
Es una de las pocas terminales que exporta a Europa. Según su director de Relaciones Institucionales, faltan instrumentos ágiles que ayuden a reactivar el mercado.
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Es una de las excepciones de la regla. General Motors (GM) de Argentina produce autos en nuestro país y los exporta, pero no solamente a Brasil. El Chevrolet Corsa Wagon que se fabrica en Rosario ya recaló en Italia y Chile, y pronto lo hará en México, según contó a La Nación el director de Relaciones Institucionales de la empresa, Alberto García Carmona.
-GM hizo una inversión muy eficiente, tecnológicamente hablando, en la planta de Rosario, y tomó de Brasil un proyecto nuevo, la rural Corsa, que se podía desarrollar mejor en la Argentina.
-¿Por qué?
-Nosotros pegamos unos saltitos hacia adelante con respecto de las plantas de Brasil. Aparte, porque se basa en un principio de especialización. Buscamos producir vehículos que se fabriquen nada más que en la Argentina para tener una capacidad exportadora interesante. Este auto también nos permite hacer un colchoncito para achicar las brechas que existen entre la exportación a Europa y a Brasil.
-El cimbronazo que sufrió Brasil resintió bastante la producción.
-Sí, y como consecuencia la industria tiene problemas bastante complicados con la fuerza laboral. Pero nosotros utilizamos el sistema de la compensación por crédito y débito de horas, es decir, las horas no trabajadas entran dentro de un banco de horas que nosotros nos cobramos hasta dos años después. Hoy no trabajaste, no importa. Se te paga el mismo salario y tenés los mismos beneficios sociales, pero ese día lo tenés que trabajar después. Nosotros no suspendimos personal, utilizamos el sistema de días compensatorios. En el caso de la suspensión se le paga el 75% del salario y no se hacen aportes. Nuestra relación laboral en el nivel remuneratorio no cambia, lo único que pasa es que se trabaja menos o no se trabaja. Así pudimos suavizar un poquito el tema de la crisis.
-¿Una de las formas de recuperarlo es el Plan Canje?
-Es una ayuda para recuperar el ritmo, aunque no lo vamos a recuperar por el plan Canje. La demanda que genera es marginal. Eso, más el reintegro extrazona, más el leasing, más que nos devuelvan el IVA en tiempo y forma, más y más y más.
-¿El Gobierno pone más expectativas en el plan Canje que las industrias?
-No, lo que pasa es que es un instrumento importante para el Gobierno.
-¿De recaudación?
-En forma directa. Auto que no se vende, auto que el Estado no recauda. Hace un esfuerzo junto con nosotros, pero todo para un fin: que nosotros podamos obtener también alguna ganancia para poder reactivar la industria y que ellos, a su vez, puedan obtener su ganancia, que es la recaudación de un impuesto.
El objetivo que deberíamos perseguir es tener un mercado interno consolidado, con instrumentos financieros modernos y ágiles, que le permitan a la gente adquirir vehículos sin endeudarse hasta la cabeza. Por otro lado, debemos tener un mercado alternativo exportador fuera del Mercosur. No lo van a lograr todas las plantas, pero tenemos que ser competitivos en costos para poder exportar.
-¿Hoy no son competitivos?
-No somos competitivos en costos pero si nosotros nos sentamos, Gobierno e industria, seguro que vamos a encontrar una salida.
La mira en el 2000
-El régimen automotor que debe comenzar en seis meses, ¿todavía no está definido?
-Nosotros tenemos que tener aranceles que nos permitan trabajar. En el caso de las partes y piezas son bajos, en el caso de los vehículos que vienen de extrazona también tienen que serlo. Nosotros pedimos que la preferencia arancelaria sea del 50% con respecto al arancel pleno consolidado para todo el Mercosur, que es del 35%. Eso tiene una razón de ser. El 45% del parque en la Argentina es diesel, y el mercado productor número uno de motorización diesel es Europa, por eso los autos más desarrollados tienen que venir de allí. Lo que defendemos es el derecho de traer vehículos a un precio competitivo.
-¿Qué es un precio competitivo?
-Estar en diferentes condiciones para competir que un empresario o un representante con una oficina que pueda traer exactamente los mismos vehículos que nosotros.
-Según la visión de los importadores, durante varios años el arancel diferencial les permitió acumular lo suficiente como para importar pagando los mismos impuestos que ellos.
-No pretendo que los importadores no sean competitivos, que lo sean también con su arancel y su estructura comercial. Nosotros lo que pretendemos es un mercado moderno, y lo estamos demostrando.
-También se discute que un auto nacional no es íntegramente local.
-No puede serlo nunca... Con la industria automotriz como está, como se mueven los niveles de compra en el nivel mundial, hoy un auto puede tener la batería de la India, los neumáticos de China, los radiadores de la Argentina... El proceso global se enfoca de esa manera. Nosotros pretendemos que el autopartismo esté cerca de nuestra planta, no a 15.000 km. Pero hasta que ese momento llegue hay que recorrer varias etapas: la de ecuación de costos, la de ecuación de calidad. Es un proceso largo y costoso, que no es fácil.
-¿Tendría que haber un tope de componentes importados en los vehículos o debería liberarse?
-Nosotros estamos en condiciones de asumir un nivel de contenido regional o nacional similar al actual. Los topes de contenido, si bien lo que voy a decir parece un poco raro, no son buenos en este momento.
-¿Por qué?
-Porque al obligar a un sector a que tenga un nivel determinado de insumos se está determinando su estructura de costos, y automáticamente se está condicionando al consumidor. Lo admitimos como regla del juego, pero no es bueno en sí mismo.
-Ahora la gente tiene a su alcance vehículos más modernos, seguros y confortables, pero caros si se los compara con Europa, por ejemplo.
-En Europa, la estructura de impuestos en el precio final de un vehículo es de 16, 17%; en Estados Unidos, depende de cada estado, puede haber 5, 6, hasta 7%. Nosotros tenemos un 40%. Entonces es indudable que hay una distorsión en la estructura impositiva de la presión tributaria.
-Ahora tenemos un impuesto más...
-Sí, 41% o 41,5% para los automóviles de más de 20.000 dólares...
-¿Tener que pagar tantos impuestos no va un poco en contra de la industria?
-Sí, pero más va en contra del consumidor.
-¿Es por eso por lo que GMAC financia en la Argentina las ventas de la empresa?
-GMAC está siempre en los lugares donde está GM en el mundo, es nuestro brazo financiero y siempre trata de soportar las ventas de nuestros vehículos. GMAC no escapa al modelo financiero de la Argentina, tiene los problemas de cualquier entidad que quiere dar crédito.
Es necesario que contemos con una estructura financiera moderna, que le permita a la gente adquirir vehículos sin preocuparse. No es fácil hacerlo en un sistema donde no hay mucha flexibilización. Es por eso por lo que como industria estábamos pidiendo el leasing. Existe, pero tenemos un IVA alto, y al pagarlo al principio del plan se desvirtúa la naturaleza del leasing.
-¿Cuál es el futuro próximo de la empresa en la Argentina?
-Ser la número uno. Si lo somos en todo el mundo, por qué no lo vamos a ser acá.
Datos personales
- Alberto García Carmona: 34 años, casado, una hija de 8 meses.
- La empresa: fue el abogado de GM en la operación regreso. "Me involucré tanto que vino un ofrecimiento de Estados Unidos para que me incorporara y acepté. Para un abogado especialista en derecho administrativo, que es consultor de empresas, fue un desafío interesante el hecho de poder hacer una compañía de cero."
- El primer auto: un Chevrolet Impala de su tío, en su San Juan natal. A los 17 se fue a vivir a Buenos Aires y no volvió a tener un auto hasta ingresar en GM. Hoy tiene un Vectra 2.2 litros y 16 válvulas, con caja automática.
- Si no fuera lo que es sería: director de cine. "Creo que lo voy a hacer cuando me retire".
- Un sueño: "Me gustaría poder disfrutar en mis últimos años de lo que más quiera en ese momento. Una vuelta, en San Juan, un viejito que tenía casi cien años me dijo: "Cuando tenía tu edad la lista de mis deseos eran tan larga que podía escribir un libro. Fueron pasando los años y los tachaba porque los cumplía o ya no me interesaban. Ahora, son tan pocas las cosas que me gustan..." Cuando llegue esa época podré contestar qué me gustaría hacer, pero creo que no deben ser muchas cosas. Me imagino que estar tranquilo con mi familia, poder disfrutar juntos."






