agua entre manglares. Hay lugares para bicicleta, picnic y snorkel en el mar.

El estacionamiento cuesta US$ 6 dólares por todo el día y desde aquí se ve muy cerca el puerto de Fort Lauderdale y los cruceros amarrados. Abre los 365 días del año.

¿Dónde? 6503 North Ocean Dr. Dania Beach FL 33004.

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