La economía creció 4,4% en 2025, impulsada por el agro y la minería
También avanzó la energía; en cambio, cayeron la industria manufacturera y el comercio; en el cuarto trimestre el PBI subió 2,1% respecto de igual período de 2024
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En línea con las previsiones del mercado y del Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía argentina cerró 2025 con un crecimiento del 4,4%, según informó el Indec. En el cuarto trimestre, además, la actividad avanzó 2,1% en comparación con el mismo período de 2024, y respecto del período previo de tres meses tuvo un alza de 0,6%.
El desempeño anuale se explica sobre todo por el buen primer trimestre de 2025, estuvo impulsado principalmente por el consumo privado, que creció 7,9%, la inversión, con un alza de 16,4%, y las exportaciones, que aumentaron 7,6%. En contraste, el consumo público apenas avanzó 0,2%, mientras que las importaciones registraron un fuerte salto del 27%.
A nivel sectorial, los datos del cuarto trimestre reflejan una marcada heterogeneidad, en línea con lo que el propio Indec venía anticipando a través del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE).
Entre los sectores más dinámicos se destacaron los servicios sociales y de salud, con un crecimiento del 17,2%; la agricultura y la ganadería (16,1%); la pesca (10,6%); la explotación de minas y canteras (8,1%); y el rubro de electricidad, gas y agua (4,7%), entre otros.
Del lado opuesto, los sectores más rezagados fueron la industria manufacturera, que cayó 5% interanual; el comercio mayorista, minorista y reparaciones (-2,2%); y hoteles y restaurantes (-0,7%).
El economista Lorenzo Sigaut Gravina, de la consultora Equilibra, explicó que el patrón entre beneficiados y perjudicados es cada vez más claro. “Los sectores extractivos, como agroindustria, minería y energía, junto con la intermediación financiera, aparecen como los ganadores, mientras que construcción, industria y comercio lideran las caídas”, analizó.
En la misma línea, Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos, señaló que los datos no difieren de lo que ya había anticipado el EMAE. “El crecimiento del 4,4% es elevado, pero hay que ponerlo en contexto, ya que se da después de un 2024 muy débil”, explicó.
Sobre la medición intertrimestral desestacionalizada, Tiscornia destacó que la actividad mostró cierta mejora hacia el cierre de 2025. “El consumo fue el principal motor en el cuarto trimestre, con un incremento del 1,7% frente al trimestre previo. Es decir, hubo una aceleración hacia fin de año”, indicó. No obstante, advirtió que la inversión volvió a retroceder, con una caída del 2,8% intertrimestral.
Sigaut Gravina coincidió en ese punto y subrayó que la inversión acumula tres trimestres consecutivos en baja, tanto en la comparación interanual (-2,1%) como en la medición contra el trimestre previo (-2,8%). “Alcanzó un pico en los tres primeros meses de 2025 y luego inició un sendero descendente hasta fin de año”, afirmó.
Por el lado externo, Sigaut Gravina destacó una leve recuperación de las importaciones, que crecieron 1,2% respecto del trimestre anterior tras dos períodos de caída. En paralelo, el consumo encadenó dos trimestres consecutivos de expansión.
Sebastián Menescaldi, economista de EcoGo, sostuvo que la mejora del cuarto trimestre —2,1% interanual y 0,6% en la medición desestacionalizada— permitió que la actividad se ubique un 5,2% por encima del nivel que tenía al inicio del gobierno de Javier Milei. “Llama la atención la fortaleza del consumo privado, en contraste con una inversión que sigue cayendo. No luce del todo consistente con otros indicadores de consumo”, advirtió.
Asimismo, remarcó que parte del repunte del último tramo del año estuvo explicado por el desempeño exportador. “Las ventas externas se vieron impulsadas por la rebaja de retenciones, que incentivó la liquidación de unas 5 millones de toneladas de soja. Fue un factor extraordinario que difícilmente se repita”, señaló.
De cara a 2026, y considerando el arrastre estadístico que dejó 2025, la economista Elisabet Bacigalupo, de Abeceb, proyecta un crecimiento más moderado. “Hoy estimamos una expansión más cercana al 3% que al 4%, bastante por debajo de lo que se esperaba meses atrás”, indicó.
Según explicó Bacigalupo, la revisión a la baja responde a que la economía llegó al cambio de año con menor impulso del previsto. En enero, la industria cayó 3,2% interanual, la utilización de la capacidad instalada descendió a 53,6% y la construcción mostró un avance muy limitado, de apenas 1,2%, con una variación mensual prácticamente nula. “A eso se suma un consumo que todavía se mantiene débil, tanto en bienes durables como masivos”, señaló.
De todos modos, Bacigalupo consideró que la actividad podría ganar algo de dinamismo en los próximos meses, apoyada en una buena cosecha gruesa, cierta estabilización de los sectores más golpeados y un contexto financiero potencialmente más favorable si la inflación retoma una trayectoria descendente y las tasas continúan bajando. “Ese escenario, de todas formas, sigue condicionado a que no se deteriore el frente externo”, concluyó.






