
El SUV de la marca de los cuatro anillos exhibe equilibrio dinámico, confort y notables prestacionesd dentro y fuera del asfalto
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El furor por las 4x4 en los años 90 produjo el diseño de numerosos modelos (grandes, chicos, espartanos, lujosos, etcétera), que rápidamente fueron agrupándose en diversos segmentos.
Al tope de esas franjas está la de los utilitarios deportivos (SUV) premium, en la que compiten, especialmente, las marcas alemanas que dominan el mercado de los automóviles exclusivos.
En este segmento, las exigencias para un diseño requieren mucho confort, excelente comportamiento dinámico dentro y fuera del asfalto, gran equipamiento y mecánica de alto nivel. En suma, una síntesis entre las berlinas lujosas y los más poderosos vehículos doble tracción.
Con esta receta en las manos, más el espíritu deportivo que deben tener los modelos de la marca, los ingenieros de Audi diseñaron y fabricaron este Q7 3.0 TDI Quattro que, vale decirlo, supera con altas notas las mencionadas exigencias.
Confort para la familia
La estética del Audi Q7, musculosa, amplia y con alta cintura lateral, transmite el poderío tecnológico del modelo. Queda claro que el Q7 no pasa inadvertido.
Con una longitud apenas superior a los cinco metros y una distancia entre ejes de tres, el SUV de los cuatro anillos cumple con una premisa fundamental para este tipo de vehículos, pensados para realizar largos viajes en familia: mucho espacio para los pasajeros y el equipaje. Si bien nominalmente tiene cinco plazas, cuatro personas pueden viajar muchos kilómetros con pleno confort. Los pasajeros traseros cuentan con un amplio lugar para las piernas y los asientos se reclinan en forma individual para cada uno de ellos, además de contar con difusores de climatización propios.
El compartimiento de carga tiene agarraderas regulables, un tope de aluminio para ajustar y una cinta, todo para amarrar el equipaje, que se desplazan y regulan a lo largo del baúl. Muy práctico. Tanto como bajar y subir la suspensión para variar la altura del piso y facilitar la carga de bultos pesados.
Para mayor comodidad, todos los comandos son eléctricos. El portón trasero, la tapa de la boca de carga de combustible, la guantera, los espejos, las ventanillas y el espectacular techo solar se abren y cierran con mucha facilidad.
En el centro de la consola, detrás de la palanca selectora de la caja de cambios se encuentran el gran dial y los switches del sistema MMI (Multimedia Interface) de Audi, que permite seleccionar, con visualización en una generosa pantalla color, numerosas funciones y sistemas. Entre ellos, radio, navegación y TV (no habilitadas aún aquí), CD (cuenta con un espectacular sistema de audio Bose y cambiador de 6 discos), el selector del sistema de suspensión y varios más.
El uso del MMI requiere un tiempo de adaptación, porque obliga a navegar por menús y submenús hasta activar la función deseada.
El resto del interior es impecable. Estupendas butacas tapizadas en cuero con ajustes eléctricos, materiales de gran calidad, tablero luminoso y de fácil lectura, climatizador bizona y comandos intuitivos completan un diseño excelente.
Mención aparte para la seguridad: seis airbags, luces de xenón (automáticas y muy luminosas), sensor de lluvia y varios chiches más.
El terreno no es problema
Uno de los problemas de los 4x4 preparados para el más áspero off-road es que resultaban muy lentos e incómodos en el asfalto.
El Q7, un SUV moderno, está muy lejos de ese problema: su comportamiento dinámico en el asfalto es impecable. Hay mucha ingeniería detrás de esto, desde la suspensión neumática adaptativa (Adaptative Air Suspensión) con sus regulaciones de altura y dureza, el notable funcionamiento de los programas ESP de control de estabilidad (vital en las SUV de gran porte por su altura) y ASR de tracción, y el generoso rodado 255/55 R 18 (que también facilitan la movilidad en terrenos blandos) hasta la doble tracción permanente Quattro.
No le va en zaga su comportamiento fuera del asfalto. En la arena se mueve con gran soltura y precisión. Sube y baja médanos, y pasa por zonas de piso muy flojo sin problemas. Para acometer este terreno u otros, el Q7 dispone de un programa de estabilidad específico (ESP Off-road), que se activa desde un botón en el tablero y proporciona un sistema de control de descenso, además de optimizar la potencia de los frenos (excelentes en todo tipo de terreno, con 4 discos, ABS, repartidor de potencia y freno de emergencia) y del sistema de tracción.
Gracias a todo este arsenal y al poderoso conjunto que conforman el motor V6 de 3 litros y 233 CV, y la caja automática-secuencial (con levas en el volante) tipo Tiptronic de seis marchas (con programa Sport), el Audi Q7 resulta cómodo para manejar en cualquier situación de marcha. Este grupo motor ofrece notables respuestas de aceleración y velocidad (también de consumo y autonomía), además de un generoso torque (plano durante 1000 rpm) para acometer terrenos desparejos sin temor.
Este Audi Q7, que vale 90.400 dólares, sintetiza cabalmente el lujo de una berlina con la dinámica de los mejores vehículos todoterreno. Al fin y al cabo, la meta dorada de un utilitario deportivo premium.






