Luto, homenajes y un funeral de Estado en el primer aniversario de las mortíferas inundaciones en España
Hace justo un año un torrente de agua de lluvia y barro arrasó parte del sureste de España y mató a 237 personas que serán homenajeadas este miércoles con un funeral de Estado y numerosos actos de recuerdo a la...
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Hace justo un año, un torrente de agua de lluvia y barro arrasó parte del sureste de España y mató a 237 personas, que serán homenajeadas este miércoles con un funeral de Estado y numerosos actos de recuerdo a la peor tragedia natural vivida en décadas en España.
La ceremonia comenzará a las 18:00 locales (17:00 GMT) en el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe de Valencia, y contará con la presencia de 230 autoridades, encabezadas por los Reyes de España.
Entre ellas estarán también el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, y el dirigente regional, Carlos Mazón, de quien miles de valencianos volvieron a pedir su dimisión el sábado por su criticada gestión de la catástrofe.
"Cualquier día que está un poco nublado se nota en el ánimo que no estamos bien, porque somos una sociedad traumatizada", cuenta a la AFP Mariló Gradolí, presidenta de la Asociación de Víctimas de la Dana 29 de octubre 2024.
Igualmente están invitados los alcaldes de los 78 municipios afectados, así como unos 800 familiares de las 237 personas que fallecieron el 29 de octubre de 2024, la gran mayoría (229) en la provincia de Valencia.
En Madrid, los diputados guardaron este miércoles un minuto de silencio en pie por las víctimas, antes de empezar la sesión del Congreso.
Las autoridades de la región de Valencia han decretado un día de luto oficial en su recuerdo, como en muchos de los municipios de la zona cero del desastre. En Paiporta, que perdió a 56 de sus vecinos, el duelo durará tres días.
En esta localidad de unos 27.000 habitantes de la periferia sur de Valencia, anegada hace un año por el lodo que escupió el barranco del Poyo, se realizará una vigilia en la tarde, durante la que se guardarán tres minutos de silencio.
También hay homenajes convocados en otros municipios donde las huellas de la catástrofe siguen todavía muy presentes.
Días de caos
Las lluvias torrenciales que cayeron aquel martes fatídico en el interior de la Comunidad Valenciana se convirtieron en unas mortíferas riadas que arrastraron unos 130.000 vehículos y dañaron miles de viviendas en su furioso descenso hacia el mar.
Aquel torrente de agua y barro sorprendió a los habitantes de la densa zona metropolitana sur de Valencia —donde aquel día no llovió—, y convirtió las pertenencias de miles de personas en parte de las 800.000 toneladas de residuos que dejó la tragedia.
Miles de voluntarios llegaron para asistir a las víctimas en aquellos días caóticos en los que la población se sintió desamparada por las autoridades regionales y nacionales —de signo político distinto y enzarzadas en un cruce de acusaciones sobre sus responsabilidades— y que desembocaron en una tensa protesta durante la visita de los Reyes de España a Paiporta.
"Estábamos muy solos", recordaba hace unas semanas Doly Murcia, una administrativa de 50 años, junto al barranco en Paiporta.
Indignación
En España, país muy descentralizado, la gestión inicial de la emergencia correspondía al gobierno valenciano, que envió el primer mensaje de alerta a los celulares de la población a las 20:11, cuando ya era demasiado tarde para muchas víctimas.
Su criticada gestión está siendo investigada ahora por la justicia, que de momento ha imputado a dos exresponsables regionales de emergencias.
Para la jueza que instruye la causa, aquel mensaje enviado horas después de las primeras advertencias meteorológicas fue "tardío y erróneo".
Indignadas con la gestión de la tragedia, más de 50.000 personas volvieron a manifestarse este sábado en Valencia para pedir la dimisión del presidente regional, el conservador Carlos Mazón, quien sigue sin aclarar qué hizo exactamente aquella tarde en la que estuvo ausente de la dirección de la emergencia hasta el inicio de la noche.
Familiares de las víctimas, que consideran su actitud negligente, pidieron que no acudiera al funeral de Estado.
Mazón, que cuenta con el apoyo del líder nacional de su partido y defiende que su gobierno actuó acorde con las informaciones disponibles, confirmó su presencia.
"Un año después, Carlos Mazón sigue al frente de la Generalitat Valenciana, no ha asumido ninguna responsabilidad política, y esto para los familiares de las víctimas y para todas las víctimas de la zona cero es muy duro", lamenta Gradolí.
rs/CHZ/avl
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