
Atilio Viale, uno de los grandes pilotos de los años 60, cuenta cómo era la época dorada de las carreras de ruta
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¡Aquí el avión de... (estática)!¡... va el top para el puntero en el camino de la quinta etapa... (más estática)! ... ¡Cerca de Calin... (otra vez estática)!
Así, con la oreja pegada a la radio, adivinando los nombres y las posiciones en medio del ruido de las dificultosas transmisiones de entonces, podía seguirse un Gran Premio de TC o de Turismo en la década del 60, la época dorada de las carreras de ruta en la Argentina.
La tercera edición del Gran Premio Histórico, organizado por el Automóvil Club Argentino y Repsol YPF, que se desarrolla desde el viernes último hasta mañana, nos devuelve parte de aquella magia cuando las cupecitas Ford y Chevrolet de TC, así como los Fiat 1500, Auto Union 1000S, Peugeot 404 y otros míticos modelos y pilotos que quedaron en la memoria popular, como el Mercedes-Benz 220 SE de las famosas suecas Ewy Rosqvist y Ursula Wirth; el Porsche 911 del polaco Sobieslaw Zasada, el Ford Mustang de Oscar Cabalén y los Volvo del sueco Gunnar Anderson y Atilio Viale, entre tantos otros que batallaron duramente en los GP de Turismo.
Pero, ¿cómo eran realmente aquellas exigentes competencias que se corrían a lo largo y ancho del país? Se lo preguntamos a Atilio Viale, uno de los grandes animadores de aquellas maratónicas pruebas. Identificado con Volvo en el Turismo y con Ford en el Turismo Carretera.
"Los grandes premios tanto de TC como de Turismo eran fantásticos, muy divertidos. Pero a estos últimos venían pilotos del exterior, como las suecas (Ewy Rosqvist y Ursula Wirth) y otros que le daban gran jerarquía", afirma Atilio Viale.
"El de 1960, por ejemplo, lo ganó Gunnar Anderson y yo salí cuarto -recuerda Viale-. Corríamos con los Volvo PV 544 y en el equipo también estaba Gunnar Bengstom, que se pegó una piña importante a la salida de Pergamino; Bitito Mieres, y Roberto Gálvez.
"En aquella época se largaba simbólicamente desde el Automóvil Club Argentino y después, ya en régimen de carrera, desde Pilar. Sin embargo, una vez decidieron largar a fondo desde el mismo ACA. Una barbaridad. El gordo Ricardo Sauze se metió en la rotonda que por entonces había en Avenida Libertador y General Paz. Resultaba que la curva era más rápida por la contramano que por la mano que correspondía. Así, varios agarraron derecho. Fue muy divertido."
El concepto de competencia entre los pilotos de aquella época era muy distinto al actual. Eran verdaderos sportmen que no dudaban en ayudar al rival.
"En el Gran Premio de 1962 también formé parte del equipo oficial Volvo con un 122 S (de la Clase F). En la anteúltima etapa, en Cruz del Eje, venía corriendo a las suecas (Mercedes-Benz de la Clase G, la mayor de la carrera) y me metí en un arenal. Me sacó Julio Guimarey y ahí me pasó el chileno Boris Garafulic. Con Julito, que corría con un Volvo 544, no teníamos con qué tirar. Así, saqué una hoja de afeitar que tenía en el bolsito de viaje, corté los cinturones de seguridad y así enganché el auto con el de Guimarey y me sacó." El podio general de ese GP ganado por Rosqvist lo completaron Garafulic y Viale (que incluso perdió tiempo ayudando al chileno) con sendos Volvo 122.
El viejo TC: la eterna lucha de David y Goliat
El Volvo también fue utilizado por Atilio Viale en el Turismo Carretera.
"Fui con un Volvo 444 (que se diferencia rápidamente del 544 por su parabrisas partido) a correr una Vuelta de Casilda de principios de los años sesenta. Salí cuarto detrás de Oscar Gálvez, Carlos Pairetti y Santiago Luján Saigós.
"Cuando terminó la carrera, Miguel Angel Merlo, un periodista muy famoso de la época le dijo a Oscar Gálvez: ?Llamen a la técnica, hay que abrir este auto´. ?¿Qué auto? ¡Ah, el del Flaco! ¡Qué van a encontrar dentro de esa letrina!´, dijo Oscar, que era muy amigo mío, a las carcajadas. El Volvo era un motor mil seis agrandado a mil siete y pico, y las cupecitas eran de cuatro litros. ¿Qué iban a encontrar? La diferencia era enorme."
Para Atilio Viale después llegó la etapa con los Ford Falcon oficiales y el famoso Prototipo Ford construido por Horacio Steven. Pero ésas son otras historias.






