
Probamos el exitoso PT Cruiser Cabriolet, provisto del deportivo motor GT Turbo, que entrega 210 caballos de potencia máxima
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Innovador y vanguardista son los adjetivos que mejor le caen al PT Cruiser, el auto de Chrysler, que por su singular diseño retro (que lo diferencia del resto), confort de marcha y versatilidad supo cautivar a gran cantidad de usuarios de todo el mundo.
Ahora DaimlerChrysler Argentina ofrece en nuestro mercado una nueva versión, el Cabriolet, que le agrega una personalidad muy definida y una imagen que, evidentemente, sigue llamando la atención, ya que nadie se resiste a mirarlo.
El PT Cruiser Convertible es un auto singular, porque es un descapotable derivado de un monovolumen. Si bien el estilo sigue los lineamientos de su hermano con techo, el cabrio gana en personalidad porque requirió un desarrollo completo, ya que se trata de una carrocería abierta, con sólo dos puertas laterales. Para realizarla, los ingenieros de Chrysler han efectuado un muy buen trabajo para dotarlo de la rigidez torsional necesaria. Esto se consiguió, entre otras cosas, adaptando ancha una barra antivuelco (del mismo color de la carrocería y en el que se incorporan las luces ambientales), anclada en los montantes traseros, algo que no se encuentra en los actuales descapotables de nuestro mercado.
Por todo esto, el dibujo del PT Cruiser Cabriolet tiene una identidad distinta y personal, que transmite una sensación mayor de deportividad y un entorno más juvenil.
La fórmula de diseño empleada atrás deja de lado todo lo ostentoso del sector frontal para convertirse en una sobriedad casi austera (aunque sigue con toda la carga retro), con un portón casi liso y sin nervios, que al abrirse deja a la vista un baúl amplio por tratarse de un cabrio, claro está. Tiene 245 litros de capacidad, aunque puede alcanzar hasta 377 litros, ya que se pueden abatir los respaldos del asiento trasero (50/50). Lo que se critica es la limitada boca de carga, ya que el portón abre desde la mitad de la carrocería.
Motor
El PT Cruiser Cabrio está disponible únicamente en la versión GT, con un motor naftero de 2.4 l Turbo multivalvular, que entrega 210 briosos caballos.
Este potente propulsor mueve con vigor este vehículo, dándole prestaciones deportivas y una excelente elasticidad. Muestra un muy buen pique (0 a 100 es de sólo 7,6 s) y notables recuperaciones. Justamente, en esta maniobra se distingue el empuje, alrededor de las 2500 vueltas, que es cuando el turbo entra en acción.
Este motor viene acoplado a una caja manual de cinco velocidades, que pone muy bien la potencia al piso, y tiene un accionamiento suave y preciso.
El consumo está bien relacionado con las características del motor, siempre y cuando se le dé un uso tranquilo.
De esta manera, da un promedio de 12 litros/100 kilómetros. Pero hay que aclarar que si se lo exige con el acelerado siempre a fondo (algo con lo que este motor también se siente cómodo) este consumo aumenta más del 40 por ciento.
El comportamiento dinámico es un ítem destacable en este vehículo.
Las suspensiones, independiente en el tren delantero y por barra de torsión en el trasero, presentan una dureza intermedia con la que logra un notable confort de marcha tanto en la ruta como en la ciudad.
La estabilidad que muestra a alta velocidad en las rectas transmite al conductor una buena sensación de serenidad.
Tampoco evidencia movimientos toscos ni vicios al negociar las curvas de alta velocidad. En las cerradas y contracurvas fue donde nos llevamos la mejor sorpresa, ya que si bien tiene un centro de gravedad elevado se mostró firme y con poco balanceo de la carrocería, manifestándose algo subvirante, pero sólo al exigirlo al límite.
Este comportamiento está también sustentado en una notable dirección con una asistencia justa y de respuesta directa.
Si la línea exterior es un auténtico despliegue de diseño, el interior también es un concierto de originalidad en su tablero, relojes, volante, palanca de cambios y controles, que continúan el aire retro que el auto exhibe por donde se lo mire.
El ambiente interior también da la sensación de monovolumen, con buen espacio adelante y para los ocupantes de las plazas traseras. Los materiales usados para la fabricación y las terminaciones dan la impresión de ser de buena calidad.
La sensación de estar transportados a los años 40 es sólo eso, un efecto del estilo, ya que el equipamiento de confort es de última generación con controles eléctricos (mal ubicados los del levantavidrios, que están en la consola central), aire acondicionado, cierre centralizado con comando a distancia, entre una larga lista de elementos, con detalles como gavetas portaobjetos, cubrealfombras y un buen equipo de audio con CD, que suman para una más que agradable vida en el interior.
Fácil accionamiento
La capota, gran protagonista del vehículo
En el PT Cruiser Cabriolet la capota, que adquiere un gran protagonismo, se acciona mediante un interruptor que está integrado en la consola central.
La operación de subida o bajada se realiza, con suma facilidad, en tan sólo 10 segundos.
Luego de efectuar esta operación habrá que bajarse a poner la cubierta, que se engancha con facilidad, siempre y cuando se quiera tener una mejor terminación y también para evitar que algunas hojas o la suciedad natural de nuestras calles se instalen entre los pliegues.
Cabe aclarar que no poner este cobertor no modifica en nada el comportamiento dinámico.
Esta capota, que sugiere alta resistencia, se fija al marco del parabrisas y se libera fácilmente con una palanca en forma de manopla.
La capota eléctrica está revestida con tres capas de tela (de tacto suave) e interiormente está totalmente revestida con un acolchado, lo que ofrece buen aislamiento acústico y térmico, e incorpora luneta térmica de cristal.






