
El Renault Laguna II tiene elementos de tecnología inéditos en su segmento
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El nuevo Renault Laguna II rompe completamente con el estilo de su antecesor.
El auto de cinco puertas del segmento de los grandes ha sido completamente renovado y mejorado en todos sus segmentos, y se presenta en tres versiones: dos berlinas (una naftera y otra diesel) y el familiar Grand Tour, sólo diesel.
Esta nueva generación cuenta, entre sus principales atributos, con un impresionante bagaje de tecnología, que supera ampliamente lo conocido en este segmento poniéndolo a las puertas (y en algunos casos superando) de los autos de lujo. El arsenal de elementos electrónicos aporta en notables niveles de confort y seguridad.
En el nuevo diseño, las líneas redondeadas de su predecesor han sido reemplazadas por perfiles rectilíneos que acentúan la forma de cuña y que transmiten sensación de robustez y agilidad.
Mecánica. Está impulsado por el potente motor V6 multivalvular de 3 litros, que entrega una potencia de 210 caballos.
El funcionamiento es suave y silencioso, y su rendimiento brillante está asociado a la caja automática de cinco velocidades (con posibilidad de cambio manual secuencial) de relaciones adecuadas y desarrollos aceptables.
Hasta las 2500 revoluciones es algo perezoso, lo que incide en los valores de recuperación que obtiene, más lentos de lo deseable, sin significar que sean malos. Por encima de ese régimen desarrolla toda su potencia para acelerar con mucha soltura.
El capítulo del consumo y por ser un propulsor grande nos sorprendió con unas cifras bastante contenidas, sobre todo para el que no tenga el pie derecho demasiado pesado.
Comportamiento dinámico. El Laguna puede presumir de una notable combinación entre confort y comportamiento, pero para llegar a notar esta particularidad primero hay que familiarizarse con las respuestas que brinda, ya que al manejarlo por primera vez y sin conocerlo, todo el arsenal tecnológico (control de estabilidad y de tracción) que entra en juego al rodar transmite algunas sensaciones singulares.
Aunque el conjunto de suspensiones es algo blando, la efectividad del vehículo es muy buena. En las rectas de la ruta y en la ciudad, a pesar de su longitud, el auto se mueve con agilidad y en forma previsible.
Por la configuración esponjosa de las suspensiones, en las curvas cerradas se siente el balanceo de la carrocería, pero dobla con firmeza y sin mostrar otros vicios. La dirección es precisa, lo que facilita aún más el dominio del vehículo.
El control dinámico de estabilidad (ESP) (desconectable) y el control de tracción (ASR) (ambos de serie) se encargan de garantizar una conducción más segura, ágil y eficaz.
Seguridad. El nivel de seguridad del auto es realmente soberbio. Por algo es uno de los cinco vehículos (fue el primero) que hasta el momento han obtenido 5 estrellas (la máxima puntuación) en las pruebas de Euro-NCAP.
El equipamiento de seguridad de serie iguala, y en muchos casos supera, a la de berlinas del segmento de lujo. Entre los elementos más destacados pueden mencionarse los seis airbags, los sistemas de control de antipatinamiento y antiderrape descriptos en el ítem anterior, el sistema de control de presión de los neumáticos, el sensor de lluvia y los faros de xenón, que brindan un muy buen alumbrado que, además, reducen el encandilamiento.
Párrafo aparte para los frenos. Cuentan con discos ventilados y sistema ABS en las cuatro ruedas con ayuda al frenado de urgencia (AFU). Con toda esta tecnología, el auto se detiene en distancias cortas y sin perder la línea aun con las ruedas pisando distintas superficies. Sobresaliente.
Confort y equipamiento. Este es otro de los ítem indiscutibles del auto con el que Renault acerca a este segmento dispositivos que hasta ahora sólo estaban disponibles en autos de gama alta.
Para empezar cuenta con una tarjeta que sustituye a las clásicas llaves. En las puertas no hay cerradura, ya que dicha tarjeta actúa como cierre. Para poner el coche en marcha o pararlo bastará con presionar el botón Start/Stop, siempre con la tarjeta puesta en su ranura.
Entre una lista extensa de elementos se puede mencionar el climatizador individualizado para piloto y copiloto, levantavidrios (one touch) y retrovisores eléctricos, dirección asistida, llantas de aleación de 17", computadora de a bordo, equipo de audio con CD y cortinas parasol en las ventanillas de las puertas traseras.
El buen ángulo de apertura de todas las puertas facilita el ingreso-egreso de los pasajeros. La visibilidad es buena, tanto hacia el exterior como a los instrumentos de control y mandos, que quedan muy a la mano. La regulación de los asientos se realiza por medio de un motor eléctrico y el volante es ajustable en altura y profundidad, lo que asegura una muy buena posición de manejo.
La zona posterior ofrece un amplio espacio para las piernas de sus ocupantes y los materiales y las terminaciones son irreprochables.
Conclusión. El Renault Laguna II Se destaca como un automóvil amplio e innovador, con un aspecto muy dinámico, cargado de equipamiento y una excelente presentación. En el lado negativo hay que colocar las suspensiones, que son algo blandas.
En el ítem de precios (berlina diesel US$ 28.300 y Grand Tour diesel 30.300) está al nivel de sus rivales, pero no hay ningún vehículo de este segmento en el mercado que ofrezca lo que este auto tiene de serie, por lo que, sin duda, brinda una ventajosa relación precio-producto.
Es una muy buena opción para el que busca un vehículo cómodo y moderno para la familia.






