
El auto insignia de la línea DS ES una muestra fantástica de tecnología y diseño; será una de las estrellas del salón de buenos aires
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Primero fue el DS3, luego el DS4 y, finalmente, el último y mayor integrante de la familia: llegó el DS5. Desde que se comunicó el lanzamiento de esta submarca, Citroën dejó muy en claro que aspiraba a crear una gama de automóviles distintos y exclusivos. Y sus creadores pensaron que no había mejor modo de nombrarla que con un nombre cargado de significación para la marca francesa: DS.
De ese modo, y reconociendo que su posición, a diferencia de otros fabricantes no será reeditar modelos que fueron legendarios, levantaron las banderas de lo antirretro.
Por eso, de aquel mítico Citroën diseñado por Bertoni, que fue presentado en 1955 y se fabricó durante 20 años, sólo quedaron las dos letras y el espíritu de innovación en materia de diseño y tecnología.
Así, el DS3 fue el primero y abrió el camino; luego fue el turno del DS4, con un diseño menos radicalizado (no puede negar su aire de familia con el C4 europeo) y finalmente llegó el DS5, el hermano mayor de la gama.
Durante un viaje a Francia, nos pusimos al volante de este modelo.

En este caso, y como sucede con el DS3, no tiene similitud alguna con el C5 y vuelve a romper los modelos de lo conocido, ratificando la decisión de los franceses de abrir un camino totalmente diferente a los ya transitados.
Lo primero que impacta del DS5 es su diseño. Como dijimos, del tablero de los creativos volvieron a surgir líneas radicalizadas para darle forma a un automóvil futurista y lleno de detalles.
Cada trazo de la carrocería se une con otro para dar forma a un auto como no hay otro. Claro, será cuestión de gustos, pero obviamente no se anduvieron con chiquitas.
Como suele suceder con los modelos más revolucionarios, después del primer impacto visual el ojo se va acostumbrando a lo nuevo. En lo personal me pasó cuando Chris Bangle, entonces jefe de diseño de BMW, sorprendió con el baúl del Serie 7 de 2001. En aquel momento, tanto a mí como muchos de mis colegas, la tapa del baúl, algo recortada del resto de la carrocería, nos hacía ruido. Fue cuestión de tiempo no sólo para acostumbrarnos al diseño de ese modelo sino también para ver cómo muchas marcas siguieron ese camino adoptando formas similares.

Y si el exterior del DS5 impacta, esperen a ver lo que es por dentro. Diría que la concepción de la cabina y la disposición de los comandos tienen más que ver con la aeronáutica que con un automóvil.
Desde la elección de los materiales, de primera calidad, hasta su funcionamiento, todo demuestra que estamos en un vehículo premium. Y si con el C5 los de Citroën dijeron sin rodeos que fue concebido al estilo de los grandes sedanes alemanes (BMW, Audi y Mercedes), con el DS5 decidieron dar pelea en ese segmento, pero apegándose totalmente a su propio criterio: ciento por ciento francés y casi sin punto de contacto con los germanos.
Las motorizaciones elegidas para ese modelo son cuatro: dos gasoleras y dos nafteras. Por el lado del diésel, las dos son HDi, hay un 1.6 de 114 CV y un 2 litros de 163 CV. Los nafteros, en tanto, son un 1.6 de 156 CV y un 1.6 de 200 CV, el mismo que equipa al Peugeot RCZ.
En cuanto a las cajas, hay tres opciones, todas de 6 marchas; una manual, una automática y una manual pilotada que tiene palanca de cambios, pero sin pedal de embrague.
El DS5 mide 4,53 metros de largo, 1,87 metros de ancho y 1,51 metros de altura, y tiene una distancia entre ejes de 2,727 metros. De punta a punta es más largo que el C4 (4,26 metros) y más pequeño que un C5 (4,779).
Hay que decir que toma tiempo familiarizarse con la cantidad de comandos que hay en el interior y con su ubicación, ya que algunos elementos se encuentran en el techo, por encima del conductor, tal como en los aviones.
A diferencia del C5, cuyas suspensiones privilegian el confort, el DS5 tiene un comportamiento más deportivo. Esa mayor aspereza hace que pierda suavidad en la marcha pero otorga sensaciones más directas al volante. En ese sentido, el comportamiento en curvas es muy bueno. También hay que decir que ese celo del chasis lo hace copiar hasta la más mínima diferencia del pavimento, lo que obligará, en el caso de una curva a un ajuste de la trayectoria.

Por lo demás, es confortable y no tiene respuestas inesperadas. El espacio es cómodo para cuatro pasajeros adultos y tiene un baúl con buena capacidad.
Lujo, confort y seguridad están a la altura de lo que se puede esperar de un automóvil premium.
Obviamente, a la hora de cargar combustible, los gasoleros ofrecen una gran autonomía.
Citroën Argentina ya confirmó que el DS5 será una de las novedades en su stand del Salón del Automóvil de Buenos Aires, que se desarrollará desde el 20 de junio próximo.
En conclusión, el Citroën DS5 es un auto que será ideal para quienes buscan algo totalmente diferente, lujoso, seguro y confortable. Innovación es lo que le sobra.







