
Así es el nuevo Peugeot 207 GTi. Tiene motor naftero 1.6 de 155 CV y se destaca por sus prestaciones. Esta propuesta llega a la Argentina con carrocerías de 3 y 5 puertas
1 minuto de lectura'

Agil, rápido, divertido y, ahora, más cómodo. Así es el recién llegado de Francia Peugeot 207 GTi, que reemplaza en el catálogo de la marca del león al 207 RC de 175 CV.
Básicamente, el modelo pasó por una revisión que introdujo algunos cambios en el motor, una nueva caja de velocidades, además de modificaciones en las suspensiones y el confort interior.
Más allá de la estética exterior, agresiva y musculosa, que ofrece un diseño que tiene sus años, pero que sigue manteniéndose joven, al que se suman imponentes llantas de aleación de 17" y un despeje bajo, el corazón deportivo de este Peugeot 207 GTi reside en su mecánica.
El 207 GTi mantiene el motor de 4 cilindros en línea, 1.6 litros, DOHC de 16 válvulas, equipado con turbocompresor del tipo Twin-Scroll (doble entrada), que PSA desarrolló junto con BMW y que también utilizan algunas versiones del MINI. Pero a diferencia del RC, la potencia se redujo a 156 CV a 6000 rpm.
Sin embargo, en la práctica este descenso de la potencia no se percibe. El 207 GTi, al compás del generoso torque de 24,4 kgm, que proporciona empuje sin titubear entre las 1400 y 4000 rpm, más las cortas relaciones de la flamante caja manual de 6 velocidades (que acertadamente reemplaza a la de cinco que equipaba al RC), acelera en forma contundente y hace gala de una estupenda elasticidad, que se nota en las rápidas recuperaciones en cuarta, quinta y hasta en sexta.
De más está decir que estas características deparan una conducción extremadamente ágil y divertida, tanto en ciudad como en ruta. Para mejor, el consumo está muy ajustado y sólo se pone ruidoso por encima de los 130 km/h. En síntesis, un motor de gran eficiencia y prestaciones.
A diferencia del RC, las suspensiones del GTi (McPherson adelante y barra de torsión con brazos arrastrados atrás) son menos rígidas y más confortables, lo que lo hace mucho más civilizado para usarlo en forma diaria. Esto sin ir en desmedro de un excelente comportamiento dinámico, seguro y confiable, ya sea en curvas, frenadas y rectas.
Con este eficiente comportamiento dinámico colaboran los controles electrónicos de estabilidad (ESP) y de tracción, además de la batería de dispositivos de los frenos: ABS, repartidor de la potencia de frenado y asistencia de frenado de urgencia. Esto, más los generosos discos en las cuatro ruedas, hace que frene muy bien (menos de 40 metros de 100 km/h a 0).
Otro detalle que sumó confort, especialmente al conductor, es la incorporación de butacas menos deportivas que las que tenía el RC. Estas son más amplias, cómodas y también aportan muy buena sujeción al doblar.
Ya en el interior, la posición de manejo es de corte deportivo, aunque cómoda y muy fácil de regular. Atrás, por lo menos en la versión de 3 puertas que probó La Nacion, el espacio es lógicamente limitado, igual que el volumen del baúl (270 litros), pero éste no es un auto para la familia. De todos modos, la gama GTi cuenta también con carrocería de 5 puertas (es un poco más cara), lo que agranda el abanico de usuarios del modelo.
La dotación de seguridad incluye seis airbags (frontales, laterales y de cortina), mientras que la de confort cuenta con butacas de cuero calefaccionadas, climatizador automático bizona, audio con entradas USB y auxiliar más Bluetooth, un enorme techo solar panorámico fijo, sensores traseros de estacionamiento y bastante más.
El precio lo posiciona muy bien frente a rivales como el MINI o incluso el Fiat 500, con la ventaja sobre éstos de ser un auto más cómodo y amigable para todos los días, sin perder el acento deportivo y la diversión de manejo.






