
Si bien dos máquinas rinden menos que una, ésa es la opción preferida
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Si bien es cierto que los motores marinos, como por ejemplo los fuera de borda, son altamente confiables, no lo es menos que en medio del mar una mínima e inocente falla lo puede dejar a uno de a pie, o sea haciéndoles dedo a los delfines.
Por lo tanto, y si no hay estrecheces económicas, dos motores suelen ser preferibles en vez de uno. Cada máquina tendrá su propio campo de baterías de arranque, y su propia línea de alimentación de combustible, compartiendo solamente el espejo o popa del barco donde van abulonadas.
Esto, favor de la seguridad y en contra del bolsillo, puede ser aceptado. Lo que cuesta digerir es que uno más uno sea menor que dos. Veámoslo así: dos motores de 75 HP, en paralelo, no rinden igual que uno de 150 HP, sino menos, y en algunos casos bastante menos.
Esto se debe a varias causas. Primero, cuanto más grande es la potencia de un motor, mejor es su rendimiento térmico, porque el rozamiento interno relativo disminuye cuando el tamaño aumenta.
Mejor una hélice grande
Segundo. A mayor potencia, mayor tamaño de hélice y, si lo quiere ver de otra forma, una hélice chiquitita rinde menos que una grande, especialmente porque la relación del largo de sus palas con el diámetro del cubo central es menor, y además porque es eso: pequeñita.
Tercero. Una hélice central, tipo monomotor, está sumergida y alejada de las burbujas de aire que todo casco fabrica cerca de su línea de flotación. Ergo, dos hélices, una a cada lado, tienen más probabilidades de andar de vez en cuando revolviendo espuma que una central. No hace falta destacar que una hélice afirmada en agua sólida trabaja mucho mejor que resbalando en burbujas de aire.
Hay más, pero con esto es suficiente. Y si usted decide igual poner dos motores, a pesar de las desventajas técnico-monetarias expuestas, bueno, vaya un premio consuelo: dos hélices, especialmente si son contrarrotativas (una gira en sentido contrario a la otra), le dan al barco una maniobrabilidad, especialmente en puertos y situaciones difíciles, que ninguna monohélice puede siquiera imitar.
Balance: dos es menos que uno más uno, no queda duda, pero dos es mejor que uno más uno. Y no se trata de un ejercicio puramente dialéctico.





