Comunidad LGBTQ+ reclama deuda de Venezuela en igualdad
La marcha del Orgullo LGBTQ+ congregó el sábado en Caracas a miles de personas que reclamaron los derechos de la comunidad en Venezuela, un país muy conservador donde el matrimonio igualitario no es legal y no...
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La marcha del Orgullo LGBTQ+ congregó el sábado en Caracas a miles de personas que reclamaron los derechos de la comunidad en Venezuela, un país muy conservador donde el matrimonio igualitario no es legal y no existe el cambio de la identidad de género.
Una caravana de gente a pie, junto a camiones y motocicletas recorrió una importante avenida de Caracas. "No discriminación", rezaba una pancarta que llevaba un grupo al inicio del movimiento que mezclaba los colores del Orgullo LGBT y transgénero en el fondo.
Muchos manifestantes bailaron durante el trayecto. La mayoría tenía aunque sea un pequeño detalle con los colores del arcoíris, desde una pulsera hasta banderas amarradas del cuello.
Otros vistieron elaborados trajes con gigantescos tocados similares a los de los carnavales brasileños y maquillajes espectaculares con brillantes y pestañas largas.
"Eventos como este obviamente aportan al tema de darnos más visibilidad para seguir exigiendo nuestros derechos, que cada vez han sido más violentados", dijo a la AFP Daisha Robinson, de 25 años.
La comunidad LGBTQ tiene más visibilidad en Venezuela, aunque el rechazo aún es amplio.
El gobierno izquierdista de Nicolás Maduro no se pronunció sobre la marcha. El mandatario dijo en 2023 que apostaba por una "sociedad de aceptación de la diversidad", aunque hasta ahora no hay ningún proyecto de ley en elaboración que proteja explícitamente a la comunidad LGBTQ de la discriminación.
No hay tampoco cifras oficiales de ataques, pero el Observatorio Venezolano de Violencias LGBTIQ+ reportó unas 100 agresiones contra la comunidad en 2024 y al menos 40 casos de discriminación.
"No más", escribía en un papel un hombre con sangre de su dedo, que antes se punzó con una pequeña aguja.
"Existe todavía un prejuicio y un estigma, más que todo en las familias", indicó por su parte Rosmar Rodrigo, de 24 años. "Es muy difícil para las personas, por así decirlo, expresarse".
"Espero que abran las fronteras de sus mentes", dijo a la AFP Kamila Hernández, de 19 años, que fue acompañada de su madre, una funcionaria pública.
La jornada sirvió para que oenegés hicieran despistajes de enfermedades de transmisión sexual y entregaran información sobre métodos preventivos, también escasos en la red pública y muchas veces blanco de estigma.
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